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Imagen de una paciente en una sala de espera / EFE

"Tenga paciencia": tras siete meses esperando una colonoscopia en Canarias, pagó la prueba y le diagnosticaron cáncer

Una paciente relata que esperó siete meses por una colonoscopia urgente y acabó pagándola. Tras el diagnóstico de cáncer en septiembre, le ofrecieron cita con Digestivo para noviembre

En julio de 2025, Elena —nombre ficticio para preservar su privacidad— se acercó a la ventanilla de Digestivo del Hospital Universitario de Canarias (HUC). Llevaba meses, desde febrero, esperando una colonoscopia que, según cuenta, su médica había solicitado como urgente. Seguía encontrándose mal, había observado sangre en las heces y necesitaba saber qué le pasaba. La respuesta que recuerda —una que muchos también hemos escuchado— es esta: "Hay mucha gente en lista de espera y usted no es la única, tenga paciencia".

Pero la llamada no llegó. En septiembre, después de unos siete meses de espera, decidió pagar la prueba en una clínica privada. Allí le dieron cita de una semana para la siguiente. El resultado fue un diagnóstico de cáncer. Era el día de su cumpleaños y lo primero que hizo fue pedirle a su marido que cuidara de su hijo.

Esperar mientras el cuerpo avisa

Antes de aquella visita al hospital, Elena había pasado por consultas en las que, relata, sus problemas intestinales se atribuían al estrés, los nervios o la alimentación. Tenía diarreas, otras veces se estreñía y sentía la necesidad de ir al baño sin conseguir evacuar. Su padre había fallecido por un cáncer de colón, un recuerdo que estaba presente cuando comenzó a ver sangre en las heces.

En febrero de 2025, un análisis dio positivo y su médica le pidió la colonoscopia. Pasaron marzo, abril, mayo y junio. Cuando acudió a reclamar en julio, ya había ocasiones en las que utilizaba compresas por miedo a tener pérdidas. "Estaba desesperada", cuenta. Después de recibir aquella respuesta en la ventanilla, buscó ayuda de un profesional sanitario, que le preparó un escrito para presentar. Transcurrieron julio y agosto y llegó septiembre sin que le hicieran la exploración.

Una cita en una semana

La decisión de acudir a la privada llegó después de que un conocido animara a su marido a no seguir esperando. Preguntaron y encontraron una cita próxima. "Con los ojos cerrados me fui", recuerda Elena. Tras meses pendiente de una llamada, la prueba que necesitaba tenía por fin fecha —aunque tuvo que pagarla—. 

La colonoscopia le costó 360,25 euros, según los importes que facilita: una factura inicial de 507 euros a la que después le descontaron 146,75. El diagnóstico la enfrentó a un miedo que conocía por la historia de su padre. Al hablar con su marido pensó en su hijo y en quién lo cuidaría si ella faltaba. 

Imagen de una sala de espera en un hospital de Canarias / EFE

Con el diagnóstico, otra espera

Con el resultado de la clínica privada regresó a su médica de familia para continuar la atención en la pública. Pero la cita que le ofrecían con Digestivo era para noviembre. Había conseguido saber que tenía cáncer en septiembre y todavía debía esperar para que la viera el especialista.

Una familiar le aconsejó acudir a atención al paciente del hospital. Elena presentó una reclamación y finalmente la atendieron el 3 de octubre. Cuenta que la especialista se mostró enfadada por el tiempo transcurrido y le dijo que el proceso debía haber comenzado antes. En esa misma consulta le solicitó el escáner, la resonancia y las analíticas. Durante octubre se hizo las pruebas y después fue derivada a radioterapia.

El tratamiento y la bolsa

Recibió radioterapia y quimioterapia en pastillas antes de la operación, que llegó en abril de 2026 —ha pasado más de un año de esa primera cita—. Según explica, la intervención salió bien, pero tuvieron que colocarle una bolsa de evacuación que estaba prevista como temporal. Seis meses después, espera que valoren cuándo podrán retirársela. "Ahora estoy más desesperada para que me la quiten", reconoce.

Vivir con ella exige salir preparada para cualquier imprevisto. A veces hay fugas por la noche y tiene que levantarse, limpiarse y cambiarlo todo. En una visita al hospital le ocurrió fuera de casa y tuvo que entrar en un baño con su marido para que la ayudara. Llevaban el material necesario. Cuando terminaron, salieron, como ella dice, "como el que dice, aquí no ha pasado nada".

Los meses sin una respuesta

De la atención que recibe ahora habla bien. Tanto en Oncología como en Radioterapia, explica, le han ido dando las citas para continuar el seguimiento. "De atención lo llevo bien", afirma. Al repasar lo ocurrido, sitúa su mayor angustia en la etapa anterior: los síntomas persistían, la prueba no llegaba y seguía sin saber qué tenía.

Su experiencia se produce en un contexto de largas esperas para estas exploraciones solo en el HUC. A 30 de junio de 2026, el SCS registraba en el Hospital Universitario 8.098 personas pendientes de una endoscopia y una demora media de 583,85 días, unos 19 meses —son cifras del conjunto de endoscopias, sin un desglose específico de colonoscopias—. Elena recuerda su espera de otra manera; por los meses que fue contando desde febrero hasta septiembre, cuando pagó la prueba y obtuvo el diagnóstico que llevaba tanto tiempo buscando.

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