Hay huellas y nombres que el paso del tiempo no apaga porque se convierten en un faro para iluminarlo todo. En círculos, con los destellos de otra época, como el que enciende los cielos de La Isleta por las noches. Uno de esos nombres es el de Belén María, la hija de un estibador que cada 25 de julio es homenajeada en el Puerto de Las Palmas.
Y es que este sábado el puerto vuelve a encogerse en un abrazo para honrar a la joven en el 46º aniversario de su fallecimiento. Una cita consolidada en el calendario de la comunidad portuaria que representa un compromiso colectivo con la memoria, el respeto y el recuerdo de quien permanece como un símbolo imborrable para los estibadores.
¿Quién fue Belén María?
Para comprender el arraigo y la devoción con la que los trabajadores portuarios recuerdan esta fecha, hay que remontarse a los convulsos días de julio de 1980. En medio de un tenso clima de huelgas y movilizaciones laborales por la defensa de los derechos de los estibadores, Belén María Sánchez Ojeda, una joven de tan solo 16 años e hija de un empleado portuario, acudió a manifestarse junto a su familia en el Puerto de La Luz.
Aquel 25 de julio, la tragedia irrumpió en la protesta: la adolescente fue atropellada por un vehículo a la entrada del recinto portuario. Su fallecimiento conmocionó a toda la sociedad grancanaria y unió para siempre al colectivo de la estiba. Desde aquel día, su nombre dejó de ser solo el de una víctima para transformarse en heroína del puerto, un símbolo eterno de dignidad, solidaridad y lucha obrera que ha traspasado generaciones.
'La luz que permanece'
El impacto de su historia trasciende con creces el ámbito de Canarias. La conmemoración mantiene una especial repercusión entre los estibadores de la península, convirtiéndose en una cita de interés nacional para todo el sector.
Bajo el lema La luz que permanece, la jornada reunirá este año a estibadores, familiares, allegados y una amplia representación política e institucional, en un acto organizado con la colaboración de la Fundación Belén María.
Un acto que no sólo está concebido para recordar un hecho trágico del pasado, sino para parar la actividad, mirarse a los ojos y renovar el compromiso colectivo.
Programa de la jornada
La conmemoración ha sido diseñada como un recorrido de recogimiento y fraternidad que arrancará a las 10:00 horas, con la concentración y recogida de los asistentes en la emblemática gasolinera de Manuel Becerra. Media hora después se oficiará una misa solemne en el edificio de la Zona Franca del Puerto de Las Palmas, situado en la calle Andrés Perdomo, s/n.
A las 11:30 horas está previsto que los participantes se desplacen hacia la réplica provisional de la Plaza de Belén María, ubicada en el interior del recinto portuario, donde tendrá lugar el acto central.
A las 12:00 horas se realizará la tradicional ofrenda floral, acompañada de una suelta de palomas. Un emotivo tributo con el que los estibadores renuevan el lazo que mantiene viva la memoria.
Los estibadores de Las Palmas, con Maximiliano Díaz al frente, demuestran un año más que la verdadera identidad de un puerto no reside únicamente en su actividad económica, sino en el corazón y la memoria de su gente.
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