Antonio Cubillo, líder histórico del MPAIAC./ ARCHIVO
Antonio Cubillo, líder histórico del MPAIAC./ ARCHIVO

¿Qué papel jugó Canarias en la Transición? Un informe de Memoria Democrática analiza el terrorismo hasta 1983 y reconoce 63 víctimas del Estado

En un contexto de violencia política postfranquista, Canarias experimentó la actividad terrorista vinculada al MPAIAC como uno de los "grupos etnonacionalistas" de aquellos años

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Álvaro Oliver González, redactor jefe en Tenerife

Una Comisión Técnica creada por el Gobierno de España en aplicación de la Ley de Memoria Democrática ha identificado y dado a conocer en un informe publicado este jueves a 63 víctimas mortales de vulneraciones de derechos humanos ocurridas entre la entrada en vigor de la Constitución española, el 29 de diciembre de 1978, y el 31 de diciembre de 1983.

El informe, elaborado por un grupo de historiadores, juristas y especialistas en derechos humanos, estudia la violencia política de aquellos años y plantea medidas de reconocimiento y reparación para las víctimas de los abusos cometidos por el Estado.

La Transición, una etapa violenta

El documento parte de la premisa de que la Transición no fue un periodo exento de violencia como, con el paso de los años, parece haber quedado grabado en el ideario colectivo. Los expertos describen un escenario en el que convivieron el terrorismo de distintas organizaciones, la actuación de grupos de extrema derecha y episodios de violencia ilegal protagonizados por agentes del Estado.

"Se puede y se debe hablar de un contexto específico de violencia durante el tiempo de transición de la dictadura a la democracia en España", concluye la comisión. Según el informe, ese contexto estuvo marcado por la actividad de ETA, los GRAPO, organizaciones ultraderechistas y también por la existencia de "otros grupos etnonacionalistas en Cataluña, Galicia y Canarias".

El MPAIAC

La mención a Canarias es efímera, pero relevante para entender el panorama de escalada violenta de un país en plena transición de un régimen autoritario al sistema parlamentario y constitucional en el que vivimos hoy en día. 

Aunque el informe no desarrolla la mención a Canarias, esta remite al Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC), la organización liderada por Antonio Cubillo que alcanzó notoriedad durante los últimos años del franquismo y los primeros de la Transición, y que tuvo a la Fuerzas Armadas Guanches como brazo armado.

Fundado en el exilio y establecido principalmente en Argelia, el MPAIAC defendía la independencia de Canarias y buscó trasladar la cuestión canaria al ámbito internacional. Durante los años setenta consiguió que la Organización para la Unidad Africana debatiera sobre el archipiélago y desarrolló una campaña política acompañada de acciones violentas.

Entre 1976 y 1978 la organización reivindicó diversos atentados con explosivos y amenazas contra instalaciones turísticas, edificios públicos y otros objetivos vinculados al Estado español. Su actividad alcanzó una gran repercusión mediática en un momento especialmente delicado para el proceso de transición política.

Un auge revolucionario en Canarias

De hecho, la actividad independentista en Canarias fue identificada a comienzo de los años 80 como una amenaza latente en la que podían intervenir intereses extranjeros. En marzo de 1981, un informe semestral del CSID (actual CNI) que ha sido recientemente desclasificado junto a un centenar de documentos del 23F investigaba "la amenaza interior" en España, analizando los riesgos internos en el contexto en el que se gestaba el golpe de Estado de acciones separatistas, revolucionarias, involucionistas y terroristas.

Dicho informe del CSID aseveraba: "El grupo armado MPAIAC permanece hoy en una casi absoluta inactividad, siendo mínima su militancia. Sin embargo, los intereses externos en relación al objetivo estratégico que constituye el archipiélago pueden originar en un momento determinado un apoyo de potencias extranjeras a los movimientos revolucionarios canarios que provoque un problema separatista de mucho mayor entidad que el actual".

Declive del grupo terrorista

El episodio más conocido de la actividad del MPAIAC se produjo el 27 de marzo de 1977. Una amenaza de bomba atribuida al grupo terrorista obligó a cerrar temporalmente el aeropuerto de Gran Canaria y provocó el desvío de numerosos vuelos hacia Los Rodeos, en Tenerife. Horas después tuvo lugar la colisión entre dos Boeing 747 de KLM y PanAm, que causó 583 muertos y se convirtió en la mayor tragedia de la aviación civil. Las investigaciones oficiales concluyeron que el accidente fue consecuencia de una cadena de errores humanos y operativos, aunque el cierre previo del aeropuerto grancanario formó parte de las circunstancias que precedieron al siniestro.

La actividad del MPAIAC perdió fuerza a finales de los años setenta, tal y como reflejó en 1981 el CSID en el informe mencionado. El intento de asesinato de Cubillo en Argel en 1978, por el que años después fueron condenados varios implicados vinculados a los servicios de seguridad españoles, marcó uno de los episodios más controvertidos de aquella etapa.

Las víctimas reconocidas por la comisión

El informe ahora publicado por Memoria Democrática no hace mención a ese atentado contra Cubillo, aunque sí reconoce a 63 víctimas de vulneraciones de derechos humanos producidas en ese contexto de violencia política hasta 1983 en otras partes de España.

La comisión sostiene que la aprobación de la Constitución no eliminó de forma inmediata determinadas prácticas heredadas de la dictadura. El documento señala que continuaron produciéndose actuaciones incompatibles con los estándares democráticos, incluidos excesos policiales, uso desproporcionado de la fuerza, torturas, malos tratos y acciones de grupos ultraderechistas que en algunos casos contaron con impunidad o tolerancia institucional.

Fuera del proceso de reconocimiento

Los expertos consideran que muchas de estas víctimas quedaron fuera de los procesos de reconocimiento desarrollados durante las últimas décadas. Por ese motivo recomiendan medidas de reparación moral, homenajes institucionales, inclusión en registros públicos y la creación de mecanismos que permitan incorporar nuevos casos en el futuro.

La relación elaborada por la comisión incluye 63 personas fallecidas entre 1979 y 1983. Entre ellas figuran nombres conocidos como la estudiante Yolanda González, la activista ecologista Gladys del Estal o los tres jóvenes asesinados en el conocido caso Almería: Juan Mañas Morales, Luis Montero García y Luis Manuel Cobo Mier.