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Personas disfrutando de un día de sol y playa en Tenerife, Canarias. / EFE - ALBERTO VALDÉS

Se mueve la temporada de playa: el clima cambia las zonas turísticas de Canarias

El informe sitúa al sur de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura entre las zonas donde el calor puede alterar la comodidad en verano

El turismo de sol y playa, uno de los grandes motores económicos de Canarias, también tendrá que adaptarse al cambio climático. No solo por la subida del nivel del mar, la pérdida de arena o la presión sobre el litoral, sino por algo mucho más cotidiano para quien visita las Islas: la sensación de estar cómodo en la playa.

Un estudio publicado en Scientific Reports analiza cómo cambiarán las condiciones climáticas para el turismo en los archipiélagos de la Macaronesia —Azores, Madeira, Canarias y Cabo Verde— a lo largo de este siglo.

La investigación, liderada por científicos del Grupo de Observación de la Tierra y la Atmósfera de la Universidad de La Laguna junto al Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera, apunta a que las Islas podrían sumar días favorables para disfrutar de la costa en invierno, pero también perder comodidad en algunas zonas durante el verano, sobre todo cuando el calor deje de ser agradable y empiece a resultar excesivo.

Días agradables en la playa

El estudio recuerda que en 2024 el turismo representó el 36,8% del PIB de Canarias, con 21.420 millones de euros. Es decir, si cambia la forma en la que se disfruta la playa —porque hace demasiado calor, porque hay más viento, más nubes o menos días cómodos—, no solo cambia la experiencia del visitante: también puede afectar a una parte importante de la economía canaria.

Para medir ese posible impacto, los investigadores no se preguntan únicamente si en el futuro hará más calor. Van un paso más allá y analizan qué días serán realmente agradables para estar en la playa, incluyendo el viento, la humedad, la sensación térmica, la nubosidad o la lluvia. El análisis compara cómo era la situación entre 1990 y 2019 con dos escenarios futuros: uno a mitad de siglo (2030-2059) y otro a finales (2070-2099), para ver cómo podría cambiar el mapa turístico de las Islas. 

Maspalomas, ejemplo de cambio

Uno de los resultados más llamativos aparece en Gran Canaria. Según las proyecciones para verano a finales de siglo, buena parte del norte y del este de la isla podría ganar días cómodos para disfrutar de la costa. Sin embargo, el estudio detecta descensos localizados en el sur, una de las zonas más asociadas al turismo de sol y playa.

El caso de Maspalomas sirve como ejemplo. Allí el cambio dependerá sobre todo de la sensación de calor. El estudio apunta a que algunos meses fuera del verano podrían ser más agradables para la playa, pero en agosto y septiembre el calor podría volverse demasiado intenso. Así, el buen clima que siempre ha sido una ventaja para Maspalomas podría empezar a tener límites en los meses más calurosos.

Playa de Maspalomas / ATLÁNTICO HOY - MARCOS MORENO

Lanzarote y Fuerteventura

El mapa canario muestra que el calentamiento no afectaría igual a todas las zonas. En Fuerteventura, el estudio proyecta durante el verano una mejora general en la costa este, pero también descensos en áreas del centro y del oeste.

En Lanzarote ocurre algo parecido: el sur y el este tienden a mejorar, mientras que el norte aparece con zonas donde se perderían días excelentes para el turismo de playa.

El invierno puede ganar peso

La paradoja está en que el calentamiento no afectaría igual a todos los meses. El calentamiento podría hacer que el invierno gane fuerza como temporada de playa en Canarias. Las proyecciones apuntan a más días con condiciones excelentes durante los meses invernales, especialmente en zonas como el sur de Gran Canaria, donde los aumentos aparecen con más claridad.

Eso no convierte el cambio climático en una buena noticia para el turismo. La otra cara está en verano, cuando algunos puntos de costa podrían volverse menos cómodos por el exceso de calor. En otras palabras: Canarias podría reforzar aún más su atractivo invernal, mientras el verano empieza a mostrar señales de desgaste en determinadas zonas.

No mide la pérdida de playas

Los propios investigadores hacen una advertencia importante. Este trabajo se centra en las condiciones climáticas que influyen en la comodidad del visitante: temperatura, humedad, viento, nubosidad, lluvia o insolación. No analiza otros riesgos que también afectan al litoral, como la subida del nivel del mar, la erosión o la pérdida de arena en las playas.

Por eso, el estudio no mide todo el impacto que el cambio climático puede tener sobre las zonas turísticas de costa. Se fija en una parte muy concreta, pero fundamental: si el clima seguirá siendo agradable para disfrutar de la playa. Y solo esa pregunta ya abre un debate importante para administraciones, empresas y destinos turísticos.

Adaptarse por zonas

La investigación apunta a que la adaptación no puede pensarse igual para todo el Archipiélago. No es lo mismo el sur de Gran Canaria que el norte de Lanzarote, ni el oeste de Fuerteventura que otras zonas de costa de Tenerife o La Palma. Cada territorio puede necesitar respuestas distintas según cómo cambien sus condiciones.

Durante años, Canarias ha vendido su clima como una garantía. Y probablemente seguirá siendo uno de sus grandes atractivos. Pero el estudio deja una idea menos cómoda: ese clima será cada vez más desigual, menos previsible y más condicionado por la época del año. La pregunta ya no es solo si hará más calor, sino cómo ese calor cambiará la forma de ir a la playa en Canarias.