Los precios del alquiler, una barrera en el tránsito a la vida adulta de los jóvenes canarios

Rentar un piso se ha convertido en una odisea para los jóvenes canarios ​​​​​​​por los altos precios, las condiciones previas incapaces de asumir y un mercado inmobiliario selvático que provoca frustración

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Carteles de venta y alquiler de viviendas de una inmobilaria en Santa Cruz de Tenerife./  Atlántico Hoy
Carteles de venta y alquiler de viviendas de una inmobilaria en Santa Cruz de Tenerife./ Atlántico Hoy

Como norma social, el paso a la vida adulta llega a través de la emancipación de los jóvenes de la casa familiar. En general, esa importante parte en el desarrollo humano llega a través del alquiler y no en tanto grado a través de la compra de una casa. Pero rentar un piso se ha convertido en una odisea para los jóvenes canarios por los altos precios, las condiciones previas incapaces de asumir y un mercado inmobiliario selvático que desemboca en una frustración que ya abarca generaciones. 

Una pincelada de datos de alquiler, de emancipación y de sueldos medios en el archipiélago sirve para acercarnos al problema. Canarias cuenta con los salarios más bajos del conjunto nacional, el sueldo medio en 2021 fue de 1.416 euros mensuales, según el VIII Monitor Anual Adecco sobre Salarios. Aunque el salario medio de los jóvenes a nivel nacional se sitúa en torno a los 1.200 euros (INE), lo que cabe prever que en las islas sea menor (al ser la tendencia con el sueldo medio). 

Alquiler inalcanzable

Si se toma de referencia la cifra nacional y se compara con los datos del alquiler en Canarias ya se tiene un primer acercamiento de la problemática. En Canarias, el precio del alquiler es de entre 718 euros y 978 euros en la provincia de Las Palmas y de 716 euros y 1.010 euros en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, según el Índice Inmobiliario de Fotocasa. Por su parte, el índice de Idealista eleva hasta los 11,6 euros por metro cuadrado el alquiler en el archipiélago en octubre, la cifra más alta desde que tiene recuento.

Esto es relevante ya que el alquiler es el régimen preferido entre los jóvenes frente a la adquisición de una vivienda en Canarias. En definitiva, lo que estos datos reflejan es que para los jóvenes un alquiler supone un porcentaje muy significativo de sus ingresos, lo que merma en su emancipación. Datos recogidos en el Plan de Vivienda de Canarias 2020-2025 revelan que el 89% de los jóvenes canarios de entre 20 y 24 años y el 79% de los jóvenes de 25 y 29 años sigue sin emanciparse. 

Aparece la frustración

A este panorama se suman los altos requisitos que se exigen la hora de rentar un piso, que son especialmente costosos para los jóvenes, como fianzas, depósitos especiales, una vida laboral prolongada o un sueldo mínimo determinado. La incapacidad para ver hecho realidad el proyecto de vida que muchos jóvenes imaginan a través de la emancipación genera frustración, según explica Tamara Cabrera, psicóloga especialista en menores y familia y miembro de la junta del Colegio Oficial de Psicólogos de Santa Cruz de Tenerife

“Cuando yo tengo un proyecto de vida y no lo puedo desarrollar lo primero que aparece es nuestra frustración, el sentimiento de fracaso, de no valía como persona”, comenta. Esto provoca que aparezcan síntomas depresivos que provocan que los jóvenes no se vean capaces de desarrollarse, así como “problemas en el sueño, situaciones que pueden llevar a síntomas de ansiedad, baja autoestima y una serie de mermas psicológicas en la persona”. 

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Edificios en Santa Cruz de Tenerife 

Bonos

Justo esta semana se publicaron las ayudas al alquiler para jóvenes, que llegarán a 878 canarios de entre 18 y 35 años. Una propuesta social que si bien en un primer momento es favorable para evitar esa incapacidad de emancipación no encuentra una solución a lo que es un problema estructural. Así lo defiende la directora de Juventud del Gobierno de Canarias, Laura Fuentes, quien con vehemencia pide a los gobiernos- en especial al partido socialista- valentía para legislar en materia de regulación de los precios de alquiler en zonas tensionadas

Hace más o menos un año, cuando el anteproyecto de la Ley de Vivienda salió a la luz, el debate se centró justo en esta regulación, por la que el actual consejero de Vivienda, Sebastián Franquis, se mostró a favor en ese momento. Todavía en debate parlamentario, se sabe que en Tenerife, por ejemplo, la regulación afectaría a municipios como Arona, Adeje y Santiago del Teide.

Regularizar con valentía

Estas son zonas especialmente turísticas donde las viviendas vacacionales actúan como catalizador en la subida de precios. Por esta razón Fuentes propone como solución regular el alquiler vacacional, pero también el alquiler y venta a las personas no residentes, que están copando cada vez más el mercado inmobiliario canario o limitar a los fondos buitres. “En ese sentido hay que ser valiente”, reclama. 

“Conozco gente que ha estado entre seis meses y un año para encontrar un sitio que pagar o gente que vive en sitios donde no quieren vivir”, relata la directora de Juventud. Por ello demanda un pacto por la vivienda digna en Canarias que ampare a las personas jóvenes ya que rechaza que la solución ahora sea construir viviendas sociales porque el resultado llegaría “dentro de cinco o diez años”. En este sentido reclama que se podría empezar actuando por las viviendas que quedaron a medio construir tras la crisis económica de 2008, muy comunes en los barrios de medianías y en las zonas turísticas en expansión.

Cuestión estructural 

Preguntada acerca de si la cuestión del alquiler y los jóvenes en el archipiélago es estructural, Fuentes asegura que no hay duda de que sea así. “ Yo creo que en Canarias si cabe más. Tenemos un paro juvenil estructural muy alto al que no se termina de atacar”, explica. Actualmente las islas cuentan con la tasa juvenil de paro más alta de toda España, el 42,27% de los jóvenes no tiene empleo. 

Todos estos datos sirven como contraargumento además en el debate surgido hace unos meses sobre si el gasto en ocio distraía económicamente a los jóvenes de adquirir su propia vivienda. “Creo que quien dice eso manifiesta su ignorancia. Es desconocer el mercado, a la juventud; volver a criminalizarlas cuando el problema es político, de no hacer políticas públicas y que regulen el dichoso mercado del alquiler. Siempre se piensa en el beneficio de las inmobiliarias, de las constructoras y en la especulación”, denuncia.

Al final, esa “criminalización” de la juventud y la imposibilidad económica de desarrollar su proyecto de vida afecta en la vida de los jóvenes. “Llega un momento en que por mucho que las generaciones se quieran ir recuperando esa merma económica y laboral que estamos encontrando se va prolongando en el tiempo”, explica Tamara Cabrera. “Si no puedo lograr lo que quiero me voy a sentir mal. Que no lo hago porque no quiera sino porque las circunstancias no me lo permiten. Hay que enseñar a gestionar esta situación, que es lo que desborda a las personas”.

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