Mari Carmen Bonfante, presidenta de Ámate |EFE
Mari Carmen Bonfante, presidenta de Ámate |EFE

Ámate reclama rapidez en los diagnósticos de mama en Canarias: “La lista de espera es otro cáncer”

La presidenta de Ámate denuncia los retrasos en pruebas, resultados y cirugías: “Una mujer puede perder tres meses desde que nota un bulto hasta la operación, y esa espera angustia y pone en riesgo”

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Mari Carmen Bonfante, presidenta de Ámate, no habla de estadísticas cuando explica lo que supone esperar semanas -y hasta meses- por una prueba o un resultado. Habla de noches sin dormir, de mujeres y hombres que palpan un bulto que crece y de consultas a las que se llega sin las pruebas necesarias para decidir el tratamiento. “La lista de espera ahora mismo es otro cáncer”, afirma con contundencia en declaraciones a Atlántico Hoy

La Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama de Tenerife (Ámate) celebra este 19 de octubre, Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, en un año especialmente significativo, ya que acaba de cumplir dos décadas acompañando a pacientes y familias en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Nacida en 2006 por iniciativa de un grupo de mujeres que habían vivido la enfermedad, la entidad presta apoyo psicológico, fisioterapia, asistencia social y actividades de bienestar, además de campañas de prevención y detección precoz.

“Vas a la consulta y no tienes el resultado”

El principal motivo de preocupación de la presidenta no es la falta de avances médicos, sino la demora en el circuito asistencial. Bonfante relata que muchas pacientes acuden a consultas de oncología sin haberse realizado el TAC o la resonancia que les habían pedido, lo que obliga a posponer decisiones clínicas importantes.

“Llegas a la consulta y la doctora te dice: ‘¿Para qué vienes? No tienes el resultado. No puedo decirte nada, no te puedo cambiar el tratamiento’ y nos vamos todavía con más preocupación y miedo”, explica. En su opinión, el problema se agrava en Radiología por la falta de personal para interpretar las pruebas. “Te pueden hacer la prueba, pero luego, ¿quién lo lee, quién interpreta el resultado? Otro mes y medio de espera”; destaca.

La asociación asegura recibir reclamaciones diarias de mujeres que esperan resultados de mamografías realizadas hace semanas o meses y esto, para Bonfante, culmina en una cadena que se retroalimenta: consulta, prueba, resultado, nueva cita y, en muchos casos, una espera adicional que puede retrasar el tratamiento.

La angustia de contar los días

Bonfante conoce esa espera en primera persona. Cuenta que, cuando notó algo anormal y no obtuvo respuestas en Tenerife, viajó a Madrid para una segunda opinión. Allí detectaron una lesión mínima, “un poquito más grande que la cabeza de un alfiler”. A su regreso, tras mes y medio de espera para la biopsia, el tumor ya había crecido un centímetro.

“Ese sufrimiento se traduce en empezar a tomar pastillas para dormir que nunca habías tomado, o calmantes, porque estás por las noches viendo cómo eso crece”, relata. “Esa angustia de un mes y medio esperando, tocándote todo el día… Por la noche te obsesionas. De verdad que es importante”, matiza.

La presidenta subraya que no todos los tumores evolucionan igual, explicando que algunos crecen lentamente, pero otros avanzan con rapidez. Por eso insiste en que cada día de demora no es solo una molestia administrativa, sino un riesgo añadido para la paciente.

"La espera es horrible para nosortras"

Ámate pide revisar todo el recorrido desde la primera sospecha hasta el tratamiento. Bonfante describe un proceso en el que una mujer que acude a Atención Primaria por un bulto puede esperar entre diez y doce días por cita; después, la derivación a ginecología o patología mamaria; luego, ecografía o mamografía; y, si se confirma el diagnóstico, aún puede pasar cerca de mes y medio hasta la operación.

“En todo eso se pierde un mes y pico ya. Y después tienes que esperar otro mes y medio para la operación. Son tres meses”, resume. “Alguien se tiene que dar cuenta de que eso es horrible para nosotras”, sentencia. En cualquier caso, la asociación plantea medidas concretas que van desde ampliar quirófanos por las tardes, mejorar la organización de los equipos de Radiología hasta  reducir los tiempos de entrega de resultados. “¿Qué podemos hacer para que, en vez de que el resultado te lo den en un mes y medio, te lo den en diez días?”, pregunta Bonfante.

Investigación, pero también capacidad asistencial

La presidenta reconoce que la investigación ha avanzado en los últimos años, especialmente en terapias dirigidas a tumores triple negativo, así como en el desarrollo de nuevas vacunas. Pero considera insuficiente la inversión y comenta que conoce proyectos que, tras años de trabajo, se quedan sin financiación justo cuando están cerca de ofrecer resultados.

“Invertir en investigación es invertir a largo plazo en todo”, defiende. Si los nuevos tratamientos reducen sesiones de quimioterapia o radioterapia, argumenta, también pueden aliviar la carga económica del sistema sanitario y, sobre todo, ofrecer una alternativa real a pacientes con pocos recursos terapéuticos.

Aun así, insiste en que los avances pierden parte de su valor si el paciente llega tarde al diagnóstico o espera demasiado para iniciar el tratamiento. “Estamos investigando, están haciendo todos los tratamientos nuevos, pero la lista de espera ahora es una cosa…”, señala antes de dejar la frase incompleta, como quien prefiere no dramatizar lo que ya considera suficientemente grave.

Un problema que trasciende Canarias

Bonfante matiza que las demoras no son exclusivas de Canarias. Ámate forma parte de la Federación de Cáncer de Mama de España y, en sus contactos con otras asociaciones, escucha relatos similares en varias comunidades autónomas. Aunque reconoce diferencias entre territorios, sostiene que la falta de recursos y la presión asistencial afectan a la calidad de la atención.

“Si una persona tiene cuarenta o cincuenta pacientes todos los días, no es igual. No se puede atender a nadie como nos merecemos”, afirma. Su petición, en nombre de las pacientes, es sencilla y urgente: “Que las respuestas sean rápidas. Rápidas. Porque, de verdad, crece”.

Veinte años de acompañamiento

Pese a las dificultades, Bonfante se resiste al pesimismo. Ámate llega a este 19 de octubre, Día de la Lucha contra el Cáncer de Mama, “con la ilusión de cada día”, dice, impulsada por las peticiones de las afectadas y por la necesidad de que sus problemas no queden reducidos a un día de sensibilización.

La asociación atiende cada año a más de 1.500 personas entre pacientes y familiares, mediante servicios de apoyo psicológico, fisioterapia y acompañamiento social. Para quienes atraviesan un diagnóstico, ese acompañamiento puede ser tan decisivo como la prueba que llega a tiempo.

“Para el paciente, ni te digo lo que supone tener una tabla de salvación”, concluye Bonfante. “Cuando esos cánceres parece que no van a salir adelante y de pronto encuentran algo -una vacuna, una terapia-, eso es para nosotros el mejor regalo de la vida.”

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