Hay un pueblo en Canarias que parece haber salido de una novela romántica. Para aquellas personas que aún lean —felicidades formas parte del minúsculo 66,2% de españoles que aún lo hace— entenderán el sentimiento de leer una descripción y dejar volar la imaginación hasta tal punto que nos transporte a un lugar muy concreto. Algo así pasaría si cualquier autor o autora con destreza literaria pisara Valsequillo, en Gran Canaria. Si dejase fluir sus sentidos —cerrando, eso sí, los ojos— enseguida percibiría el olor intenso de las fresas. No es una exageración, quien haya estado en temporada de fresas por la zona que abarca desde finales del invierno hasta principios del verano sabrá de lo que hablo.
Con los ojos abiertos no cambia el panorama, las fresas se sienten pero quizás acaparía más protagonismo los espectaculares almendros en flor que brotan entre enero y febrero e inundan el pueblo de una magia anodina en apenas 40 kilómetros cuadrados.
Un valle entre montañas
Situado en la zona centro-oriental de la isla, Valsequillo de Gran Canaria limita con Telde, Santa Brígida, San Mateo, San Bartolomé de Tirajana e Ingenio. Su casco municipal se encuentra a 574 metros sobre el nivel del mar, aunque su altitud máxima alcanza los 1.842 metros en la Montaña de los Bizcochos.
Hablar de Valsequillo es hablar de sus fresas, uno de los productos más emblemáticos de la isla. El cultivo comenzó hace varias generaciones, cuando agricultores locales aprovecharon los suelos fértiles y la altitud para experimentar con este pequeño fruto rojo.
Hoy, las fresas de Valsequillo son conocidas por su sabor intenso y textura jugosa, y su precio puede rondar los 15 euros el kilo, reflejo de su carácter artesanal y de proximidad.
Almendros en flor y paisaje protegido
Si hay una estampa que define al municipio es la de sus almendros en flor. La Fiesta del Almendro en Flor es una de las celebraciones más importantes del calendario local y marca uno de los momentos más fotogénicos del año.
En su patrimonio natural destacan el palmeral de San Roque, el Roque Saucillo y espacios protegidos como la Reserva Natural Especial de Los Marteles, incluida en la Red Natura 2000 como Zona Especial de Conservación. También comparte los Paisajes Protegidos de Lomo Magullo y Las Cumbres.
Historia y patrimonio
El pasado de Valsequillo está ligado al mundo aborigen y al antiguo reino de Telde. En la montaña de El Helechal existió un almogarén, o templo indígena, lo que evidencia la importancia espiritual de la zona antes de la conquista.
Tras la incorporación a la Corona de Castilla, la agricultura —especialmente la viña, los cereales y los frutales— y la ganadería se consolidaron como base económica durante los siglos XVI y XVII.
En el casco urbano destacan la Iglesia de San Miguel, la escultura de San Miguel el Chico y el Cuartel de El Colmenar, declarado Bien de Interés Cultural y uno de los patrimonios históricos más relevantes del municipio.
El acceso por carretera se realiza a través de la GC-41, que conecta con Telde y la Vega de San Mateo, la GC-810 hacia Santa Brígida, y otras vías secundarias. En transporte público, es necesario hacer transbordo en Telde para llegar al municipio desde la capital o el sur de la isla.