Más de 93 hectáreas de cultivos afectadas por el volcán de La Palma

La superficie afectada por las coladas es de casi 422 hectáreas y la anchura máxima se mantiene en 1.250 metros

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El delta podría derrumbarse y causar gases o explosiones. / Carlos de Saá (EFE)
El delta podría derrumbarse y causar gases o explosiones. / Carlos de Saá (EFE)

El volcán de La Palma ha afectado ya a un total de 93,4 hectáreas de cultivos, de las cuales 35,6 ha se corresponden con explotaciones plataneras, unas 73 fanegadas; 32,9 ha, con viñas; 6,7 ha, aguacate, y el resto, con otros cultivos. El director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, ha informado de que la superficie afectada por las coladas es de casi 422 hectáreas, 1,81 ha más que ayer, y la anchura máxima de la colada se mantiene en 1.250 metros.

Morcuende informó de que en estos momentos hay 214 personas albergadas en el Hotel Princess de Fuencaliente, 5 más que en el día de ayer, lo que "obedece fundamentalmente a que ya empezamos a tener procesos de larga duración de relaciones con amigos o con familiares, por lo que estamos ante una cuestión estrictamente de relaciones personales".

Mantiene la explosividad

La portavoz del Comité Científico del Pevolca, María José Blanco, informó de que la erupción fisural continúa mostrando su mecanismo estromboliano con fases explosivas y efusivas que se alternan y simultanean, y el Índice de Explosividad Volcánica (VEI, por sus siglas en inglés), sigue teniendo un valor de 2.

Asimismo, siguen activos los centros de emisión del cráter principal y los situados en los laterales del cono, y no se descarta la aparición de nuevos centros de emisión, siempre en el entorno del cono existente. Además, se ha construido un tubo lávico que favorece el drenaje desde el centro de emisión principal hasta el mar, y se ha observado la apertura de unas zonas de fisuras a unos 100 metros al noroeste de los centros que ya están inactivos con emisión de gases y suelo a altas temperaturas.

Nuevo delta

El delta lávico continúa su crecimiento, extendiéndose en dirección norte-sur. Se siguen produciendo nubes de vapor de agua y ácido clorhídrico que se concentran en un pequeño volumen alrededor del contacto. La afección del delta lávico a la columna de agua del medio marino en algunos parámetros físico-químicos y biológicos alcanza profundidades de 250 metros y una distancia de 500 metros desde el frente del delta.

La morfología del cono cambia de manera reiterada por los sucesivos procesos de crecimiento y reconfiguración. De igual forma, el proceso eruptivo puede mostrar episodios con un pulso de actividad freatomagmática y la altura medida hoy de la columna de cenizas y gases es de 3.000 metros.

Calidad del aire

Desde el inicio de la erupción se ha reforzado la red de vigilancia de la calidad del aire existente en la isla con la incorporación de dos nuevas estaciones en Los Llanos y El Paso. Se ha realizado el seguimiento de determinados contaminantes indicativos de la calidad del aire, con especial atención al dióxido de azufre a niveles en los que se respira y las partículas menores de 10 micras (PM10), contaminantes principales emitidos por el volcán. Como consecuencia de las emisiones procedentes del volcán se han producido episodios con concentraciones altas de partículas PM10 y CO2 registrados en las nuevas estaciones pero que no han supuesto un riesgo para la población. En los últimos días las condiciones meteorológicas han sido favorables y se han reducido los valores de SO2 y partículas menores de 10 micras, encontrando valores muy inferiores a los umbrales tanto en uno como en otro.

Blanco ha indicado que aún se continúa trabajando para tener más información sobre la calidad del aire, como por ejemplo, los metales que contienen las partículas PM10, y actualmente se está a la espera de los resultados del laboratorio para poder evaluarlas. Igualmente, en los próximos días se va a iniciar una campaña de medida de ácido clorhídrico en las poblaciones potencialmente afectadas por el penacho marino. Por último, se han ordenado las obligaciones y recomendaciones a la población, pero siguen siendo las mismas en cuanto al penacho marino, las coladas lávicas y la caída de piroclastos, haciendo hincapié en que sigue siendo imperativo el respeto de las zonas de exclusión para mantener la integridad de las personas.