El capitán de la Guardia Civil y responsable de Asuntos Internos que estuvo al frente de la investigación del caso Mediador ha asegurado que el antiguo general de este cuerpo y hoy acusado por cohecho, Francisco Espinosa, era miembro del cuerpo de seguridad en el período investigado, a partir de 2017.
El testigo ha señalado que hasta el momento en el que fue cesado tras salir a la luz supuestos sobornos, “todo su hábitat se desarrolló en el ámbito público”.
Inicio de la investigación judicial
En la segunda sesión del juicio de esta presunta trama de sobornos a empresarios para agilizar sus trámites que se lleva a cabo en la Audiencia Provincial tinerfeña, el mando ha relatado que las indagaciones comenzaron por una orden judicial desde Tenerife.
Ha insistido en que Espinosa era agente en activo de la Benemérita y de hecho contaba con vehículo oficial, chófer, dominio de correo electrónico, vivienda propiedad del cuerpo y figuraba como tal en los actos oficiales.
Rango y condición de funcionario público
El testigo ha indicado que en 2020, Espinosa ocupaba el sexto puesto dentro de una plantilla de 84.000 efectivos y era considerado el primer general de un grupo de siete, por lo tanto era funcionario público.
Las investigaciones se iniciaron cuando a principios de 2023, otro de los acusados, Marco Antonio Navarro Tacoronte, conocido como el mediador, entregó voluntariamente a la magistrada que instruyó la causa dos terminales con pruebas grabadas de una posible trama corrupta.
El papel del mediador y los empresarios
El mediador era el encargado de captar a empresarios, como el otro encausado, Antonio Batista, y facilitar el encuentro con la promesa de que el general tenía acceso a “poderosos” contactos que les facilitarían acelerar sus proyectos.
La reunión entre todos ellos partió del entonces diputado nacional Bernardo Fuentes, que aparece en otra pieza separada, quien presuntamente transmitió al mediador la orden de contactar con empresarios que pertenecieran al negocio de las energías renovables.
Pagos y encuentros
La relación entre el empresario y el Guardia Civil comenzó en julio de 2020 y según el testimonio del testigo, en menos de dos meses había dos transferencias con un total de 5.000 euros hacia el mediador.
En septiembre finalmente se conocen en un restaurante de Madrid donde comen los tres acusados y cuya cuenta ascendió a 409 euros, que pagó el empresario.
Fase de enfriamiento y regalos
Según el testigo, los encuentros se sitúan en la llamada “fase de enfriamiento” habitual en casos de corrupción, que se caracterizan por la entrega de regalos que cada vez se va exigiendo que sean más cuantiosos.
Por esas fechas, ha añadido, el exgeneral puso en contacto a Batista con empresarios conocidos durante su destino en Las Palmas.
Viaje a Fuerteventura
Un espacio importante en la sesión de hoy fue lo relacionado con el viaje a Fuerteventura que tuvo lugar en noviembre de 2020, costeado en su totalidad por el empresario.
Bajo la excusa de que el general iba a dar una conferencia que en realidad no se dio, el empresario tuvo que pagar 3.000 euros, lo que le causó malestar.
Pagos, dinero en efectivo y conclusiones
El testigo ha concluido con que la relación entre Batista y Espinosa era “de clara subordinación, no entre iguales, a veces muestra su desacuerdo pero acaba aceptando”.
Las investigaciones confirmaron que Batista llegó a realizar hasta 10 pagos por un total de 19.500 euros, cantidad que encajaría en los 61.000 euros encontrados luego en la casa del general, guardados en cajas de zapatos o envueltos en ropa.
Defensas y versiones contradictorias
El hallazgo no fue considerado habitual ya que Espinosa tenía 300.000 euros en sus cuentas bancarias y el investigador dijo que los 19.500 euros pagados en esta trama vendrían a ser la diferencia entre lo anotado en concepto de “cash” y las cantidades encontradas.
El abogado defensor del empresario redundó en que éste anotaba todas las cantidades, nunca se las entregó directamente al general y que los pagos de comidas se hacían a través de las tarjetas de su empresa.
El defensor de Espinosa cree que la cuenta en el extranjero figuraba a su nombre pero admitió que fue cancelada poco antes de que saliera a la luz pública la trama. El abogado del mediador dijo que éste se limitaba a recoger el dinero que le daba el empresario y entregárselo al general cuando lo veía y que nunca existió ninguna tarjeta común.