La directora del programa Lecxit, Marta López, durante su presentación. AH
La directora del programa Lecxit, Marta López, durante su presentación. AH

Un mentor y una hora de lectura a la semana: la propuesta de LECXIT para mejorar la comprensión lectora en Canarias

Marta López, directora del programa, defiende crear experiencias positivas de lectura fuera del aula y movilizar a familias, bibliotecas y voluntarios para combatir las desigualdades educativas

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Alberto Ley

Un libro, un niño y una persona adulta dispuesta a acompañarlo durante una hora a la semana. Esa es la base de LECXIT, un programa de fomento de la lectura que busca mejorar la comprensión lectora y el hábito lector de los niños mediante una experiencia diferente a la que viven habitualmente en la escuela. Su directora, Marta López, ha presentado este lunes la iniciativa durante la jornada PISAr a fondo: de los datos a la acción, organizada por Atlántico Hoy en Las Palmas de Gran Canaria.

La propuesta parte de un diagnóstico que también afecta al debate educativo en Canarias: las dificultades lectoras y las desigualdades socioeconómicas condicionan las oportunidades de aprendizaje. Durante su intervención, López ha defendido que mejorar la lectura requiere algo más que trabajar dentro del aula y que es necesario implicar al conjunto de la comunidad.

"En lectura, tener adultos a disposición y tiempo hace la diferencia", ha resumido la responsable del programa, que apuesta por crear vínculos de confianza entre los menores y mentores voluntarios para que leer deje de asociarse únicamente a las notas, los deberes y las evaluaciones.

Un problema de comprensión lectora

Los datos expuestos por López sitúan la lectura como uno de los retos educativos que requieren atención. Según las cifras recogidas en su presentación, el 32% del alumnado español se encuentra por debajo del nivel mínimo de competencia lectora en PISA 2025, mientras que los resultados en esta materia mantienen una tendencia negativa desde 2015, con una puntuación de 451 puntos en la última edición.

La presentación también recoge datos de PIRLS 2021, según los cuales el alumnado de cuarto de Primaria procedente de contextos socioeconómicos desfavorables obtiene, de media, 62 puntos menos que el de entornos más favorables, una diferencia que el programa equipara aproximadamente a un curso y medio de aprendizaje.

Para López, estas desigualdades muestran que las condiciones que rodean a los niños fuera del colegio también influyen en sus resultados académicos. La competencia lectora, además, no se limita a la asignatura de Lengua: comprender un enunciado matemático, interpretar información científica o entender un contrato laboral exige saber leer y extraer conclusiones.

La directora de LECXIT ha defendido, por tanto, que las dificultades lectoras pueden cerrar oportunidades tanto durante la etapa escolar como en la vida adulta.

Una lectura sin presión

El programa está dirigido a niños y niñas de cuarto, quinto y sexto de Primaria que han acumulado dificultades o experiencias negativas relacionadas con la lectura. La metodología busca ofrecerles un espacio distinto al de las clases, en el que puedan leer sin sentirse constantemente evaluados.

La intervención se organiza en parejas: un menor y un mentor voluntario. Se celebra una sesión semanal de una hora, fuera del horario escolar, durante un mínimo de 20 sesiones a lo largo del curso.

El voluntario no sustituye al profesorado ni actúa como un docente particular. Su función es acompañar al niño, conversar sobre los libros y ofrecerle un entorno de confianza en el que pueda preguntar, equivocarse, volver atrás o dejar una lectura si no le interesa.

La idea es que el menor empiece a asociar los libros con una experiencia agradable y gane seguridad para leer de manera autónoma. Según López, el vínculo personal es una pieza fundamental para que mejore la predisposición hacia la lectura y, a partir de ahí, pueda desarrollarse la comprensión.

Qué resultados obtiene

LECXIT cuenta con 15 años de trayectoria y está promovido por la fundación Equitat.org. En Cataluña, donde se desarrolla principalmente, el programa alcanza alrededor de 2.300 niños y niñas al año y cuenta con un número similar de personas voluntarias, además de la colaboración de centros educativos, bibliotecas, ayuntamientos y entidades sociales.

Según los datos presentados por su directora, el 95% del alumnado termina el programa y el 90% de los participantes afirma que lo recomendaría a otros niños. Además, el 82% de las familias señala que a sus hijos les gusta más leer después de participar y el 92% de los menores muestra una mayor seguridad al hacerlo.

El profesorado, por su parte, aprecia una mejora de la comprensión lectora en el 75% del alumnado participante, según las cifras recogidas en la presentación.

López ha explicado que el programa ha sido sometido a evaluaciones externas, incluida una realizada en 2021 con cuestionarios antes y después de la intervención y un grupo de comparación. Entre los cambios significativos identificados se encuentran una mejor percepción de las lecturas propuestas en el aula y una mayor predisposición a leer por iniciativa propia durante el tiempo libre.

La responsable ha precisado que los datos anuales recogidos en los distintos espacios son desiguales, ya que la participación y la información facilitada dependen de las entidades que impulsan cada experiencia.

Bibliotecas, escuelas y voluntariado

Una de las claves de LECXIT es que no funciona como una intervención aislada, sino que necesita la colaboración de diferentes actores del territorio. La presentación cifra su implantación en Cataluña en unos 130 municipios, más de 400 escuelas, más de 100 bibliotecas y una veintena de entidades sociales.

La manera de organizar el programa varía según el lugar. En algunos municipios, el ayuntamiento asume el liderazgo, coordina los centros y utiliza las bibliotecas públicas como espacios de lectura. En otros, una entidad social impulsa la iniciativa y trabaja con los colegios y las administraciones para organizar el voluntariado y habilitar los espacios necesarios.

Para López, estas experiencias demuestran que el éxito educativo no depende únicamente de lo que sucede durante el horario lectivo. También requiere abrir los centros y activar los recursos de la comunidad para que los menores dispongan de tiempo y de adultos que puedan acompañarlos.

La directora ha defendido que los programas deben poder adaptarse a las características de cada territorio, manteniendo sus elementos esenciales. LECXIT se ha replicado en diferentes lugares de España mediante la colaboración con organizaciones y administraciones, aunque su presentación no recoge una implantación específica en Canarias.

De los datos a la acción

La intervención de López se ha enmarcado en la jornada organizada por Atlántico Hoy para analizar los resultados de PISA y debatir medidas de mejora educativa. Su mensaje ha sido que las evaluaciones deben servir para impulsar actuaciones concretas y no quedarse únicamente en el diagnóstico.

La especialista ha insistido en que la mejora de la comprensión lectora necesita tiempo, acompañamiento y la participación de toda la comunidad. La escuela, ha señalado, puede desempeñar un papel central para activar esa colaboración, pero las políticas educativas deben ir más allá de las paredes del aula.

Su propuesta consiste en ofrecer a los niños que más lo necesitan una experiencia de lectura basada en la confianza y el acompañamiento individual, con el objetivo de que incorporen los libros a su vida cotidiana y dispongan de mejores herramientas para aprender y desenvolverse en la sociedad.

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