"El primer contacto entre personas es más fácil con las nuevas tecnologías"

El psicólogo Sergio García analiza la importancia de las nuevas tecnologías en la nueva forma de conocerse y relacionarse las personas y cómo ha derribado el 'muro' entre las islas

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Una joven mirando las redes sociales en su movil / Unplash
Una joven mirando las redes sociales en su movil / Unplash

El siglo XXI ha sido el de la revolución de las comunicaciones. Con el asentamiento de internet y su velocidad y la llegada de la telefonía inteligente, distintas aplicaciones han ido modificando en el tiempo la forma de comunicarse de los seres humanos. O más que modificarla, abrir nuevas vías limitando otras como la tradicional y genuina del ser humano, la comunicación verbal.

Pero, ¿mejora o no la comunicación entre personas las nuevas tecnologías? Para analizar un poco el contexto y cómo inciden en un archipiélago como el canario, con la barrera física del mar entre islas, Atlántico Hoy ha contactado con el Sergio García, profesional de la piscología y codirector del gabinete Psicosalud Tenerife.

Primer contacto, más fácil

“Para conocerse facilitan. Es decir, el primer contacto es mucho más fácil con las nuevas tecnologías. El chateo, la disponibilidad es más sencilla”, contextualiza García. “Pones un perfil, se ven los gustos y fotos y si agradas se ponen en contacto contigo. De inicio, favorece el número de contactos disponibles. Otra cosa ya es habar de la calidad de los contactos”, agrega.

En este sentido, valora que las redes sociales lo que han hecho es “mejorar muchísimo” la facilidad con la que contactamos los unos con los otros. “En grandes ciudades no se pueden permitir casi otra forma de contactar. Contextos en el que el grupo de amigos esta agotado y quiero conocer a gente nueva para tener una relación de cualquier tipo y resulta que ya conozco a los amigos de mis amigos y no cuadro con ninguno. ¿Cómo salgo de ahí? Una facilidad son las redes sociales y las redes de contacto”, argumenta Sergio García.

 

Muro entre islas derribado

Sobre el aspecto de cómo esta comunicación a través de aplicaciones o páginas webs ha permitido derribar el ‘muro’ entre islas a la hora de conocerse e iniciar relaciones, García se ejemplifica, casualmente, como caso de éxito. “Mi mujer es de Fran Canaria, yo soy de Tenerife y nos conocimos a través de Twitter”, confiesa. “Divulgábamos los dos de psicología a través de Twitter, había un punto de gusto y admiración mutua por el trabajo y, a partir, de ahí establecimos el contacto. Luego los derroteros de la vida te colocan en un sitio y al final nos desvirtualizamos y seguimos la relación”, añade sobre cómo se sentaron las bases sobre las que se ha generado su familia.

Es solo una muesca más de cómo las nuevas tecnologías han abierto nuevas posibilidades de comunicación y un abanico exponencial de personas a las que conocer, estén donde estén.  “Claro que ayudan. Las redes sociales y lo digital rompe cualquier barrera física, cualquier distancia. No hablamos entre islas, sino de aquí a una persona que esté en Australia. Favorece esa disponibilidad de contacto”, afirma.

Comportamientos inadmisibles

No obstante, García matiza y enfatiza la cara b de las nuevas formas de comunicación. “Igual que te digo que las redes sociales son buenas al comienzo, también han permitido una serie de comportamientos que no serían admisibles ni de broma, que no se podrían permitir en la vida física”, esgrime. Se refiere a actitudes conocidas como el ghosting, donde uno desaparece totalmente, así como otras mañas prácticas a través de las redes.

“Esta forma de maltrato digital es posible debido a la vía de comunicación y no sería posible en la vida física. Igual que cuando lees en Twitter lo beligerante que es a veces, es impensable en una conversación normal. Hay muchas variables, como el comportamiento no verbal, la presencia física, el respeto que supone tener al otro delante. El anonimato nos permite comportamientos que no tenemos en la vida real, modifica las relaciones, pero como todo, tiene su parte buena y su parte mala. No hay que demonizarla, sino aprender a usarla, expone el psicólogo.

Sergio García y Tais Pérez, autores del libro 'Tu ansiedad bajo control'. / Carlos Ruiz B.K (Contumaz Estudio)
Sergio García y Tais Pérez, autores del libro 'Tu ansiedad bajo control'. / Carlos Ruiz B.K (Contumaz Estudio)

Problemas de comunicación

Por otro lado, sobre si estas formas de comunicación interpersonal amenazan peligrosamente la capacidad genuina del ser humano de comunicarse oralmente, Sergio García señala que “es otra cosa distinta”. Así, reconoce que en poblaciones jóvenes “hay determinados perfiles, ligeramente más sensibles a la ansiedad, en los que se ve cierto nerviosismo o sensación de ansiedad cuando se ven forzada a tener elaciones físicas o desvirtualizadas, porque están acostumbrada a tener relaciones virtuales”.

En este contexto, explica que hay chavales que “prefieren enviar un audio a hacer una llamada de teléfono”, porque parece que las llamadas de teléfono son invasivas en determinados momentos. “Estamos tendiendo hacia la simplificación del mensaje con el riesgo de caer en esa pérdida de las habilidades sociales que supone la práctica real”, comenta.

Pensar antes que fluir

De esta manera, indica que “el chateo permite pensar bien lo que voy a decir, pero no permite una conversación fluida donde las reacciones emocionales son más genuinas y honestas”. Además, relata que hay un punto en el que el uso continuo de redes, incluida la mensajería instantánea, ha tenido un impacto en determinada gente joven. “El abuso de ese tipo de comunicación en detrimento del formal, del tú a tú, manifiesta cierta dificultad en la puesta en marcha de esas habilidades cuando resultan ser necesarias en la vida real, aunque la vida digital también es real”, admite García.

Así, indica que hay muchas personas que prefieren textear que mandar un audio y que prefieren mandar audio que llamar. “Hoy en día, el modo audio se usa mucho y te mandan audios hasta de diez minutos. Llámame, me interesa un dialogo, no un monólogo. Si es algo breve si, pero si no, llámame”, finaliza para concienciar.