Loading...
Ropa en una lavadora. /Pexels

La ropa que lavamos acaba en el mar: un estudio revela el alcance de los microplásticos en Canarias

Un solo ciclo de lavado de seis kilogramos de ropa puede liberar alrededor de 700.000 fibras, partículas que las estaciones depuradoras actuales no consiguen retener completamente y que terminan llegando al medio marino

Cada vez que se pone una lavadora, cientos de miles de fibras invisibles emprenden un viaje silencioso hacia el océano. Una investigación doctoral presentada en la Universidad de La Laguna (ULL) ha cuantificado por primera vez el alcance de este fenómeno y su impacto directo en los ecosistemas marinos del Atlántico oriental.

La investigación analiza de forma exhaustiva la presencia de microplásticos en sedimentos costeros y organismos marinos del archipiélago canario y las Azores. Una de las conclusiones centrales del trabajo identifica a las fibras textiles procedentes del lavado doméstico como el principal contaminante detectado en todos los compartimentos ambientales analizados.

Un lavado: 700.000 fibras

Según los datos presentados, un solo ciclo de lavado de seis kilogramos de ropa puede liberar alrededor de 700.000 fibras, partículas que las estaciones depuradoras actuales no consiguen retener completamente y que terminan llegando al medio marino.

Estas fibras, la mayoría son de naturaleza celulósica, se han encontrado en distintos invertebrados a los que llegan no solo a través de la ingestión, sino que las partículas también pueden quedar retenidas en sus sistemas de defensa a través del agua que succionan para respirar.

El trabajo subraya la necesidad urgente de políticas y metodologías estandarizadas a nivel internacional que permitan comparar datos entre regiones del mundo. Según la investigadora, Cristina Villanova Solano, "aunque se han producido avances legislativos como la prohibición de microplásticos en cosméticos, resulta fundamental avanzar en la regulación de las aguas residuales y en el monitoreo continuo de estos contaminantes para mitigar una problemática que ya afecta globalmente a la biodiversidad marina".

Comemos plástico

El análisis abarcó desde invertebrados bentónicos, como pepinos de mar y erizos, hasta organismos pelágicos como el krill. Y cuando los microplásticos se incorporan a la cadena alimenticia de estos organismos, pueden acabar en nuestros platos. Un estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) ha localizado aditivos relacionados con los plásticos en el 80% de los alimentos que se consumen en España.

Otra investigación afirma que algunas de las especies más consumidas de España como sardinas, boquerones y merluzas, albergan plásticos en sus músculos. Existen más de 3.000 compuestos químicos asociados al plástico y que 60 son tóxicos para la salud humana.

La literatura científica asegura que estos microplásticos alteran nuestro sistema hormonal, y pueden ser responsables del aumento del cáncer, la diabetes, la obesidad o la infertilidad. 

onas con mayor acumulación

El análisis de la ULL, en 30 localidades canarias, reveló que las mayores concentraciones de microplásticos en sedimentos se localizaron en La Graciosa y La Restinga, en El Hierro. Las causas de que hayan llegado a estos lugares remotos de la geografía del Archipiélago podrían ser "la influencia combinada de las actividades portuarias locales y la dinámica de corrientes marinas" que provocan la acumulación de residuos.

Para garantizar la fiabilidad de los datos, la investigadora diseñó un protocolo extremadamente riguroso en salas limpias con aire filtrado. Durante el trabajo de laboratorio se emplearon incluso batas de color naranja para identificar y descartar cualquier posible contaminación accidental.

Por otro lado, el estudio de casi un millar de individuos de krill en las Azores confirmó la incorporación de microplásticos en este crustáceo, base alimentaria de grandes cetáceos. Este hallazgo apunta a un posible proceso de bioacumulación que podría afectar a especies superiores como las ballenas.