Un equipo internacional de astrofísicos ha confirmado la naturaleza planetaria de TOI-1752, un sistema situado a unos 337 años luz de la Tierra que alberga dos exoplanetas radicalmente distintos entre sí. Uno de ellos, de periodo orbital inferior a un día, es un candidato a "mundo de lava" por las altísimas temperaturas que recibe de su estrella.
El otro, con una órbita de alrededor de un mes, se encuentra en la denominada zona habitable "optimista", la región en la que, bajo determinadas condiciones, podría existir agua líquida en superficie.
La estrella anfitriona es una enana roja, de tipo M: más pequeña y fría que el Sol y, según explica Samuel Geraldía, investigador del IAC, "de las más abundantes de la galaxia", con una zona de habitabilidad tan cercana que favorece que planetas de periodo corto caigan dentro de ella.
El hallazgo, liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y publicado en la revista MNRAS, se ha apoyado en observaciones realizadas con MuSCAT2, un instrumento utilizado para buscar planetas instalado en el Telescopio Carlos Sánchez del Observatorio del Teide. Atlántico Hoy ha hablado con Geraldía sobre cómo se ha confirmado el sistema y qué lo hace tan especial.
Más de un año de trabajo
"Alrededor de algo más de 1 año" de trabajo ha llevado al equipo de investigación a confirmar este sistema, según afirma Geraldía. El punto de partida fue un candidato detectado por TESS, el satélite de la NASA que rastrea miles de estrellas en busca de las pequeñas caídas de brillo que delatan el paso de un planeta por delante de su estrella, pero esa señal por sí sola no bastaba para confirmar que este candidato se trataba de un planeta real.
En ese momento, el Telescopio Carlos Sánchez, de 1,52 metros y situado en el Observatorio del Teide, entró en juego, un instrumento que Geraldía describe como "muy importante". Según explica a Atlántico Hoy, este "tiene cuatro filtros independientes que nos dan información de cómo es la detección en cuatro colores distintos, confirmando la naturaleza planetaria de las detecciones". En el caso concreto de TOI-1752, se pudo observar tres tránsitos del planeta interior.
A esas observaciones se sumaron las de otros telescopios, entre ellos MuSCAT3, instalado en Hawái y operado por la Universidad de Tokio, y los también instalados en el Teide SPECULOOS-North y TTT. Ese trabajo conjunto permitió descartar que la señal detectada correspondiera a otro tipo de fenómeno y confirmar así que TOI-1752 es un sistema planetario real con dos mundos.

Un mundo de lava durante el día
El planeta interior, TOI-1752 b, completa su órbita en menos de un día. Según describe Geraldía, se trata de un planeta "pequeño", de 1,6 radios terrestres. “Para que alguien pueda imaginarse la escala, sería algo como comparar la Tierra con una naranja y este planeta como un pomelo grande”, afirma el investigador.
Al estar tan cerca de su estrella, su superficie alcanza temperaturas extremas, lo que lleva a clasificarlo dentro de lo que los propios investigadores llaman un "mundo de lava". Según aclara Geraldía, esto no significa que se trate de un océano de roca fundida permanente y global. "Estos mundos de lava que llamamos nosotros, probablemente tienen un manto fundido en la cara en la que es de día, y sólido en el lado de la noche", explica.
También añade que lo interesante es que ese material fundido "puede emitir gases dando lugar a atmósferas secundarias calientes que nos dan pista de su composición", lo que convierte al planeta en, en sus palabras, "un laboratorio perfecto para estudios de atmósferas secundarias".
Un planeta “habitable”, una reliquia
El segundo planeta, TOI-1752 c, orbita mucho más lejos y es también algo mayor: 2,3 radios terrestres, o lo que es lo mismo, siguiendo la comparación de Geraldía, "un melón" junto a la naranja terrestre. Este astro se sitúa en la zona habitable optimista, la franja inferior dentro del margen de incertidumbre de la región en la que, en teoría, podría sostenerse agua líquida en superficie.
“El planeta en sí mismo no tiene nada que nos indique que sea habitable", precisa Geraldía a Atlántico Hoy. Lo que determina si un planeta cae o no en esa zona es la distancia a la que órbita de su estrella, y esa zona tiene además sus propias incertidumbres, "podría ser más ancha o más estrecha".
Según señala, la única pista a favor que ofrece TOI-1752 c es que su temperatura de equilibrio y la radiación que recibe en superficie son similares a las de la Tierra, lo que en principio podría permitir mantener agua en estado líquido. Por otro lado, el investigador matiza que la zona de habitabilidad se define tomando como referencia la vida terrestre, la única que conocemos, así que "podría haber organismos donde no se esperan".
Este planeta es el que despierta mayor curiosidad personal en el investigador. Según recuerda, se conocen ya más de 6.000 planetas fuera del sistema solar pero son pocos los que, por su tamaño, similar al de la Tierra, podrían situarse en zona habitable, lo que convierte a TOI-1752 c en lo que Geraldía llama "una reliquia".

¿Tiene atmósfera o agua?
Sobre si TOI-1752 c podría albergar agua líquida, Geraldía es prudente y asegura que "es una posibilidad", pero avisa de que los modelos de composición con los que ha trabajado el equipo están "degenerados".
“La densidad medida del planeta es compatible con un mundo con agua, pero el margen de error de esas medidas también encajaría con una roca desnuda, sin agua ni atmósfera”, afirma el investigador del IAC.
Para acercarse a una respuesta, explica, hace falta medir con más precisión la masa del planeta y, sobre todo, caracterizar su atmósfera. Geraldía afirma que este planeta "podría no tener atmósfera", un escenario que echaría por tierra cualquier expectativa de habitabilidad de estae nuevo descubrimiento donde el Observatorio del Teide ha jugado un papel fundamental.
Añadir AtlánticoHoy como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.