El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene un propósito claro: hacerse con Groenlandia por motivos —según ha argumentado para justificar su posición— de seguridad nacional e internacional. El líder norteamericano ha calculado que comprar la isla le costaría unos 700.000 millones de dólares, pero Dinamarca le ha respondido que no se lo plantean.
Aunque el jefe del Ejecutivo de EE.UU. lo ha negado este miércoles, la posibilidad de que usara la fuerza militar para acceder a Groenlandia ha puesto en alerta a varios países después de lo ocurrido a principios de este mes de enero en Venezuela, cuando Nicolás Maduro fue detenido por orden de Trump para ser juzgado por delitos vinculados al narcotráfico.
"Estarán encantados"
Pero la cosa no queda ahí porque el presidente de Estados Unidos aseguró este martes que las autoridades groenlandesas “estarán encantadas” con su plan de anexión de la Isla —a pesar de que la gran mayoría de ciudadanos, en un sondeo, indicaron que estaban en contra—. Además, no pareció importarle que países europeos hayan anunciado posibles represalias.
Merece la pena resaltar que Groenlandia pertenece administrativamente a Dinamarca, una nación en la que vive desde hace dos años Claudia, una canaria estudiante de doctorado que no ha detectado —de momento— un cambio en el día a día. “Mi vida aquí es igual que siempre”, sentencia de forma tajante la joven en una entrevista concedida a Atlántico Hoy.

"No se habla del tema"
En los últimos días le ha preguntado a sus compañeros del trabajo y ha recibido mucho hermetismo como respuesta. “El sentimiento general es que la vida sigue normal, nuestra vida continúa, no se habla del tema”, subraya. Explica que también existe un sentimiento de distanciamiento por la lejanía geográfica entre el continente europeo y Groenlandia.
Una de las propuestas comentadas por Donald Trump fue pagarle 100.000 dólares a cada groenlandés para convencerlo, un asunto sobre el que tampoco parece que se pronuncien en Dinamarca. “No suelen sacar conversaciones complicadas, va un poco con la personalidad danesa, no hablan mucho de temas complicados en ambientes laborales”, afirma Claudia.
Sin comunicado oficial
Por otro lado, destaca que no hay sensación de peligro ni nada que haya cambiado. “No hemos recibido ningún comunicado oficial ni del Gobierno”, agrega. “Más allá de lo que se pueda conocer en los medios de comunicación, no hay sensación de alarma ni nos ha llegado ningún mensaje ni siquiera por parte de la universidad” relacionado con este tema”, asevera.
“Además en el trabajo hay mucha gente joven, un sector de la población que se suele preocupar menos por este tema. Como que las preocupaciones son otras a esta edad. En general, los daneses no son dados a causar polémica ni a expresar opiniones de disconformidad con casi nada”, sentencia la joven canaria.