Loading...
Peter Zalmayev, analista político ucraniano-estadounidense, durante su visita en Canarias / ARIADNA MARTÍNEZ - ATLÁNTICO HOY

Ucrania se prepara para “el invierno más duro”: “Hasta dos millones de personas podrían huir a Europa”

Peter Zalmayev, experto ucraniano-estadounidense, advierte desde Canarias que la guerra no ha perdido fuerza y el próximo invierno podría forzar una nueva ola de refugiados a Europa

La guerra de Ucrania ha ido perdiendo espacio en los titulares y en la conversación pública internacional, pero no ha perdido intensidad. Peter Zalmayev, analista político ucraniano-estadounidense y presentador de televisión, lleva casi dos años recorriendo diferentes países para combatir esa sensación de que el conflicto ha quedado atrás.

Durante su paso por Canarias, explica a Atlántico Hoy que los ataques continúan, que la población civil sigue soportando buena parte de sus consecuencias y que el país afronta ahora uno de sus momentos más delicados, que puede llevar a un nuevo desplazamiento de gran parte de la ciudadanía ucraniana al resto de Europa. 

“¿Todavía hay guerra?”

Durante los casi dos años que lleva recorriendo diferentes países, Zalmayev se ha encontrado repetidamente con una misma pregunta. Personas con las que habla en la calle o incluso conductores de taxi le preguntan si la guerra todavía continúa. “Siempre están sorprendidos cuando les digo que sí”, cuenta.

Que Ucrania ya no abra informativos o periódicos no significa, insiste, que el conflicto haya disminuido. La aparición de otros enfrentamientos internacionales han desplazado parte de la atención y Zalmayev percibe que, aunque el apoyo europeo continúa siendo importante, con el paso del tiempo se debilita y aumenta la desconexión de la sociedad respecto a Ucrania.

La población es la más afectada

“La guerra mantiene su intensidad”, insiste Zalmayev. Aunque el frente haya evolucionado y ninguno de los dos bandos haya conseguido imponerse de manera definitiva, los ataques se han desplazado cada vez más hacia las ciudades, las infraestructuras y la economía. El peso del conflicto, sostiene, ha recaído con fuerza sobre la población civil. En Kiev, relata, se ha normalizado que sus habitantes tengan que pasar una o incluso varias noches refugiados en estaciones de metro por los misiles.

Ucrania, por su parte, también ha aumentado sus ataques con drones contra objetivos situados dentro de Rusia, mientras en el campo de batalla Zalmayev aprecia cierta mejoría reciente para las fuerzas ucranianas. Pero nada de esto, subraya, ha supuesto una mejora sustancial de la vida cotidiana.

Policías ucranianos y voluntarios de la organización pública "Chaplain Patrol" evacúan a personas mayores de localidades situadas en la línea del frente en la región de Zaporiyia. EFE/EPA/Oleg Movchaniuk

Preocupación por el invierno

“La gente está cansada”, reconoce. Su preocupación actual se centra en los próximos meses y, especialmente, en la capacidad del país para proteger su red energética y sus ciudades frente a los ataques rusos ante "el invierno más duro" de su historia postsoviética que se les viene encima.

Zalmayev considera prioritario que Ucrania reciba más sistemas de defensa aérea. Sin ellos, teme que los ataques contra las infraestructuras hagan imposible mantener con normalidad grandes núcleos urbanos durante el invierno. Llega a plantear la posibilidad de tener que evacuar una ciudad como Kiev, con alrededor de tres millones de habitantes. 

Una nueva salida hacia Europa

Un escenario así no afectaría solamente a Ucrania. “Toda esa gente, ¿a dónde irá? Irá a Europa”, señala. Después de años de desplazamientos provocados por la invasión, Zalmayev teme que otro millón o dos millones de ucranianos puedan verse obligados a abandonar el país si este invierno deteriora aún más las condiciones de vida.

Ese movimiento, añade, recaería especialmente sobre países que ya han acogido a un gran número de refugiados, como Polonia. A su juicio, una nueva llegada masiva podría aumentar las tensiones sociales y políticas en algunas sociedades europeas, algo que considera beneficioso para la estrategia rusa de debilitar el apoyo a Ucrania.

“Si Ucrania deja de luchar, desaparece”

Pese al agotamiento, Zalmayev sostiene que en Ucrania existe la sensación de que no hay una alternativa real que no sea continuar resistiendo. "Si Ucrania deja de luchar, puede desaparecer como Estado soberano; si es Rusia la que deja de hacerlo, termina la guerra", reitera.

Por eso tampoco confía demasiado en que una simple cesión territorial permita alcanzar una paz estable. Considera que aceptar formalmente la anexión de territorios ucranianos cambiaría las reglas internacionales y teme que un alto el fuego sin suficientes garantías únicamente permita a Rusia rearmarse y volver a atacar más adelante.

Donald Trump recibe a Putin en Alaska / EFE

Pocas esperanzas en una paz 

Su visión de las negociaciones es pesimista. Zalmayev considera que Vladimir Putin continúa creyendo que puede conseguir una victoria sobre Ucrania y que su objetivo va mucho más allá de controlar una parte concreta del territorio. En su opinión, el problema de fondo es que el Kremlin no acepta una Ucrania plenamente soberana fuera de la órbita rusa.

También cuestiona cuánto margen tiene Estados Unidos para modificar esa posición. Como también ciudadano estadounidense, define la política de Washington como “caótica, errática e impredecible” y considera que China tiene una capacidad de presión especialmente importante debido a sus relaciones económicas y políticas con Moscú.

Europa también está en juego

Para Zalmayev, los países europeos podrían hacer más, tanto en ayuda directa a Ucrania como aumentando su propia capacidad defensiva. Cree que Europa todavía no ha asumido completamente la amenaza que representa Rusia y advierte que el conflicto no debe entenderse únicamente en términos de tanques, misiles o fronteras.

La desinformación, la financiación de determinados movimientos políticos o los intentos de influir en procesos electorales forman también parte de esa confrontación, sostiene. “La guerra ya ha empezado” para otros países occidentales en ese terreno, aunque todavía no adopte la forma de un enfrentamiento militar directo.

De África a Canarias

Su recorrido por decenas de países le ha mostrado también que la visión sobre Ucrania cambia mucho según el lugar. En África, por ejemplo, asegura que Rusia mantiene una presencia política y comunicativa importante y utiliza el pasado soviético y su apoyo histórico a movimientos anticoloniales para reforzar su relato sobre el conflicto.

Sin embargo, Zalmayev dice haberse encontrado con una solidaridad hacia la población ucraniana mayor de la que esperaba, incluso en países cuyos gobiernos mantienen posiciones cercanas a Moscú. Según explica, muchas personas interpretan la guerra como la lucha de un país más pequeño que intenta defenderse frente a una potencia mucho mayor.

Canarias tampoco está tan lejos

En las Islas afirma haber encontrado igualmente un apoyo mayoritario a Ucrania, aunque también personas que consideran que Volodímir Zelenski podría terminar la guerra si quisiera. Zalmayev rechaza esa interpretación: “La única persona que ciertamente puede acabar la guerra es Vladimir Putin”, sostiene.

Y frente a quienes observan Ucrania desde Canarias como un conflicto demasiado lejano para afectarles, lanza una última advertencia. Las guerras, dice, tienen la capacidad de ampliar su geografía y sus consecuencias. No habla necesariamente de que los misiles lleguen a las Islas, sino de migraciones, desinformación, injerencias políticas y efectos económicos y sociales.

Por eso continua viajando, para recordar que, aunque Ucrania haya desaparecido de muchas portadas, la guerra sigue ahí y el próximo invierno puede volver a hacer visibles sus consecuencias en toda Europa.

Añadir AtlánticoHoy como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora