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Germán Gallardo, decano de la Facultad de Ciencias de la ULPGC / AH

Germán Gallardo, decano de Educación en la ULPGC: "El factor socioeconómico es clave para analizar los datos de PISA en Canarias"

El decano de Ciencias de la Educación de la ULPGC advierte de la influencia del nivel socioeconómico, la pérdida de atención y el uso de la IA en el aprendizaje

Los resultados del último informe PISA han vuelto a poner el foco sobre el sistema educativo en Canarias. Sobre todo en competencias como la comprensión lectora, matemáticas o ciencias.

Pero detrás de las cifras hay una realidad mucho más compleja que no puede explicarse solo a través de los resultados de esta prueba. Así lo considera Germán Gallardo, decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), quien pone sobre la mesa factores como el nivel socioeconómico de las familias.

En esta entrevista resalta que la facultad ha comenzado a reforzar precisamente las competencias matemática y lectora entre los alumnos de nuevo ingreso porque, señala, los profesores son "los verdaderos agentes de cambio".

[Pregunta] Los resultados del informe PISA dejan a Canarias por debajo de la media nacional en competencias como Ciencias, comprensión lectora y Matemáticas. ¿Qué lectura hace de estos resultados?

[Respuesta] Primero hay que decir que todos estos resultados PISA requieren, una vez que salen, meses de trabajo y de análisis por parte de investigadores, educadores y especialistas. No es cuestión de sacar todo tipo de inferencias a partir de estos datos de un día para otro, sino que ahora requiere un estudio.

Además, se miden muchos países distintos, con lo cual las comparativas siempre son complicadas. Lo que sí es cierto es que los resultados no son buenos, más que por los resultados en sí mismos, por las tendencias que parecen marcar.

¿Qué tendencia le preocupa especialmente?

Parece que lo que dice la tendencia es que en Matemáticas, sobre todo, y en comprensión lectora está decayendo el rendimiento no solo en Canarias y España, sino a nivel internacional. Por tanto, hay que reforzar.

No diría que es culpa de nadie. La educación es una cosa muy compleja. No solo depende de los currículos o del sistema, sino de la propia sociedad y de múltiples factores. Entre ellos hay uno que muchas veces no se considera y que hay que tener en cuenta en Canarias: el factor económico y socioeconómico. Ese yo creo que sería un factor más determinante que cualquier otro.

¿Hasta qué punto influye el nivel socioeconómico de las familias en los resultados educativos?

El nivel socioeconómico de la familia de estos alumnos es un factor bastante importante. De todas formas, nosotros, en lo que respecta a la formación inicial, que es la que nos compete como facultad, formamos al profesorado que después va a impartir docencia y educación a estos alumnos.

Estamos viendo también una bajada en la competencia, sobre todo lectora, y hemos puesto este curso, por primera vez, dos cursos de armonización que llamamos nosotros “curso cero”, para que los estudiantes de nuevo ingreso se formen específicamente en estas dos cuestiones: la competencia matemática y la competencia lectora. Es una manera de reforzarlos.

¿También están detectando estas dificultades entre los estudiantes que llegan a la universidad?

Estamos preocupados con el tema. Nosotros también lo vemos. No solo se ve en los centros educativos de la enseñanza obligatoria, sino que lo vemos también en las universidades. Entonces queremos reforzar a estos alumnos que entran por primera vez, y que van a ser los futuros maestros, en estas dos competencias.

Imagen de un niño de camino al colegio / CANVA

Decía antes que aún es pronto, pero, ¿se puede extraer ya alguna conclusión preliminar sobre qué está fallando?

Es difícil. Por eso digo que necesita un estudio. No tiene una única solución. A mí me gusta comparar entre comunidades autónomas más que entre distintos sistemas educativos. El sistema educativo de Corea del Norte o de Corea del Sur no tiene nada que ver con el sistema educativo español. Ni el de Irlanda.

Dentro de las comunidades españolas vemos que algunas están por encima de la media europea y de la media de la OCDE y otras están por debajo con el mismo sistema. Eso quiere decir que aquí hay factores que influyen que no son solo el sistema, los currículos y demás, sino factores que hay que analizar bien.

¿Cuáles serían esos otros factores?

El factor socioeconómico es fundamental. Y también es que el aula ha cambiado mucho en estos años. Ahora tenemos un aula diversa que hay que trabajar. Por tanto, hay que reforzar y aumentar el profesorado para que pueda atender la diversidad que encontramos hoy en el aula, que no existía hace 50 o 40 años.

Cuando habla del factor socioeconómico, imagino que detrás hay muchas cuestiones: las familias con trabajos precarios que no tienen tiempo suficiente para ayudar a sus hijos con las tareas, dificultades a la hora de pagar clases particulares o las dificultades de prosperar en zonas más deprimidas económicamente.

Efectivamente. Antes se tenía un dato que ha ido variando con estos últimos informes y que parecía bastante contundente: la mejora o el buen ranking de los alumnos en este tipo de informes dependía del grado de educación fundamentalmente de las madres.

Madres universitarias o con más nivel socioeconómico, por ejemplo. Todo eso influye. Entonces muchas veces, en vez de invertir en un centro que está ubicado en una zona complicada socioeconómicamente, casi es necesario invertir en la zona para mejorar el nivel de vida, porque eso redundará en el nivel educativo. Todo es bastante complejo.

¿Qué papel están jugando las nuevas tecnologías y, especialmente, el teléfono móvil en ese aspecto?

Siempre decimos que los alumnos están todo el día mirando el móvil. Pero, ¿y sus padres? Porque sus familias también, cuando llegan a casa, están todo el día mirando el móvil y disminuye la atención sobre ellos. Sobre su trabajo de clase y sobre lo que hacen en casa.

Todo está interrelacionado. Por eso la educación es un sistema muy complejo que requiere de múltiples actuaciones.

Uno de los datos que más ha llamado la atención es la dificultad de algunos alumnos para seguir textos relativamente cortos. ¿Han influido las redes sociales o el consumo de vídeos de corta duración que disminuyen la capacidad de concentrarse?

Eso es lo que parece. Hay que tomarlo siempre con cierta cautela porque estudiar las tecnologías es complicado. Cuando llegan, al principio parecen la panacea; después caen en desgracia. En educación muchas veces vamos en estos vaivenes.

Hay que tomarse las cosas con más calma y hacer el estudio. Pero sí parece que, efectivamente, la capacidad de atención de los jóvenes, en esta sociedad en la que vivimos, a esta velocidad y con las redes sociales, parece que está reducida.

Dos profesores en un aula / EFE

¿Cómo se puede recuperar esa capacidad de atención y, especialmente, el hábito de lectura?

Yo se lo decía a algunos de los alumnos que van a entrar este curso aquí para ser futuros maestros: “Ustedes van a tener que potenciar la comprensión lectora, habrán leído algún libro en este último año. Tendrán que leer ustedes mismos y que les guste la lectura para después poder transmitir esto a sus futuros alumnos”.

Este mundo de pequeños tuits y de información en pequeñas cápsulas parece que está disminuyendo la atención de estos alumnos para mantener una atención continuada, que es el estudio. Uno no puede aprender si no se concentra y se esfuerza en leer.

¿Les preocupa?

La verdad es que estamos preocupados en ese sentido, porque es la tendencia que parece que se está confirmando, no solo a nivel de Canarias, sino también internacional.

¿Cree que el sistema educativo debería adaptar las lecturas que se proponen a los alumnos para intentar recuperar ese hábito?

Yo, más bien, como decano de una facultad de educación, creo que tenemos que preparar a los maestros. Un profesor que tiene pasión por la lectura lo transmite a sus alumnos. Si el maestro va con poca pasión en este sentido, sus alumnos efectivamente tendrán dificultades.

Por tanto, tenemos que preparar a nuestros futuros profesionales de la educación, como hacemos aquí, en todas estas competencias, incluida la lectora. 

Entonces, ¿considera que el profesor debe ser uno de los principales agentes para revertir esta tendencia?

Los verdaderos agentes de cambio son los profesores. Por tanto, tenemos que tomarnos en serio su formación, que es lo que hacemos aquí en la facultad. Yo creo que ese es el camino.

En ciencias, Canarias tampoco ha salido bien parada. ¿Puede la inteligencia artificial estar afectando a la capacidad de los jóvenes para resolver problemas y pensar por sí mismos?

Yo no diría solo en la competencia de ciencias, sino a todos los niveles. Sobre la inteligencia artificial, estamos viviendo una auténtica revolución en la educación. Nos está cogiendo a todos a la carrera, porque esto va muy rápido.

Nos podrían haber consultado a los especialistas qué inteligencia artificial es la que necesitamos en las aulas, porque seguramente no sería esta que nos están imponiendo desde las empresas tecnológicas encargadas de llevar esto.

¿Puede afectar al aprendizaje?

Tiene sus riesgos. Habría que considerarla como herramienta, como apoyo, pero no como sustitución del pensamiento crítico, que es el problema.

¿A qué se refiere?

El análisis riguroso y el pensamiento crítico es lo que tenemos que potenciar ahora en las aulas. Porque con la cantidad de información [que existe], a la inteligencia artificial puedes solicitarle todos esos conocimientos y creer que eres competente a nivel de escribir un texto, pero no es así porque te lo ha hecho la IA.

Es una revolución. Hay que saberla aprovechar, hay que entenderla también y hay que alfabetizar en lo que significa una inteligencia artificial, cómo funciona para entenderla y después usarla de apoyo, pero de sustitución.

¿Es posible lograrlo?

Eso también lo estamos haciendo aquí en la universidad y en nuestra facultad. Queremos evaluar más el proceso que el resultado final de un texto, porque ese texto sí puede ser generado por inteligencia artificial. 

En cambio, si evaluamos el proceso y la defensa de todo su trabajo, lo haremos sin que la inteligencia artificial esté contaminando el proceso.

¿Cuáles serían para usted las claves de cara a intentar mejorar los resultados de Canarias en la próxima edición de PISA?

Eso no es tan sencillo. Si tuviéramos la solución, sería fácil de aplicar. Creo que el componente socioeconómico es importante. a las zonas deprimidas habría que dotarlas económicamente y con profesorado. Sobre todo a esos centros que están en áreas complicadas con altísima diversidad. 

Te vienen alumnos que casi no hablan español, que vienen de distintos sistemas educativos que tienen ciertas discapacidades. En fin, toda esa diversidad que encontramos ahora en el aula. Hay que dotar a los centros, sobre todo a los que se encuentran en barrios y zonas de alta complejidad, con las máximas herramientas. 

¿Qué debería priorizarse entonces: que los centros con mejores resultados sigan destacando o que los centros con mayores dificultades consigan sacar adelante a sus alumnos?

Yo prefiero que un centro complicado de estos consiga sacar a todos los alumnos adelante a que un centro de alto rendimiento saque todo sobresaliente. Para mí, desde el punto de vista educativo, es más valioso que uno de estos centros en sitios complejos consiga sacar adelante a sus alumnos. Esa es una parte importante.

Por tanto, llegar al 1% en educación del PIB canario y formar bien a los maestros. En eso estamos nosotros también, por eso estamos con todas estas medidas que estamos aplicando en la facultad. Y, bueno, mejorar el sistema en general. También vemos que no es una cuestión solo de Canarias, sino una cuestión internacional de tendencia.

Volviendo a la IA, ¿cree que se ha ido de las manos el uso de la inteligencia artificial entre los alumnos?

Sí, creo que tenemos que parar un poco. Parar, pensarlo y ver el uso ético y responsable de la IA. Enseñar que es una herramienta que didácticamente es magnífica. Si trabajas con ella en el aula y lo haces bien, es muy buena.

Ahora, si lo que vas a pedirle es que te entregue trabajos y si no enseñas bien a los alumnos que no pueden descansar toda su labor en preguntarle a una inteligencia artificial y que te haga el trabajo… Ese sistema de evaluación hay que cambiarlo. Hay que evaluar el proceso.

¿Cómo se hace eso?

Eso requiere igual otro tipo de más trabajo. Diría que es casi volver un poco hacia atrás: una evaluación continua, analizando el proceso más que evaluando simplemente exámenes y resultados.

Estamos en una auténtica revolución que nos ha cogido a todos, no solo al sistema educativo. También al sistema laboral, al sistema de ciencias y a todos los ámbitos. La inteligencia artificial ha entrado de una manera que parece que va a cambiar la sociedad en su conjunto y tenemos que adaptarnos, evidentemente.

¿Se soluciona esto pidiendo más trabajos a mano, por ejemplo, o sería simplemente un parche?

En esta cuestión de analizar el proceso, efectivamente sería una evaluación continua donde el docente, el educador, puede ir analizando cómo el alumno va desarrollando su pensamiento, más que evaluar al final de todo un examen o un trabajo.

Tenemos que ponderar el pensamiento crítico, que es lo que está quedando detrás. Si apostamos todos por la inteligencia artificial que nos resuelve nuestros trabajos, el pensamiento crítico, el análisis y el esfuerzo en analizar desde un punto de vista a través de evidencias, todo este trabajo que hay que hacer con los alumnos puede quedar soslayado.

¿Estamos ante una buena oportunidad para revertirlo?

Por tanto, este es el momento en el que tenemos que potenciar eso. Hay que enseñar a los alumnos que hay que ir a fuentes que sean opiniones basadas en evidencias para que no caigan en bulos o en lo que sea. En fin, es un sistema complejo.

A nuestros futuros profesores no hay que formarlos como antes, diciendo “cada maestrillo tiene su librillo”. Ahora son profesionales de la educación, donde tienen que saber manejar la diversidad, manejar los conflictos dentro del aula, cómo interactuar con la familia... 

La educación se ha convertido en una profesión en la que tienes que estar al día y formándote continuamente.

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