Si la evolución demográfica se mantiene según las previsiones que están ahora sobre la mesa, el futuro de Canarias se plantea más solitario para sus habitantes, con menos nacimientos, pero eso sí, con más población. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado las proyecciones demográficas, una muestra basada en datos sobre cómo se prevé que sea la evolución de la población si se mantienen las tendencias actuales.
Canarias ganará población durante los próximos quince años, pero lo hará en un contexto marcado por una natalidad en mínimos históricos, un progresivo envejecimiento de sus residentes y una creciente dependencia de los movimientos migratorios. Lo que estiman las proyecciones demográficas es que el Archipiélago pasará de los 2,27 millones de habitantes previstos para 2026 a rozar los 2,5 millones en 2040, un crecimiento cercano al 10%.
Crece la población por los extranjeros
La cuestión es que este crecimiento demográfico se debería especialmente a la llegada de personas extranjeras. La estimación que hace el INE es que, si ahora habitan en Canarias unos 1,7 millones de personas con nacionalidad española, para 2041 la cifra será de 1,6 millones. Sin embargo, si ahora habitan unas 574.000 personas extranjeras, dentro de quince años la cifra se elevará a más de 823.000 personas.
Las previsiones del INE dibujan una situación especialmente preocupante en cuanto a la natalidad. Si bien las estimaciones de la tasa bruta de natalidad apenas varían entre 2026 y 2040, la comparación con el resto de comunidades autónomas sitúa a Canarias en una posición cada vez más desfavorable.
La tasa prevista para 2026 se sitúa en 5,1 nacimientos por cada 1.000 habitantes, la cuarta más baja de España. Para 2040 la cifra se mantendrá prácticamente inalterable, pero pasará a ser la más baja del país. Esto refleja que, mientras otras comunidades conseguirán remontar ligeramente sus niveles de natalidad durante los próximos años, Canarias permanecerá estancada.
La situación se aprecia también en la tasa de fecundidad. El número medio de hijos por mujer apenas experimentará cambios y se mantendrá en torno a los 0,8 hijos, la cifra más baja de España y muy alejada de los niveles necesarios para garantizar el relevo generacional. La edad media de maternidad tampoco registrará variaciones significativas y continuará situada en torno a los 31 años.
Población más envejecida
Las previsiones también apuntan a un notable envejecimiento de la población. La edad media de los residentes en Canarias pasará de los 44 años previstos para 2026 a los 48 años en 2040.
El envejecimiento se observa, además, en el peso que tendrán las personas mayores dentro de la estructura demográfica. Según las estimaciones del INE, el índice de envejecimiento alcanzará los 291 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16 años en 2040. En otras palabras, Canarias se acercará a una situación en la que habrá tres personas mayores por cada menor de edad.
Este fenómeno responde tanto al aumento de la esperanza de vida como al reducido número de nacimientos. El resultado será una sociedad cada vez más envejecida y con una menor presencia relativa de población infantil y juvenil.
Una población sostenida por la inmigración
En el escenario planteado por el INE se prevé que disminuya la emigración de canarios hacia el extranjero, aunque aumentarán los traslados hacia otras comunidades autónomas. Paralelamente, también crecerá la llegada de población procedente de otras regiones españolas, aunque en menor medida que las salidas previstas.
El principal factor que explicará el crecimiento demográfico será la inmigración internacional. Canarias mantendrá durante los próximos años uno de los saldos migratorios exteriores más elevados del país, compensando así el déficit de nacimientos y contribuyendo a sostener el aumento de la población.
Hogares más pequeños
Las transformaciones demográficas también tendrán reflejo en la composición de los hogares. El escenario proyectado por el INE apunta a un incremento de los hogares unipersonales y a una reducción progresiva del tamaño medio de las familias.
Cada vez habrá más viviendas ocupadas por una sola persona, una tendencia vinculada al envejecimiento de la población, al retraso en la formación de familias y a los cambios en los modelos de convivencia. Por el contrario, los hogares numerosos perderán peso dentro de la estructura social canaria.

