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Mónica Tuset, responsable de Desarrollo de Negocio Internacional y Grandes Cuentas para Europa, Latinoamérica y Estados Unidos en OAT / AH

Mónica Tuset (OAT): “Los centros canarios estuvieron a la altura en PISA 2025 a nivel tecnológico”

La responsable de Desarrollo de Negocio Internacional de Open Assessment Technologies participará este lunes en la jornada 'PISAr a fondo: de los datos a la acción', organizada por Atlántico Hoy

Mónica Tuset es la responsable de Desarrollo de Negocio Internacional y Grandes Cuentas para Europa, Latinoamérica y Estados Unidos en la empresa Open Assessment Technologies (OAT). Una compañía que está detrás de la plataforma digital que alberga el examen PISA a nivel internacional con presencia en 91 países que suman hasta 54 idiomas diferentes.

Este lunes, Tuset participará en ‘PISAr a fondo: de los datos a la acción’, una jornada organizada por Atlántico Hoy en Las Palmas de Gran Canaria que reunirá a especialistas y representantes del ámbito educativo. Allí, explicará la tecnología que está detrás de la reconocida prueba y escuchará las necesidades de los centros para adaptar sus herramientas.

En esta entrevista analiza el trabajo que han realizado hasta el momento, cuenta la experiencia a nivel digital con los centros de las islas que participaron en la última edición de PISA y aporta las claves para desarrollar un modelo que define como “un éxito tecnológico”.

[Pregunta] Este lunes estará en las jornadas PISAr a fondo para explicar la tecnología que hay detrás de una de las pruebas académicas más reconocidas del mundo. ¿Cuál es el mayor reto al que se enfrentan en su trabajo?

[Respuesta] El mayor reto al que nos enfrentamos en nuestro día a día es garantizar la equidad y la fiabilidad técnica a escala global. PISA evalúa a cientos de miles de estudiantes en 91 países con infraestructuras tecnológicas, conectividades e idiomas completamente heterogéneos.

Nuestro desafío es asegurar que, independientemente de si un alumno hace una prueba en un centro de alto rendimiento con buena conectividad o en una escuela con una conexión muy limitada, por ejemplo, en una zona rural, la experiencia del usuario sea igual de fluida, justa y libre de fallos técnicos.

Lo habitual cuando conocemos los datos del informe PISA es quedarnos en los resultados, pero detrás hay un trabajo digital para darle forma a una plataforma donde albergar el examen. ¿En qué consiste exactamente? ¿Por qué es importante tener un buen sistema tecnológico detrás?

Nuestro trabajo abarca todo el recorrido de la evaluación, desde la preparación de las preguntas para que funcionen correctamente en pantalla hasta la distribución segura de las pruebas y la recogida de las respuestas para su posterior análisis. 

Para que todo esto sea posible, hay una arquitectura tecnológica sólida: una plataforma preparada para que miles de estudiantes hagan la prueba en diferentes localidades, sin interrupciones y con una concurrencia muy alta, sin que se pierdan sus respuestas.

¿Cómo se preparan para un reto así?

Esto requiere muchísima preparación previa para evitar posibles incidencias. En PISA participan muchos países con diferentes idiomas, equipos y condiciones de conexión. La plataforma debe adaptarse a esa diversidad y mantener criterios comunes para que los resultados sean comparables. Es fundamental que todos los alumnos puedan hacer el examen, concentrarse y demostrar lo que saben sin que un problema técnico condicione el resultado.

Imagen de un aula / EFE

‘Detrás de cámaras’ hablábamos de que la clave para entender la TAO está en analizar qué hay tras la pantalla que ve el alumno y cómo la tecnología permite realizar una evaluación internacional de esta complejidad. ¿Cómo se lo explicaría a las familias de los estudiantes?

Les diría que lo que ven sus hijos en la pantalla es solo una pequeña parte de todo el trabajo que hay detrás de PISA. Hay un equipo que prepara y comprueba las preguntas para que se vean bien, que las herramientas sean fáciles de utilizar y que las respuestas se guarden de forma que estén protegida.

También se comprueba que el sistema pueda atender a muchos estudiantes al mismo tiempo en diferentes partes del mundo y se preparan soluciones por si surge alguna incidencia. Todo ese trabajo tiene un propósito muy sencillo: que sus hijos puedan concentrarse en la prueba y demostrar todo lo que saben sin tener que preocuparse por la tecnología, siempre adaptada a cada idioma y a cada país.

¿Cuál ha sido la evolución con el paso de los años? Porque PISA empezó haciéndose con papel y boli, después pasó al formato USB y ahora está 100% digitalizado. Y en todo esto, ¿qué papel han jugado ustedes? 

Ha sido una evolución muy progresiva. PISA empezó con papel y bolígrafo y después pasó al ordenador, utilizando soportes USB para realizar las pruebas sin depender de internet. En 2025, PISA utilizó una plataforma que permitió trabajar tanto con conexión como sin ella, adaptándose a las condiciones de cada país. 

El cambio va mucho más allá de sustituir el papel por una pantalla: ahora podemos incluir actividades interactivas, como que un estudiante haga un experimento virtual, cambie una variable y observe qué ocurre. Esto permite conocer mejor cómo aplica lo que sabe.

¿Cómo lo hacen?

En Open Assessment Technologies llevamos acompañando esa evolución desde la evaluación de lectura digital de PISA en 2009. En 2025 aportamos la plataforma TAO en colaboración con ACER y otros socios del consorcio. 

Nuestro papel es proporcionar el soporte tecnológico: la plataforma que se utilizó en 91 países en 2025. Se trata de hacer que nuevas formas de evaluar funcionen de manera fiable y equitativa para que todos los estudiantes puedan demostrar lo que saben, independientemente de su país o de los recursos tecnológicos de su centro.

PISA 2025 trajo varias novedades y la competencia digital tuvo un protagonismo importante. ¿Qué fue lo más complejo? ¿Y lo más gratificante?

Lo más complejo fue adaptar la plataforma a los nuevos ítems de interacción avanzada, es decir, preguntas con interacciones y simulaciones en las que debemos mantener una buena experiencia de usuario, con una velocidad de respuesta adecuada y, sobre todo, la accesibilidad. Necesitamos herramientas que permitan a los estudiantes con problemas de concentración o dificultades visuales realizar el examen de la misma forma que los demás.

Lo más gratificante fue comprobar que una plataforma basada en código abierto y estándares abiertos, como TAO, puede responder a una evaluación de esta magnitud internacional. Ver que toda esa complejidad tecnológica permite que estudiantes de contextos totalmente diferentes participen en condiciones equitativas es lo que más sentido le da al trabajo.

¿Lo más sensible era la obtención de datos?

Para mí, lo más sensible es, sin duda, la integridad, la privacidad y la seguridad de los datos. Estamos hablando de respuestas de menores en una evaluación internacional de largo alcance.

Es fundamental que estos datos se guarden correctamente, que solo puedan acceder a ellos las personas autorizadas y que lleguen completos a los equipos responsables del análisis.

Algunos ejemplos del trabajo que se propusieron para la última edición fueron los recursos tecnológicos interactivos mejorados como multimedia, las interacciones de construcción de modelos o incluso las simulaciones avanzadas. ¿La parte digital de PISA ha tocado techo o creen que la prueba tiene margen para seguir evolucionando? 

Desde mi punto de vista, todavía hay mucho margen para evolucionar. Una de las vías más importantes será la inteligencia artificial con supervisión humana. Puede ayudar a crear preguntas, adaptar las actividades al nivel del alumno o apoyar la corrección de respuestas abiertas, siempre con profesionales dirigiendo el proceso y tomando las decisiones. No podemos depender al 100% de la inteligencia artificial, siempre debe haber supervisión humana.

También podemos conocer mejor cómo resuelve una actividad el estudiante, qué opciones elige, dónde encuentra más dificultades y cómo corrige los errores. Esto nos permite ir más allá de saber si ha acertado o no. La clave es que la tecnología nos ayude a evaluar mejor y a mejorar el aprendizaje, manteniendo siempre la equidad, la privacidad y el criterio humano.

¿Cómo enfrentan el proceso de adaptar las preguntas y sus combinaciones según el territorio donde se desarrolle la prueba?

Es un trabajo que empieza años atrás del 2025. Se trata de una labor coordinada entre los expertos en evaluación, los equipos de cada país y nosotros como equipo tecnológico. Los especialistas se encargan de las traducciones y las adaptaciones al contexto de cada territorio, mientras que nuestro papel es garantizar que la plataforma presente correctamente esas versiones y que cada estudiante reciba las preguntas y la combinación de la prueba que le corresponden.

Antes de la aplicación se revisa y se comprueba todo para asegurar que las adaptaciones sean correctas. La clave es adaptar el idioma y el contexto sin cambiar la exigencia de la prueba, de modo que la evaluación sea equitativa y los resultados se puedan comparar. Todo ello requiere coordinación entre diferentes áreas.

El sistema OAT, con el que ustedes trabajan, se ha aplicado en más de 91 países para desarrollar PISA, con una cifra superior a las 900.000 sesiones. ¿Cómo influye la variedad de idiomas, que son más de 50, a la hora de configurar la plataforma?

Implica disponer de una plataforma capaz de soportar esos 54 idiomas y, sobre todo, de adaptarse a sus particularidades. Por ejemplo, en idiomas cuya lectura se realiza de derecha a izquierda, como el árabe, la plataforma debe permitir que los estudiantes puedan leer correctamente.

También hay que garantizar que la experiencia de usuario sea igual en los diferentes idiomas, de manera que el alumno pueda visualizar la pantalla de la misma forma [independientemente de la lengua en la que realice la prueba].

Para cerrar este tema, ¿cómo definiría la experiencia internacional de PISA 2025 y todo lo que conlleva? Se lo pregunto porque menos del 1% de las sesiones entregadas reportaron problemas. ¿Diría que ha sido un éxito?

Sin duda, es un éxito tecnológico. Estamos hablando de más de 900.000 sesiones en países con idiomas, equipos y condiciones de conexión muy diferentes. Que menos del 1% haya reportado problemas es un resultado extraordinario que demuestra la solidez de la plataforma. Detrás hay una arquitectura preparada para trabajar a gran escala, muchas pruebas previas y la capacidad de realizar la evaluación también sin conexión a internet.

De esas sesiones, 800.000 fueron online y 100.000 offline. Esa combinación ha sido clave para responder a una operación internacional de esa magnitud. Lo más importante es que esa fiabilidad permite evaluar de forma equitativa, para que los estudiantes puedan demostrar lo que saben sin que la tecnología sea un obstáculo. La plataforma está diseñada desde su núcleo para ser multilingüe e intercultural.

Aunque la prueba es internacional, en el caso de España, y si concretamos, Canarias, ¿cómo valoran la experiencia a la hora de combinar pruebas online y offline? ¿Nuestros centros tienen una buena conexión?

La experiencia en España y en comunidades autónomas como Canarias ha sido altamente positiva, precisamente por el modelo flexible de la plataforma. En España se ha trabajado en todas las regiones con la aplicación online, sin utilizar la modalidad offline. Esto ha exigido una preparación previa para comprobar que los equipos, la red y la plataforma respondieran bien cuando los alumnos realizaran la prueba al mismo tiempo.

¿Cómo fue la experiencia en las islas?

En Canarias no daría una valoración general de la conectividad sin los datos técnicos de los centros participantes. No basta con tener internet: también importa que la conexión sea estable y tenga capacidad suficiente. Los centros canarios que realizaron la prueba lo hicieron online con capacidad suficiente, como en otras comunidades de España. 

A escala internacional, disponer de estas dos modalidades, online y offline, nos permite adaptarnos a condiciones muy diferentes. Aquí el objetivo es que la conectividad de un centro no determine las oportunidades de los alumnos para participar y demostrar lo que saben. En los centros, por ejemplo, de Canarias, se tuvo que hacer una prueba para ver que realmente funcionaba Internet. 

¿Han estado entonces los centros canarios a la altura a nivel tecnológico en PISA 2025?

Han estado a la altura a nivel tecnológico y no ha habido ninguna incidencia en ellos.

¿Qué ha supuesto para la empresa formar parte de PISA desde hace ya 20 años? Porque, aunque quizás sean desconocidos para muchos, participan en una parte clave del proceso.

Formar parte de PISA durante casi 20 años ha marcado el ADN de la empresa y de la plataforma. Nos ha llevado a afrontar algunos de los mayores retos de la evaluación educativa. Trabajar a gran escala, en distintos idiomas y con realidades tecnológicas muy diferentes, manteniendo el rigor y la equidad, ha hecho posible que TAO sea hoy una plataforma que puede utilizarse en cualquier parte del mundo.

Esa trayectoria nos ha consolidado como un referente global para ministerios e instituciones gubernamentales que buscan modernizar sus sistemas de evaluación con tecnologías abiertas. 

¿Con quiénes trabajan?

Trabajamos con ministerios de Educación de diferentes países y, actualmente, también con comunidades autónomas en España que utilizan la plataforma para realizar evaluaciones de diagnóstico y ayudar a las administraciones educativas a conocer mejor el aprendizaje de su alumnado. Lo más valioso es poder trasladar nuestra experiencia en una evaluación mundial como PISA a las necesidades concretas de un país, una comunidad autónoma o incluso un centro educativo.

¿En la empresa se sienten uno más de PISA? ¿Es parte de su identidad?

Totalmente. TAO nació con la vocación de democratizar y elevar la calidad de la evaluación. Acompañar a la OCDE y a sus consorcios durante este recorrido ha convertido los retos de PISA en nuestros propios retos de ingeniería.

La rigurosidad psicométrica, la inclusión educativa y el alcance de PISA definen directamente quiénes somos actualmente como compañía.

Recientemente, han recibido reconocimientos junto con ACER en los premios e-Assessment y 1EdTech Learning Impact de 2026. Como se suele decir, es que algo bien están haciendo. ¿Qué balance hacen de su labor?

El balance ha sido muy positivo. Estos reconocimientos nos hacen sentir especialmente orgullosos porque premian un trabajo compartido con ACER y con todos los equipos que han hecho posible PISA 2025.

Lo que se reconoce va más allá del volumen de pruebas: es la capacidad de llevar una evaluación de enorme complejidad a países con idiomas, infraestructuras y necesidades muy diferentes, manteniendo la fiabilidad y la equidad. 

También refuerza nuestra apuesta por las tecnologías abiertas, ya que nuestra plataforma es de open source, y por una evaluación cada vez más accesible. Los premios dan visibilidad al trabajo, pero el verdadero logro es que la tecnología permita a cada estudiante demostrar lo que sabe y aporte información útil para mejorar la educación.

Y para terminar: ¿qué esperan de las jornadas PISAr a fondo? ¿Creen que eventos así son necesarios para el sector educativo y todo lo que orbita alrededor de él?

Esperamos que estas jornadas ayuden a convertir los resultados de PISA en propuestas concretas para seguir avanzando en la calidad y la equidad de la educación en Canarias y en España. Reunir a docentes, familias, investigadores y entidades educativas permite compartir experiencias y construir soluciones desde diferentes perspectivas.

Nuestra aportación será explicar la tecnología que hace posible PISA y acercar la experiencia que hemos adquirido trabajando con sistemas educativos de diferentes países. Pero también venimos a escuchar las necesidades de los centros y conocer cómo debemos orientar la evolución de nuestras herramientas.

Entendemos nuestro papel como el de aportar tecnología fiable para obtener información útil y ayudar a que esa información se convierta en mejores oportunidades de aprendizaje. Ese es el valor de pasar de los datos a la acción. Creo que será una jornada muy interesante y de la que vamos a aprender muchísimo.

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