La Consejería de Educación del Gobierno de Canarias no ha tomado aún una decisión sobre la posible suspensión de las clases presenciales en Gran Canaria y Tenerife con motivo de la visita del papa prevista para los días 11 y 12 de junio.
El consejero, Poli Suárez, ha señalado que la medida no se descarta, pero dependerá de la información definitiva sobre el evento y las necesidades de seguridad.
Sin decisión aún
Suárez ha explicado que el Ejecutivo autonómico no ha recibido todavía una comunicación oficial con el programa cerrado de la visita, lo que impide adoptar una decisión en este momento.
“La decisión no está tomada”, ha insistido, al subrayar que aún faltan detalles clave para valorar el impacto en los centros educativos.
Seguridad como prioridad
El consejero ha indicado que cualquier medida se adoptará en función de las recomendaciones de las autoridades. “Prevalece la seguridad”, ha recalcado.
Entre las opciones que se barajan está la suspensión de la actividad presencial o su traslado a formato telemático.
Educación iniciará reuniones con otras áreas del Gobierno y con los organizadores del evento para analizar el dispositivo previsto.
A partir de esos encuentros se determinarán los horarios, despliegues de seguridad y posibles afecciones al funcionamiento normal de los centros.
Decisión pendiente
El Ejecutivo insiste en que tratará de minimizar el impacto en el alumnado, aunque reconoce que la decisión final dependerá de las condiciones del evento.
Por ahora, la suspensión de clases sigue sobre la mesa, pero sin una resolución definitiva.
