Una semana después del devastador terremoto que sacudió Venezuela el pasado 24 de junio, la diáspora canario‑venezolana sigue organizando en las islas la recogida de ayuda, pero con la consigna clara de que no basta con recoger, sino que es necesario garantizar que la ayuda llegue a quien la necesita.
Agustín Rodríguez, presidente de la Asociación Unión Canaria Venezolana (UCVE), en declaraciones a Atlántico Hoy resume con crudeza la realidad que están experimentando sobre la ayuda a los afectados del seísmo. “Mi problema no es recoger, mi problema es que esto llegue a la persona que tiene que llegar”, indica con una mezcla entre esperanza e impotencia.
Envío directo
Mientras se multiplican las iniciativas solidarias en Canarias, la entidad ha optado por un camino propio, basado en el envío directo y en una campaña de recaudación económica que evite que los suministros se pierdan entre trabas burocráticas y sospechas de desvío.
Rodríguez habla de un panorama complejo al otro lado del Atlántico y denuncia que en Venezuela “hay robos”, insistiendo en recordar que los medios de comunicación han mostrado imágenes de "miembros de la Guardia Nacional, Protección Civil y la Policía Nacional Bolivariana apropiándose de mercancía destinada a la emergencia".
Dudas
Por lo expresado, aunque el Gobierno español ha decidido encauzar las ayudas a través del Ministerio de Asuntos Exteriores y grandes organizaciones, y aunque Cabildo y Gobierno de Canarias puedan centralizar envíos hacia Cáritas y otras ONG, la UCVE mantiene reservas sobre esa vía.
“No quiero decir que se lo hayan robado, pero hemos visto imágenes de lo que está sucediendo”, insiste, dejando claro que la prioridad de su colectivo es “intentar llegar nosotros al sitio, directamente”.
Ayuda que esquiva obstáculos
La asociación no ha esperado a que se ordenen los canales oficiales. El presidente de UCVE explica que, mientras aquí “se está discutiendo”, ellos ya han logrado que llegue ayuda a la zona de La Guaira, una de las más castigadas por el seísmo.
Se trata de un cargamento que originalmente estaba destinado a Maturín, en el oriente del país, y que la entidad desvió de urgencia al litoral central tras constatar las necesidades sobre el terreno. En este envío han incluido medicamentos, material ortopédico y ropa, aunque advierten que en esta nueva fase no seguirán enviando ropa, porque “hay muchísima” acumulada y el riesgo es que acabe apilada en naves donde no se distribuye.
Material sanitario
A partir de ahora, la prioridad será el material sanitario y de apoyo a personas heridas o con movilidad reducida. La UCVE continúa recogiendo medicamentos “de todo tipo”, con especial atención a productos de quirófano, esto es, alcohol, gasas y antibióticos; y mantiene una demanda constante de pañales, sillas de ruedas, bastones y andadores.
La previsión de la entidad es que las cargas más urgentes salgan por avión y que el resto viaje por barco, aprovechando que la asociación suele trabajar con stock preparado y no ha empezado “con el pie cambiado” a pesar de la magnitud del desastre.
Ayuda económica
En paralelo, la organización ha puesto en marcha una campaña de recogida de dinero a través de la cuenta bancaria de la Unión Canaria Venezolana, con el objetivo de financiar el transporte y la compra de suministros en origen.
Rodríguez lamenta que “el Cabildo no nos dé ni un duro” en esta fase, pero se muestra decidido a buscar apoyo en la empresa privada, los ayuntamientos y cualquier persona que quiera colaborar.

Cuentas claras
Para evitar equívocos, la asociación pide que se indique claramente en el concepto del ingreso que se trata de aportaciones vinculadas a la emergencia, y se compromete a ser “auditable”. Explican desde UCVE que cada donativo en efectivo se registra a nombre de quien lo entrega y se ingresa en la cuenta con ese mismo nombre, de manera que cualquier colaborador pueda comprobar el rastro de sus aportaciones y el uso posterior de los fondos.
Por otro lado, la UCVE no descarta trabajar con Cáritas Diocesana en Venezuela, siempre que se garantice que la ayuda llega directamente a las personas necesitadas. Rodríguez espera concretar ese contacto en los próximos días, pero deja claro que, en caso de duda, preferirán seguir enviando por sus propios medios.
Entre la desconfianza hacia los circuitos oficiales, la presión del tiempo y la determinación de una comunidad que conoce de cerca la fragilidad de las familias afectadas, la respuesta solidaria en Canarias busca abrirse paso..