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Una persona fumando. / Europa Press

El jefe de Psiquiatría del Negrín y la patronal de clínicas privadas piden alternativas para los fumadores ante la ley antitabaco

El especialista José Luis Hernández Fleta y el presidente de la Alianza de la Sanidad Privada Española rechazan que la nueva regulación antitabaco se limite a medidas punitivas y reclaman estudiar políticas de reducción de riesgos

El proyecto de ley antitabaco impulsado por el Gobierno central ha reabierto el debate sobre cómo actuar con las personas que ya fuman y tienen dificultades para abandonar el consumo. Dos voces vinculadas al ámbito sanitario han reclamado que la futura regulación no se limite a ampliar las prohibiciones y que también contemple medidas de reducción de riesgos.

El jefe de Psiquiatría del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, José Luis Hernández Fleta, y el presidente de la Alianza de la Sanidad Privada Española, José Manuel Baltar, han defendido la necesidad de estudiar y aplicar alternativas para aquellos fumadores que no consiguen dejar el tabaco.

Ambos intervinieron en la tertulia sociosanitaria de Hoy por Hoy El Drago, en la Cadena SER Las Palmas, donde coincidieron en que la prioridad debe seguir siendo evitar el consumo y promover el abandono del tabaco, aunque cuestionaron que las políticas exclusivamente prohibitivas sean suficientes para todos los pacientes.

Pacientes que no consiguen dejarlo

Hernández Fleta se mostró contrario a que la respuesta frente al tabaquismo se base únicamente en medidas punitivas. “Medidas punitivas exclusivamente para dejar el hábito del tabaco, no”, afirmó al ser preguntado por la nueva normativa promovida por el Ejecutivo.

El especialista dejó claro que la mejor opción desde el punto de vista médico es no fumar. Sin embargo, sostuvo que la realidad que encuentra en la práctica clínica, especialmente entre los pacientes atendidos en los servicios de salud mental, obliga a buscar otras herramientas.

“No fumar es lo mejor. Fumar es malo. Pero si hablo desde la práctica clínica y desde mi papel de especialista en salud mental, teniendo en cuenta a las personas que veo, fumadores importantes y que no pueden dejarlo, hay que buscar medidas de reducción de riesgo”, explicó.

Entre las posibles alternativas, Hernández Fleta mencionó los productos de tabaco calentado, aunque insistió en que el primer objetivo debe ser siempre conseguir que la persona abandone completamente el consumo.

“Una vez que uno empieza a fumar de adulto, lo mejor es intentar que lo deje”, señaló. No obstante, reconoció que se trata de un proceso especialmente complejo en determinados casos.

El jefe de Psiquiatría del Negrín se refirió concretamente a personas con trastornos mentales graves que presentan un elevado consumo de tabaco. Según explicó, los profesionales han intentado que algunos de estos pacientes dejen de fumar mediante diferentes vías, pero no siempre lo han conseguido.

“Tenemos pacientes con trastornos muy graves que fuman y fuman mucho. Es imposible, porque lo hemos intentado por diversas vías, hacer que dejen el tabaco”, relató.

Mirar las políticas de otros países

En una línea similar se expresó José Manuel Baltar, presidente de la Alianza de la Sanidad Privada Española. El representante de la patronal pidió al Gobierno central “ir más allá del eslogan antitabaco” y analizar las experiencias aplicadas en países como Suecia, Reino Unido, Canadá o Estados Unidos.

Baltar sostuvo que las autoridades deberían estudiar alternativas que, según señaló, ya han sido utilizadas en otros lugares. Entre ellas citó las bolsas de nicotina, el snus y los productos de tabaco calentado.

“Si no fuma, no fume; si puede dejarlo, déjelo; pero si fuma y tiene grandes dificultades para dejarlo, pásese por favor a cualquier sistema que reduzca el daño sobre su cuerpo”, manifestó durante su intervención.

El presidente de la patronal de clínicas privadas lamentó que estas posibilidades, a su juicio, no se estén analizando suficientemente durante la elaboración de la nueva legislación.

Según Baltar, la futura norma debería profundizar en estas políticas, aunque manteniendo como objetivo final el abandono del consumo. “Siempre buscando la cesación”, remarcó.

También consideró “muy grave” que una regulación que estaba siendo estudiada no incorpore este debate y achacó la situación a un posible “animus políticamente político”. Para Baltar, todavía existe una “oportunidad excepcional” de modificar el texto durante su tramitación.

Evitar que los jóvenes empiecen a fumar

Hernández Fleta puso el foco, además, en la prevención entre adolescentes. El especialista alertó del incremento del uso de vapeadores y cigarrillos electrónicos entre jóvenes de 15, 16 y 17 años.

A su juicio, los mayores esfuerzos deben dirigirse a impedir que los menores y adolescentes se inicien en el consumo. Para ello reclamó campañas formativas e informativas que expliquen los riesgos y eviten que estos productos se perciban como inocuos.

El psiquiatra diferenció así entre las medidas dirigidas a personas adultas que ya presentan una fuerte dependencia y las políticas destinadas a quienes todavía no han empezado a fumar. En el caso de los jóvenes, insistió en que la prioridad debe ser la prevención mediante información, educación y formación.

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