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Fuerte oleaje por fenómenos costeros en Canarias. /EFE

Se esperan temporales intensos y sequías: cómo lo que pasa en el Atlántico afecta a Canarias

Los expertos advierten de que los episodios violentos, tanto de lluvias intensas como de sequía, serán más constantes de ahora en adelante. Los cambios en las corrientes del Atlántico Norte, van a propiciar los fenómenos meteorológicos extremos

Los temporales y episodios de lluvia viento o frío que llevan desde otoño encadenándose en Canarias parece que dan tregua ahora que se acercan los carnavales, La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha confirmado que desde el 9 de febrero regresa al Archipiélago el tiempo estable, con sol y cielos principalmente despejados. Pero ¿hasta cuándo?

Los expertos advierten de que los episodios violentos, tanto de lluvias intensas como de sequía, serán más constantes de ahora en adelante. Una de las posibles causas es el desequilibrio provocado por la ralentización de una de las corrientes más importantes del océano Atlántico: la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés).

Papel esencial

Según explica el climatólogo y profesor de geografía física de la Universidad de La Laguna (ULL) Abel López a Atlántico Hoy, se trata de “una gigantesca cinta transportadora de calor en el océano Atlántico que mueve agua cálida desde los trópicos hacia el norte y devuelve agua fría en profundidad”.

La literatura científica ya ha confirmado que la AMOC desempeña un papel esencial en la moderación térmica del continente y en el equilibrio de la humedad, y un reciente estudio científico ha llevado a cabo nuevas simulaciones que alertan de un incremento notable de diversos fenómenos extremos en buena parte de Europa durante los próximos siglos y, especialmente, en España.

Clima templado

Este fenómeno es el responsable de que “Europa, España y Canarias tengan un clima mucho más templado y estable de lo que tendrían sin esa circulación; en el caso de las islas ayuda a regular la temperatura del mar, los alisios y los patrones atmosféricos, de modo que cuando esta corriente se debilita todo el sistema climático se vuelve más inestable y menos predecible

Su debilitamiento, vinculado al aporte de agua dulce procedente del deshielo y a la alteración de la densidad oceánica, podría desencadenar transformaciones persistentes que afectarían al régimen de precipitaciones y a la estabilidad climática en múltiples regiones europeas. 

Más inestabilidad

Aunque no estamos “ante un colapso inmediato, hay evidencias bastante sólidas de que la AMOC lleva décadas perdiendo fuerza por el calentamiento global y el aporte de agua dulce procedente del deshielo de Groenlandia, y eso ya se traduce en un atlántico norte más inestable, con cambios en la distribución de borrascas, mayores contrastes térmicos y más energía disponible para episodios meteorológicos intensos, lo que encaja bastante bien con lo que estamos observando en los últimos años”.

La causa principal del debilitamiento de esta corriente ess "el calentamiento global que acelera el deshielo de Groenlandia e introduce más agua dulce en el atlántico norte, dificultando que el agua se hunda y frenando la circulación", explica López. 

Sequías y lluvias torrenciales

Para López, lo más probable es que vayamos hacia un escenario "con más variabilidad climática es decir, alternancia entre períodos más secos y episodios de lluvias muy intensas y concentradas, temporales de mar más frecuentes y potentes". 

Además, pronostica "unos alisios menos regulares lo que en conjunto supone menos estabilidad climática y más riesgo de fenómenos extremos tanto por sequía como por precipitaciones torrenciales".

Temporales relacionados con el Atlántico 

En cuanto a los temporales recientes que hemos vivido en Canarias, “no se puede decir que sean consecuencia directa de la AMOC, pero sí están relacionados con un Atlántico Norte alterado" donde el debilitamiento de la circulación, explica López, es una pieza importante del puzzle. 

A esto se suman un océano más cálido y otro tipo de corrientes "lo que favorece la llegada de borrascas más organizadas y persistentes hacia la península y Canarias, justo lo que hemos vivido desde otoño”.

La única forma real de frenar este proceso “es reducir drásticamente las emisiones de CO₂, acelerar la transición energética y proteger los océanos y los casquetes polares, porque si seguimos como hasta ahora la AMOC seguirá debilitándose y sus impactos serán cada vez más evidentes”, concluye el científico.