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Javier Viera, director creativo, ha planteado un espacio abierto para responder a la pregunta sobre qué Canarias queremos en un futuro / CEDIDA

La sociedad civil organiza un ‘Tagoror’ para plantear "cómo queremos vivir en Canarias dentro de veinte o treinta años”

Javier Viera, director creativo, lanza una plataforma abierta para debatir y proponer soluciones a los retos de Canarias

Los canarios y canarias llevan varios años arrastrando un sentimiento de desasosiego por el camino que ha tomado el Archipiélago. Lo que siempre se ha vendido — siendo quizás uno de los mayores problemas — como un paraíso, es una realidad muy distinta para la población de las Islas. Porque más allá de darse un bañito y ver el atardecer, el día a día de Canarias está marcado por la crisis habitacional, la masificación turística, la fuga de cerebros...

Es por ello que Javier Viera, director creativo de proyectos como campañas de promoción y vídeos de Quevedo, ha creado Tagoror, un espacio colectivo para abrir una conversación en la que puede participar cualquier persona y responder preguntas como: ¿Qué Canarias queremos construir dentro de veinte o treinta años? ¿Cómo hacemos compatible el derecho a vivir aquí con la actividad económica de las islas? ¿Cómo pensamos agua, energía, alimentación y territorio como una misma conversación?

Hablar de forma colectiva

¿Qué te llevó a crear Tagoror?

Tagoror nace de algo bastante espontáneo. Compartí algunas reflexiones que me vinieron a la cabeza y empecé a recibir cientos de mensajes de gente compartiendo reflexiones sobre Canarias, muchas muy diferentes entre sí, y sentí que toda esa conversación no podía quedarse perdida entre stories, comentarios y mensajes privados. No vengo de la política ni tengo intención de ir hacia ahí. Soy director creativo y mi manera de aportar era hacer lo que sé hacer: conceptualizar y construir una herramienta. Ahí fueron fundamentales Laura y THESTUDIO.WTF. En apenas tres días nos volcamos para levantar una primera plataforma que permitiera ordenar esa conversación y que cualquiera pudiera aportar qué Canarias imagina y qué conocimiento puede poner al servicio de ella. No nace con las respuestas. Nace porque creo que necesitamos hacernos mejores preguntas entre todos.

¿Por qué se desarrolla el proyecto en este formato como un foro abierto?

Porque no tendría sentido hablar de una Canarias colectiva desde un espacio cerrado. El propio nombre viene de ahí. El tagoror era un lugar de reunión y encuentro, y me parecía bonito reinterpretarlo desde el presente. Quería que pudiera participar una arquitecta, un agricultor, una geógrafa, un estudiante, una cocinera, un científico, una empresaria, un pastor, una antropóloga, un artista o alguien que simplemente lleva toda la vida observando cómo ha cambiado su barrio. Hay muchísimo conocimiento repartido por las ocho islas que normalmente no se encuentra en el mismo sitio. Y para mí eso es lo interesante: no construir otra opinión individual, sino empezar a cruzar miradas.

Hacia dónde queremos ir

¿Cuál crees que es el sentimiento generalizado de la población canaria? ¿Y qué piensas que es lo que más atraviesa al Archipiélago?

Me cuesta hablar de un sentimiento general porque precisamente Tagoror nace para no asumir que todos pensamos igual. Lo que sí percibo es una sensación bastante compartida de que Canarias está en un momento en el que tenemos que decidir hacia dónde queremos ir. La vivienda aparece muchísimo, el modelo turístico también, el territorio, el agua, los salarios, la dificultad de los jóvenes para construir una vida aquí, las trabas para emprender o la realidad de las islas no capitalinas. Pero creo que el error sería tratar todo eso como problemas independientes. Al final la pregunta de fondo es bastante sencilla y a la vez enorme: ¿cómo queremos vivir en Canarias dentro de veinte o treinta años?

¿Cómo ha sido la recepción de la gente?

Muchísimo mayor de lo que esperaba. Todo esto se ha construido prácticamente en tiempo real. Primero fueron cientos de mensajes y, cuando abrimos Tagoror, la gente empezó directamente a aportar. Y con esa respuesta también han aparecido escenarios que no habíamos previsto en algo construido en tres días. Hemos tenido que parar algunas funcionalidades y trabajar con asesoramiento jurídico para adaptar la plataforma correctamente a las responsabilidades legales que implica gestionar aportaciones de tanta gente. Creo que también es importante ser transparentes con eso.

Pero lo más bonito es que no solamente han llegado opiniones. Hay personas queriendo aportar conocimiento, tiempo, experiencia profesional, investigación, apoyo jurídico, desarrollo… Yo pensaba que estábamos construyendo un lugar para recoger una conversación y ahora empiezo a pensar que quizás estamos construyendo una infraestructura para conectarla.

Los retos de Canarias

¿Qué te ha sorprendido de las primeras aportaciones que se han hecho? ¿Coinciden en algo?

Me ha sorprendido sobre todo la diversidad. Hay aportaciones sobre vivienda y la posibilidad de volver a habitar los pueblos, sobre autoconstrucción y patrimonio, sobre la tasa turística, los cortes de agua, las diferencias entre islas capitalinas y no capitalinas, sobre identidad, cultura, gastronomía, agricultura o sobre cómo generar nuevas industrias desde Canarias.

Pero lo interesante es que empiezas a ver cómo muchos de esos temas están conectados. La vivienda con el territorio, el turismo con el agua, la agricultura con nuestra capacidad de producir aquí, la cultura con la identidad o el emprendimiento con las oportunidades para poder quedarse en las islas. Y aunque las propuestas sean distintas, sí veo algo que se repite: la sensación de que Canarias tiene muchísimo potencial, pero necesitamos pensarla de una manera más conectada.

También me parece importante que no todo está planteado desde la queja. Hay bastante gente intentando proponer, compartir conocimiento o imaginar alternativas. Para mí ahí está lo valioso.

¿Hacia dónde esperas que camine Tagoror? ¿Cuál es la intención en un futuro?

Ahora mismo no quiero decidir demasiado pronto en qué tiene que convertirse. Tiene tres días de vida y creo que sería contradictorio crear un espacio colectivo y llegar yo con el destino ya escrito. Lo primero es escuchar, ordenar las aportaciones y empezar a identificar temas, conocimiento y personas que puedan conectarse. Si de ahí sale un documento, encuentros, grupos de trabajo, proyectos concretos o algo que pueda llegar al Gobierno de Canarias, cabildos, ayuntamientos o cualquier otra institución, perfecto. Pero no quiero que nazca condicionado por una institución ni por un partido.

Me interesa mucho más que Tagoror pueda convertirse en una especie de archivo vivo y abierto sobre lo que Canarias está pensando de sí misma. Y si somos capaces de transformar parte de ese conocimiento en propuestas reales, muchísimo mejor. Pero primero tenemos que escucharnos.

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