Captura del nuevo videoclip de Quevedo, donde aparece el barrio de Jinámar / AH
Captura del nuevo videoclip de Quevedo, donde aparece el barrio de Jinámar / AH

Quevedo rompe los prejuicios hacia Jinámar, el barrio peor valorado por los jóvenes

El artista canario elige este barrio para varios planos de ‘Ni borracho’, un gesto que rompe con la imagen negativa que le pesa a la zona y es detectada por un estudio de la ULPGC

ariadna

El cantante grancanario Quevedo ha elegido el barrio de Jinámar como escenario de varios planos de su nuevo videoclip para la canción Ni borracho, un gesto que puede ser interpretado como un paso simbólico en la ruptura de estigmas y prejuicios que pesan sobre esta zona residencial desde siempre.

La grabación sitúa a Jinámar en el foco desde una perspectiva cotidiana, alejada del relato de conflictividad con el que tradicionalmente se ha vinculado al barrio, como resalta el geógrafo Víctor Jiménez Barrado en una publicación de su proyecto Masgeografia. La aparición del entorno urbano en una producción musical de alcance nacional e internacional contribuye así a proyectar una imagen distinta, ligada a la vida diaria, la cultura y el sentido de pertenencia.

¿Qué es la topofobia que marca a Jinámar?

La elección de Jinámar cobra especial relevancia si se tienen en cuenta los resultados de un estudio reciente elaborado por geógrafos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). Según la investigación, jóvenes de entre 15 y 17 años consideraban Jinámar como el “peor” barrio de Las Palmas de Gran Canaria, asociándolo principalmente con inseguridad, falta de limpieza y problemas de movilidad.

El análisis apunta, además, a que muchas de estas percepciones estaban influidas por discursos familiares, mediáticos y del entorno social, incluso en casos de personas que no habían visitado el barrio. Este fenómeno, conocido como topofobia, describe el miedo o rechazo hacia un lugar — ya sea una calle, barrio, ciudad… — por lo que simboliza en el imaginario colectivo más que por la experiencia directa, es decir, lo que se imagina cada persona en su cabeza.

Cultura urbana y resignificación

En este contexto, que uno de los artistas canarios con mayor proyección mundial sitúe su cámara en Jinámar supone un cambio de enfoque. El videoclip no presenta el barrio como escenario de peligro, sino como parte del paisaje cotidiano de la isla, rompiendo con la idea de que solo se habla de este enclave en términos negativos basados en los tópicos habituales.

La cultura urbana —y especialmente la música— desempeña un papel clave en la construcción de imaginarios colectivos, esa imagen de la que habla la topofobia también. Y aunque la presencia de Quevedo no soluciona los problemas estructurales que pueda tener la zona, sí aporta algo importante: visibilidad desde otro ángulo. Cultura, normalidad y pertenencia frente a estigma.

Más allá del impacto musical, la decisión, intencionada o no, tiene una dimensión simbólica. Pone el foco en Jinámar como espacio de vida, identidad y creación ayuda a cuestionar etiquetas y abre la puerta a una percepción más compleja y justa de uno de los barrios con mayor carga histórica y social del municipio.