"Es que yo no puedo más. Es que yo no puedo más". Así se rompía, según relata un compañero, uno de los trabajadores de la limpieza viaria de Arona, agotado por una carga de trabajo que, aseguran, no ha dejado de crecer. Este no se trata de un caso aislado: trabajadores con hasta 35 años de antigüedad en el servicio aseguran no haber visto nunca este municipio en el sur de Tenerife en un estado similar.
Un trabajador de Valoriza, consultado por Atlántico Hoy bajo condición de anonimato, pone rostro humano a esta denuncia y sostiene esta misma afirmación con otros datos: zonas que cambian a toque de pito según la queja del vecino, bajas que se acumulan por sobrecarga, y una flota de vehículos que, asegura, arrastra averías sin resolver.
"Nosotros somos la cara que el vecino ve. Aguantamos las quejas todos los días, y al final no depende de nosotros", resume el trabajador.
Sin planificación y sobrecarga
Este trabajador describe un servicio que se gestiona "a toque de pito": sin rutina fija, siempre reaccionando a la incidencia o queja vecinal del momento. "No hay una planificación, no hay un orden de hacer las cosas", denuncia. Cuando salta un nuevo aviso, el personal se ve obligado a trasladarse de inmediato hasta el lugar, cueste lo que cueste. Este medio ha trasladado esta información al Ayuntamiento de Arona para contrastarla, sin obtener respuesta hasta el momento de la publicación.
Esa forma de trabajar, sostiene, pasa factura física. Pone como ejemplo la playa de Las Américas, donde dos trabajadores pueden llegar a recoger a diario siete toneladas de basura: "Imagínate cómo estará esa cintura cuando pasen siete días", resume.
No es el único caso. Según afirma este trabajador, en los hoteles de esta misma zona turística, los propios trabajadores han llegado a calcular que solo dos personas llegan a cubrir la limpieza que generan diariamente entre 400 y 500 turistas, una versión que se ha trasladado tanto a la administración municipal como a la empresa contratantey ha pasado totalmente desaparecibida.
"Los trabajadores muchas veces cogen la baja por la sobrecarga que hay", denuncia. Según su relato, desde el ámbito político se les acusa de faltar al trabajo, sin tener en cuenta el volumen de tareas que asumen: un núcleo turístico como Los Cristianos, apunta, es imposible de cubrir cuando solo tienes a tres barrenderos trasladados en esta zona.
La sensación de agotamiento, asegura, no es exclusiva de los trabajadores más jóvenes. "Los que llevan hasta 35 y 40 años trabajando aquí dicen que nunca han visto el municipio como ahora. Yo tampoco", relata.
Una maquinaría obsoleta y contenedores rotos
El deterioro también se nota en la infraestructura. En zonas como Los Cristianos, El Fraile y Las Galletas, la empresa retiró contenedores de mayor capacidad tras romperse y no los repuso con equipos equivalentes.
El resultado, según el trabajador, es un sistema de recogida que le recuerda al de hace dos décadas: "Hemos vuelto a la recogida de antaño, la de 2003, 2004, hasta 2006 y 2007", antes de que la actual concesionaria se hiciera cargo del servicio en 2011.
Donde antes bastaba una recogida diaria gracias a los contenedores de gran capacidad, ahora hacen falta tres turnos —noche, mañana y tarde— con tres personas cada uno para cubrir el mismo trabajo. El Ayuntamiento repuso 150 contenedores de carga trasera, pero, según el trabajador, la cifra se queda corta.
A esta gestión reactiva ya se refería Luis García, portavoz de Más por Arona, en la denuncia que este medio recogió este miércoles. El trabajador lo confirma con más detalle: "Cuando hay una llamada de un vecino, nos trasladamos todo el mundo a ese punto. Se limpia, y a los 15 o 20 días vuelve a llamar la misma persona", explica, lamentando que nunca se estudia por parte de la empresa cuál puede ser la razón de este suceso.
Limpieza de cara a la visita institucional
Ese mismo patrón de gestión reactiva se repite, según denuncia, cuando hay una visita institucional: los recursos aparecen de golpe y el resto del tiempo el servicio queda desatendido.
Uno de los ejemplos que menciona fue la llegada de la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, al Valle de San Lorenzo: "Ahí había vehículos, incluso se cambiaron los días de descanso a los trabajadores que quisieron, para que todo estuviera perfecto. El resto del tiempo, no existe ese servicio", denuncia.
También pone en duda el alcance real de la ampliación de plantilla que el Ayuntamiento presentó hace unas semanas: no sería una contratación nueva, sostiene, sino la formalización de un contrato de fin de semana para personal que, mediante acuerdos internos, ya completaba jornada completa desde hace unos tres meses.
"Nos estamos jugando la vida día tras día"
A esta sobrecarga se suma el estado de los vehículos: hay camiones que llevan ocho o nueve meses averiados y que se usan como fuente de repuestos para otros, pese a estar prohibido, y varios circulan sin aire acondicionado pese a ser obligatorio. "Empezamos a las 10 en la playa y no corre ni el aire. Falta el aire y los trabajadores se cansan", denuncia.
Esta falta de mantenimiento la vincula directamente con la cercanía del fin del contrato: según su versión, la empresa evita invertir en los vehículos mientras no se resuelve su renovación, dejándolos "en estado de chatarra". Es la misma lógica que ya apuntaba Luis García, portavoz de Más por Arona: una concesión que expira en febrero de 2027 y que, según la oposición, se gestiona sin invertir en los medios necesarios mientras se decide su continuidad.
Según sostiene, este deterioro también está detrás de un accidente ocurrido meses atrás: un camión de recogida de residuos volcó en la TF-1, a la altura de Guaza, dejando tres heridos, uno de ellos de gravedad. Según su versión, el conductor tuvo que ser operado de nuevo por el mal estado del vehículo, aunque la causa exacta del siniestro —investigada entonces por la Guardia Civil— no ha sido confirmada oficialmente.
Tras el accidente hubo una reunión con la concejala responsable, que reconoció desconocer varios aspectos del servicio. "Usted, en estos tres años, desconoce que estamos saliendo a trabajar en precario, con los camiones amarrados con bridas, y que nos estamos jugando la vida día tras día", le trasladaron entonces los propios trabajadores, en un encuentro que el propio trabajador calificó de puro trámite electoral.
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