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Los estibadores, con la Unidad de Lesionados Medulares del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, en el acto de entrega de la máquina donada. / SANIDAD

Los estibadores de Las Palmas descuentan 19.000 euros de sus salarios para donar un equipo médico al Hospital Insular

El colectivo se vuelca con la Unidad de Lesionados Medulares tras la experiencia de varios compañeros que superaron graves accidentes laborales en el puerto

La plantilla de estibadores del Puerto de La Luz y de Las Palmas ha recaudado 19.000 euros directamente de sus nóminas para adquirir y donar un equipo de neuromodulación no invasiva de última generación a la sanidad canaria.

El dispositivo, un modelo NESA (Nexa Signal R), ha sido entregado a la Unidad de Lesionados Medulares del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, dependiente del Complejo Hospitalario Universitario Insular-Materno Infantil y adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias.

La operación se canalizó a través de la Asociación de Estibadores Fundación Canaria Belén María (FCBM), tras suscribir un acuerdo de colaboración con la Fundación Canaria Instituto de Investigación Sanitaria de Canarias (FIISC) para hacer efectiva la incorporación del equipamiento a la red pública.

Gratitud nacida a pie de muelle

El origen de esta donación está ligado a las vivencias del propio colectivo. A lo largo de los años, varios estibadores han sufrido graves accidentes laborales en la operativa portuaria que los llevaron a ingresar en la Unidad de Lesionados Medulares. En sus instalaciones no solo completaron largas etapas de rehabilitación funcional, sino que aprendieron a convivir con secuelas de por vida, explican los responsables del colectivo.

Conscientes de primera mano de la labor de este servicio, los trabajadores quisieron devolver parte de la atención recibida. La propuesta nació tras la experiencia de un compañero que, tras sufrir un grave accidente, experimentó notables mejorías con esta tecnología fuera de la unidad, impulsando al colectivo a aportar fondos directos de sus salarios para que el resto de pacientes también pudiera tener acceso a ella.

Microcorrientes contra el dolor y el estrés

El equipo suministrado basa su eficacia en la neuromodulación no invasiva, una terapia que actúa sobre el sistema nervioso autónomo (SNA) mediante la emisión de microcorrientes eléctricas de muy baja intensidad. Los impulsos se transmiten mediante electrodos superficiales ubicados en puntos anatómicos estratégicos, por lo que el usuario apenas percibe el estímulo y la sesión transcurre con total comodidad.

Esta modulación resulta clave en pacientes con daño medular, ya que incide directamente sobre funciones involuntarias vitales: regulación del descanso y el sueño, control del dolor crónico y neuropático, mejora de la microcirculación y alivio del estrés orgánico. El sistema convivirá con los protocolos fisioterapéuticos habituales del hospital, aplicándose siempre bajo una estricta prescripción y valoración clínica individualizada.

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