Imagen de dos personas fumando en una terraza / EP
Imagen de dos personas fumando en una terraza / EP

La nueva ley antitabaco llega a la prensa británica y abre un debate sobre la competitividad turística de Canarias

La patronal turística advierte de que prohibir fumar en terrazas, playas y piscinas puede afectar a la experiencia del visitante en un destino donde buena parte de la vida social y turística se desarrolla al aire libre durante todo el año

luna moya

La futura ley antitabaco ya ha comenzado a generar repercusión fuera de España. Apenas unos días después de que el Consejo de Ministros aprobara el proyecto de ley que amplía los espacios sin humo, varios medios británicos empezaron a informar sobre las restricciones que podrían encontrar durante sus vacaciones en España.

Aunque la norma todavía debe superar su tramitación parlamentaria y no está en vigor, el debate ha adquirido una dimensión especial en Canarias. La razón es sencilla: buena parte de la oferta turística del Archipiélago se desarrolla precisamente en espacios exteriores como terrazas, playas, piscinas, paseos marítimos, conciertos y eventos al aire libre.

El proyecto contempla ampliar la prohibición de fumar y vapear a terrazas de bares y restaurantes, playas, piscinas de uso colectivo, instalaciones deportivas y espectáculos celebrados al aire libre, además de otros espacios públicos.

Una preocupación creciente en el sector

La Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT) lleva tiempo reclamando diálogo sobre esta cuestión. La patronal considera que una regulación excesivamente restrictiva podría afectar a la competitividad turística de España frente a otros destinos mediterráneos y generar confusión entre visitantes procedentes de mercados emisores clave como Reino Unido o Suecia.

El sector defiende que muchos establecimientos ya aplican medidas de autorregulación, como la separación de espacios o zonas específicas para fumadores, y cree que deberían existir fórmulas flexibles que permitan adaptarse al perfil de cada cliente y establecimiento.

La preocupación no se centra únicamente en la prohibición en sí, sino en cómo puede afectar a un destino donde la actividad turística y hostelera se desarrolla durante todo el año al aire libre gracias a las condiciones climáticas del Archipiélago.

El papel de la percepción internacional

La inquietud aumenta porque parte de la cobertura internacional está enfocando la noticia desde una perspectiva turística. Mientras en España el debate gira principalmente en torno a la salud pública y la regulación del consumo, algunos medios británicos están explicando a sus lectores qué podrán o no podrán hacer durante sus vacaciones si la norma llega a aprobarse definitivamente.

Esa diferencia de enfoque es la que preocupa especialmente al sector turístico. No existen datos que permitan afirmar que la futura ley vaya a provocar una caída de visitantes, pero sí existe el temor a que algunos viajeros perciban otros destinos mediterráneos como opciones más flexibles para disfrutar de sus vacaciones.

En un mercado cada vez más competitivo, la imagen que recibe el turista antes de reservar su viaje puede ser tan importante como la propia regulación. Por eso, empresarios y asociaciones reclaman que la evaluación del proyecto tenga en cuenta las particularidades de territorios turísticos como Canarias.

Una ley que aún debe debatirse

La aprobación por parte del Consejo de Ministros no implica la entrada en vigor inmediata de las medidas. El proyecto deberá pasar ahora por el Congreso y el Senado, donde podrá ser modificado mediante enmiendas antes de su aprobación definitiva.

Canarias se enfrenta a una cuestión adicional: cómo compatibilizar los objetivos de salud pública con la realidad de un destino turístico que ha construido buena parte de su atractivo alrededor de terrazas, playas, piscinas y espacios de ocio al aire libre.

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