Convivencia, escucha y respeto: así cambia la jueza de menores Reyes Martel el futuro de los jóvenes

La titular del juzgado nº1 de Las Palmas de Gran Canaria dirige desde 2016 la ONG Up2U para ayudar a menores conflictivos y romper los prejuicios que giran en torno a ellos

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Camino de los Valores / ONG Up2U
Camino de los Valores / ONG Up2U

Reyes Martel es la titular del juzgado nº1 de Las Palmas de Gran Canaria y desde 2016 dirige la ONG Up2U para ayudar a menores conflictivos y romper los prejuicios que giran en torno a ellos. Resalta que su profesión consiste en “cambiar su futuro, que es difícil en muchos casos, pero no imposible”. “Lo complicado ya no es la situación individual de cada chico, sino que esto lo entienda la sociedad”, añade.

La jueza de menores manifiesta que estas personas viven en sociedad, por lo que deben reintegrarse de una forma natural. “La comunidad tiene que entender que la justicia juvenil es una oportunidad real”, manifiesta. La legislación española reconoce que prevalece el interés del menor, por eso cuando cometen un delito y pagan por lo que han hecho desaparecen sus antecedentes.

El estigma

“Se intenta”, dice Martel, “que esa persona que está formándose llegue a la edad adulta y no se cronifiquen los problemas, cuando sea muy difícil trabajar con ellos y cambiarlos”. Para ella es clave que no estén marcados por el estigma y que tengan referentes positivos para conseguir normalizar su situación.

La magistrada reconoce que en uno de los proyectos de la ONG se han tenido que enfrentar a muchos prejuicios hacia los menores con procesos judiciales. Se trata de la iniciativa que se llama Generaxiones, consiste en formar a los chicos en labores básicas de mantenimiento para arreglar viviendas de personas mayores con pocos recursos y conviven con bastante riesgo para su salud. “Estamos hablando de trabajos de cableado, pintura, impermeabilización, etc.”, comenta.

La jueza Reyes Martel / EFE
La jueza Reyes Martel / EFE

La mochila vital

Martel asegura que se han encontrado con muchas resistencias por parte de los propietarios de las casas. “Cuando se enteran de que son chicos con medidas judiciales no se fían, aunque les hemos dicho que hay un seguimiento, van con el maestro albañil…”, declara. Con el paso del tiempo han conseguido ponerlo en marcha “y ha funcionado a las mil maravillas”. La jueza resalta que lo pusieron en marcha como proyecto piloto "gracias a la confianza del Cabildo de Gran Canaria". "Lo vamos a continuar a pesar de esas primeras dificultades", indica. 

“En cada una de las cosas que hacemos queremos que la gente entienda que son chicos y chicas que, por distintas circunstancias, han cargado en su mochila con cosas muy malas que los ha llevado a tener trastornos de conductas, problemas muy graves en la vida y han cruzado la línea roja para cometer hechos delictivos”, sostiene la magistrada.

Una de las actividades de Up2U / UP2U
Una de las actividades de Up2U / UP2U

Inculcar valores

Con el optimismo que la caracteriza, la jueza indica que “esto no significa que no lo podamos corregir y que sean hombres y mujeres el día de mañana maravillosos”. “Ya tenemos muchos beneficiarios de esta intervención que hoy en día son referentes en la sociedad”, apostilla.

Un factor fundamental para Martel de cara a ayudar a los menores es la comunidad en la que viva, porque “si lo margina se vuelve imposible”. Opina que la educación se debe recibir en casa para adquirir unos valores “que se han perdido mucho, hay una crisis brutal en ese sentido”.

Camino de los Valores / ONG Up2U
Camino de los Valores / ONG Up2U

Hacer el Camino de Santiago

Una de las actividades más conocidas de Up2U es el Camino de los Valores y se basa en la convivencia y en el respeto. “Los chicos que participan son elegidos, ya ha habido una intervención previa con ellos, se han corregido una serie de circunstancias y están en el momento idóneo para llevarla a cabo”, expresa. Destaca que tiene dos partes. La primera consiste en hacer un camino "real y auténtico en Gran Canaria". Luego, siempre llevan a cabo diferentes tramos del camino en Galicia para llegar a la Catedral de Santiago de Compostela

Consiste en hacer el Camino de Santiago todos juntos mientras se pone en práctica la disciplina y el acatamiento de las normas. “Hay hora para acostarte, levantarte, silencio, respeto a los compañeros, ayudarse mutuamente…”, narra Martel.

Una de las actividades de Up2U / UP2U
Una de las actividades de Up2U / UP2U

Escuchar al otro

Una anécdota que la jueza recuerda con cariño es la de que “un menor llegó en calcetines porque se le rompieron las botas y al día siguiente en lugar de decir que no podía continuar porque tenía los pies hinchados dijo que quería llegar hasta el final”. La magistrada dice que de eso se trata la capacidad de resistir. “Si caes, tienes que volver a levantarte”, exclama. “Eso hoy en día es complicado de transmitir a las jóvenes generaciones”, reflexiona.  

“Es una experiencia muy bonita. En esa convivencia, personas que no se conocen van contando sus vidas y van desarrollando la empatía. Uno piensa que lo que le pasa en cada momento es lo más grave y difícil de superar. Cuando escuchamos esas historias, sentimos lo afortunados que somos y nos solidarizamos con el otro”, proclama.

Uno de los casos

A la hora de quedarse con un caso concreto de todos los menores que ha ayudado a integrarse en la sociedad con condenas que llevaban encerrada una enseñanza, le cuesta quedarse con alguna. “Recuerdo el caso de tres chicos canarios que, además de cometer el hecho delictivo estaban en un hogar de protección y declarados en desamparo”, comenta.

Recuerda que decidieron entrar en un instituto donde ensayaba la ONG de Barrios Orquestados, entidad que hace una labor con los chicos que no se pueden permitir estudiar música. “Entraron, robaron los instrumentos y los rompieron. Causaron un daño tremendo porque la ONG se quedó sin poder ensayar y canceló actuaciones”, explica.

Durante el juicio, Barrios Orquestados renunció a la responsabilidad civil y la medida pasaba por ir a la ONG a limpiar los instrumentos y ayudar en lo que fuera necesario. Martel resalta que pudieron sentir la rabia y la frustración de esos otros chicos vulnerables, “trabajando allí se dieron cuenta realmente de lo que habían hecho”.

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