La incertidumbre ha ido en aumento entre los empleados de las escuelas infantiles de Bienestar Social en Canarias después de que la Consejería haya anunciado el cierre de dos centros.
Una de las principales razones es que las inscripciones se han reducido, según el Gobierno regional, por el descenso de la natalidad y la creación de aulas de cero a tres años por parte de Educación.
Las escuelas infantiles que —en principio—no estarán abiertas a partir del próximo curso son Anaga (Santa Cruz de Tenerife) y Las Folías (Las Palmas de Gran Canaria). Ambas cuentan con más de medio centenar de alumnos, por lo que se verían afectadas alrededor de 60 familias. Como consecuencia, habrá que reubicar a los menores en otras instalaciones.
Respuesta del Gobierno
La decisión por parte del Gobierno regional se conoció el pasado jueves durante una reunión entre el Comité de Empresa de la provincia de Las Palmas, el jefe de servicio y la jefa de sección —cuya labor es coordinar las escuelas infantiles—. Aunque los motivos del encuentro eran otros, los responsables decidieron aprovecharlo para comunicar la noticia.
Sandra Rodríguez, directora general de Protección a la Infancia y las Familias del Gobierno regional, apunta a este periódico que la decisión persigue “una reorganización de los efectivos, de las educadoras que tiene esta dirección general para atender a los niños y niñas que acuden a nuestras escuelas infantiles”.
Asevera que a lo largo de los últimos años han constatado que el número de inscripciones en las escuelas infantiles ha descendido por dos motivos: la caída de la natalidad y que la Consejería de Educación ha implementado, en base a sus competencias, aulas de cero a tres años.
¿Y las alternativas?
Fuentes de la representación de los trabajadores denuncian que Bienestar Social debe actualizarse porque mientras en la Consejería de Poli Suárez cuentan con la maestra, la técnico y la auxiliar, ellos solo cuenta con una profesional. “La educadora se encarga de todo”, afirman. Por otro lado, insisten en que el personal debe ser equiparado a Educación como dicta el Decreto 446/2023.
“Están cerrando un centro público, por lo que se ofertan menos oportunidades”, remarcan. Detallan que en el caso de Las Folías, ubicado en el barrio capitalino de Zárate, las familias tendrán como alternativa las escuelas infantiles municipales que gestiona el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.
Los otros centros
Otra posibilidad será también cambiarse a uno de los centros que Bienestar Social todavía tendrá abiertos en la Isla: Aridamán, La Fuente y La Atalaya. En el caso de Tenerife, la operativa aparenta ser más sencilla porque la mayoría de escuelas infantiles del área encabezada por Candelaria Delgado están más próximas entre sí.
En Santa Cruz de Tenerife —además de Anaga, que sigue operativa— se encuentran las escuelas infantiles Añaza, Bentenuya, Asunción y Niño Jesús. Por otro lado, municipio de Los Realejos cuenta con el centro Virgen del Carmen, mientras que Puerto de La Cruz tiene las escuelas infantiles Aguamansa y El Drago.
Gestión del personal
Asimismo, en Santa Cruz de La Palma existe una más: San Miguel Arcángel. El Archipiélago tiene en total, si se suman las que aún no han echado el cierre, 13 escuelas infantiles que dependen de Bienestar Social. Es una cifra que los trabajadores temen perder porque, según fuentes de sus representantes, el Gobierno “se está cargando los servicios públicos”.
Resaltan que el principal problema ha estado en la gestión del personal porque no se llama a sustituir cuando un trabajador está de baja y han cerrado aulas como en La Fuente —donde hay dos clases que no se utilizan a día de hoy—.
"Salvaguardar la atención"
Sandra Rodríguez, por su parte, afirma que las dos escuelas que cerrarán el próximo curso suelen ser las segundas opciones de la familia para que sus hijos acudan “y lo que hemos hecho en primer lugar es salvaguardar la atención al alumnado”.
La directora general de Protección a la Infancia y las Familias apunta también que a la hora de reorganizar y redistribuir a los alumnos en aquellas escuelas infantiles a las que tienen preferencia, podrán redistribuir al personal en los otros centros y podrán abrir aulas que hasta ahora habían permanecido cerradas.
“Al mismo tiempo nos va a permitir contar con dos educadoras de apoyo en cada una de las escuelas para poder cubrir bajas, cubrir ausencias o cualquier imprevisto que pueda surgir y como ha venido pasando en los últimos años que no podíamos contar con este personal de apoyo”, prosigue.
"Seguiremos luchando"
Desde la representación de los trabajadores cuestionan dos asuntos: que la baja natalidad sea motivo suficiente para cerrar Anaga y Las Folías; así como que esto repercuta en una redistribución de personal efectiva para reforzar.
Exclaman que la plantilla, al tener plaza fija, podrá marcharse a otra área de la Consejería con su misma categoría. Otros de sus miedos es que estos cierres impliquen un efecto dominó y pueda ocurrir lo mismo en cualquiera de las otras 11 instalaciones. "Las han dejado morir", lamentan.
En definitiva, Canarias enfrenta el reto de no perder más escuelas infantiles. Eso sí, los representantes de los trabajadores advierten que no se van a resignar y lucharán para evitar el cierre de Anaga y Las Folías para que los 13 centros del Archipiélago sigan funcionando.
