Existen viajes que no se hacen solo con maletas, sino también con memoria, cicatrices, miedos vencidos y con una enorme voluntad de seguir adelante.
Así viajará Ámate, la Asociación de Cáncer de Mama de Tenerife, al Barcelona International Dragon Boat Fest con un equipo de 10 mujeres supervivientes de cáncer de mama y dos técnicos que han encontrado en el barco dragón mucho más que un deporte.
Seguimos remando juntas
Será la primera vez que Canarias esté representada en esta cita internacional, entre el 22 y 24 de mayo, y "la emoción es tan grande como el reto", según confirma Ámate a Atlántico Hoy.
“No solo vamos a competir sino a remar juntas, a sostenernos unas a otras y a demostrar que después de una enfermedad tan dura también hay espacio para la fuerza, la esperanza y la vida compartida”, indica a este medio Carolina Wagner, integrante de Ámate y afectada por esta patología

Experiencia humana y deportiva
Esta nueva experiencia humana y deportiva, Wagner la resume con una mezcla de ilusión y agradecimiento. Habla de una experiencia que les llena el alma, de una oportunidad que han construido paso a paso y de una práctica que les ha devuelto bienestar físico, pero también ánimo, confianza y unión.
“Nos sentimos cohesionadas, apoyadas unas con otras”, cuenta, con esa emoción serena de quien sabe que el camino recorrido ha sido difícil, pero no en vano.
Remar para sanar
El barco dragón, disciplina nacida en China y cada vez más extendida en distintos países, ha encontrado en mujeres como ellas una dimensión profundamente humana. En cada palada no solo trabajan la musculatura superior o favorecen el drenaje linfático; también empujan el cansancio, los dolores articulares y las secuelas invisibles que a veces deja el cáncer mucho después de los tratamientos.
Wagner lo explica con claridad y con verdad, destacando que muchas supervivientes siguen conviviendo con síntomas como el linfedema, la debilidad o la fatiga. Pero en el agua, acompañadas y al ritmo del equipo, todo pesa un poco menos.
Celebración y reivindicación
Nuestra entrevistada insiste en señalar que el esfuerzo en Ámate se comparte y, cuando esto sucede, el miedo se aligera “y la recuperación también se convierte en un acto colectivo”.
En cualquier caso, Wagner matiza que este evento deportivo -en el que representarán a las Islas por primera vez en la modalidad Supervivientes del cáncer- tiene algo de celebración y algo de reivindicación. Celebración por haber llegado hasta aquí y reivindicación de una vida activa, digna y plena después del cáncer.
Competición
La competición se desarrollará del 22 al 24, en el Canal Olímpic de Cataluña, en Castelldefels, reuniondo a 38 equipos de 15 nacionalidades.
En esta séptima edición, Canarias participa por primera vez en la modalidad especial para supervivientes de cáncer.
Una lección de vida
Ámate no solo lleva a Barcelona un equipo deportivo, también lleva una historia de resistencia. Lleva a mujeres que han pasado por cirugías, tratamientos y días difíciles, pero que han elegido no quedarse quietas. Mujeres que han hecho del ejercicio una forma de cuidarse y de cuidarse entre ellas. Mujeres que, con cada entrenamiento, han demostrado que la fortaleza también se construye en compañía.
Y esa es quizá la imagen más poderosa de estas diez mujeres remando al mismo tiempo, con un mismo ritmo, una misma entrega y una misma determinación. No como símbolo de superación vacía, sino como testimonio real de una batalla que no siempre se ve, pero que ellas han aprendido a sostener con valentía.
Desde Tenerife viajarán con el apoyo de Tene Dragón, el respaldo de Canarias y, sobre todo, la certeza de que seguir adelante también puede ser una forma de victoria.