La investigación contra el clan camorrista Zagaria, una de las ramificaciones del histórico grupo de los Casalesi, ha destapado una relevante conexión con Tenerife, donde residía uno de los implicados y hacia donde se dirigían parte de los flujos económicos ahora bajo sospecha.
La operación, desarrollada de forma conjunta entre la Policía Nacional y los Carabineros italianos, se ha saldado con 23 detenidos y la incautación de activos empresariales valorados en 40 millones de euros.
Libertad en Tenerife
Entre los arrestados figura el empresario Filippo Capaldo, que se había trasladado a Tenerife tras salir de prisión en 2019. Su presencia en la isla no era casual. Según la investigación coordinada por la Fiscalía de Nápoles dirigida por Nicola Gratteri, parte de los flujos financieros del clan fueron localizados tanto en Tenerife como en Dubái, evidenciando la internacionalización de las actividades económicas del grupo criminal.
El operativo ha permitido intervenir ramas de empresas utilizadas presuntamente como vehículos para el blanqueo de capitales, consolidando la hipótesis de que el clan no solo mantenía su actividad delictiva tradicional, sino que había evolucionado hacia estructuras más sofisticadas para infiltrar la economía legal.
Operación conjunta
La conexión canaria se enmarca en una macroinvestigación contra el clan Zagaria, integrado en el entramado de los Casalesi, una de las organizaciones más poderosas de la Camorra. La operación ha sido ejecutada por los carabineros de Caserta y la unidad especial ROS, con apoyo internacional de la Policía Nacional, y ha culminado con 19 ingresos en prisión y 4 arrestos domiciliarios.
Los investigadores han documentado cómo la organización combinaba su expansión económica con métodos tradicionales de control territorial. En la provincia de Caserta, el grupo presuntamente continuaba recurriendo a la violencia y la usura, además de intervenir en el mercado ilegal del juego. Incluso imponían un pizzo —extorsión— en operaciones de compraventa de terrenos que oscilaba entre 15.000 y 125.000 euros.
Empresas de residuos
Uno de los aspectos más relevantes de la causa es la dimensión política y empresarial del entramado. Las inversiones del clan también se canalizaban a través de una empresa del sector de residuos, contando presuntamente con la complicidad de políticos locales, aunque estos no han sido imputados en esta fase de la investigación.

En paralelo, el grupo había establecido alianzas con otras organizaciones criminales de alto nivel. Para el tráfico de drogas hacia la zona de Caserta, los Zagaria habrían alcanzado acuerdos con la familia Bellocco de la ’Ndrangheta calabresa, con base en Gioia Tauro.
“Seguimos el dinero para encontrar el corazón de la organización mafiosa, y en este caso lo hemos encontrado”, explicó el coronel Paolo Vincenzoni, responsable del ROS, a la prensa italiana. En la misma línea, el comandante provincial de los carabineros en Caserta, Manuel Scarso, subrayó que la operación ha permitido “redibujar la geografía del clan”, que hoy presenta menor violencia directa pero un impacto económico “muy grave”.
Cuatro pistolas y una metralleta
Además de los 23 arrestos principales, otras 11 personas han sido investigadas en procedimientos paralelos, dos de ellas detenidas in fraganti. Durante los registros se incautaron cuatro pistolas y una metralleta Skorpion, lo que confirma que, pese a su evolución hacia estructuras financieras, el grupo mantenía capacidad operativa armada.
La presencia de Tenerife en el circuito financiero del clan vuelve a situar a Canarias en el radar de las organizaciones criminales internacionales, especialmente como punto estratégico para el movimiento de capitales y la diversificación de inversiones ilícitas.
