Las Islas Canarias han cerrado 2025 con un descenso significativo de la inmigración irregular, al registrar 17.788 llegadas a sus costas, lo que supone una caída del 62 % respecto al año anterior. Aunque la cifra sigue siendo elevada, queda muy lejos de los máximos históricos alcanzados en 2023 y 2024, cuando se superaron las 39.000 y 46.000 personas, respectivamente.
Este fuerte retroceso en la ruta canaria ha sido determinante para que el conjunto de España registre también una bajada acusada. En total, 36.775 migrantes llegaron de forma irregular al país en 2025, un 42,6 % menos que en 2024, según el último balance del Ministerio del Interior.
Menos embarcaciones y menor presión
A lo largo del año han llegado a Canarias 263 embarcaciones, frente a las 692 contabilizadas en 2024, lo que evidencia una reducción clara del flujo marítimo hacia el Archipiélago. Pese a ello, la presión se ha concentrado de nuevo en El Hierro, que ha absorbido en torno al 60 % de las llegadas, con unas 10.600 personas, una cifra muy cercana al total de habitantes de la isla.
El descenso de la ruta canaria se atribuye principalmente al refuerzo del control de salidas desde África occidental, tras los acuerdos alcanzados con la Unión Europea y España por parte de Marruecos, Mauritania y Senegal, los países de origen de la mayoría de las embarcaciones con destino a las islas en los últimos años.
Origen de los migrantes y perfil de protección
Según datos de ACNUR, la mayor parte de las personas que han llegado a España por la ruta canaria proceden de Mali (36,8 %), Senegal (25 %) y Guinea (11,7 %). Se trata, en muchos casos, de personas que huyen de conflictos armados, persecuciones o graves vulneraciones de derechos humanos.
Las entradas irregulares representan únicamente un 6 % del total de llegadas de personas extranjeras al país. Informes recientes de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) indican que entre el 70 % y el 80 % de quienes arribaron en patera o cayuco solicitaron protección internacional.
Una de las rutas más peligrosas del mundo
Pese al descenso de llegadas, la ruta canaria sigue siendo considerada una de las más mortíferas del planeta. Hasta el 30 de noviembre, ACNUR contabilizaba 416 personas fallecidas o desaparecidas, aunque la ONG Caminando Fronteras eleva esa cifra hasta 1.906 víctimas en el conjunto de 2025.
La reducción del número de embarcaciones no ha eliminado el riesgo, ya que los trayectos siguen realizándose en condiciones extremadamente precarias y a través de largas travesías oceánicas.
Contraste con otras rutas del Estado
Mientras Canarias ha registrado una caída muy acusada, otras rutas han evolucionado de forma distinta. En Baleares, las llegadas irregulares han aumentado un 24,5 %, aunque con cifras muy inferiores a las del Archipiélago canario. También se ha producido un repunte de los accesos a nado en Ceuta, con consecuencias igualmente trágicas.
No obstante, los expertos descartan una traslación directa de la presión migratoria desde Canarias hacia Baleares, ya que ambas rutas responden a perfiles de origen diferentes, con predominio de migrantes subsaharianos en el Atlántico y magrebíes en el Mediterráneo.