La Fiscalía y la acusación particular del caso contra un entrenador de tenis por un presunto delito de abuso sexual durante nueve años a una menor a la que entrenaba, han ratificado este miércoles su petición de 12 años de cárcel y una multa de 50.000 euros.
En el último día del juicio, la acusación y la Fiscalía hablaron que la joven se convirtió en un "juguete roto" pese al brillante futuro que se le atisbaba en un deporte del que ya no quiere saber nada.
Contrato de exclusividad
El acusado, que hoy ha declarado, negó los hechos y calificó a la joven " de celosa, fabuladora, caprichosa y posesiva". El encausado rechazó que hubiese suscrito un contrato de exclusividad con la joven, posibilidad que se planteó después de que el padre mostrara su malestar por la subida de la cuota de manera que ante la supuesta falta de recursos, “decidimos echarle una mano”, ha dicho.
El contrato implicaba que el club recibiría hasta el 45 por ciento de los ingresos en concepto de representación o de publicidad que obtuviera la joven quien llegó a estar entre las 25 primeras del mundo.
El coste de los daños causados
Ha admitido que mantuvo una relación con la madre de la menor y ha explicado que los entrenamientos se hacían en grupos de cuatro y no individualizados y que en 2014 cuando se empieza a demostrar la valía de la joven es contratada por una Fundación catalana y ambos se van a vivir juntos a un piso pero en habitaciones separadas.
Tanto el encausado como su defensa desmintieron las coincidencias de fechas y lugares en los que, según la deportista, se sucedieron los distintos tocamientos o besos desde 2014 a 2021 cuando con 19 años presentó la denuncia.
La abogada de la familia cuantifica en 722.000 euros los daños causados en cuanto a expectativas que no se cumplieron o gastos a los que tuvieron que hacer frente tras la ruptura del contrato y como base los peritos recordaron que el contrato sumaba 150.000 euros anuales.