cab anagaVista panorámica del macizo de Anaga, en Tenerife./ ARCHIVO
cab anagaVista panorámica del macizo de Anaga, en Tenerife./ ARCHIVO

El botiquín oculto de Tenerife: el Cabildo compromete 1,2 millones para buscar nuevos fármacos entre la flora de la isla

La 'Librería de Productos Naturales de Tenerife' es un proyecto nacido en 2024 que ahora cuenta con un convenio y ficha financiera

Álvaro Oliver González, redactor jefe en Tenerife

Tenerife quiere explorar el potencial químico de su biodiversidad. El Cabildo ha comprometido en un convenio publicado este martes 1,2 millones de euros para consolidar la Librería de Productos Naturales de Tenerife, un proyecto del CSIC que estudia la flora de la isla en busca de moléculas capaces de convertirse algún día en medicamentos u otros productos de alto valor.

La iniciativa, conocida como LiPNaT, parte de la idea de que las plantas son pequeñas fábricas químicas. Para defenderse de plagas, sobrevivir a la sequía, competir por el espacio o adaptarse a condiciones extremas producen sustancias con propiedades muy diversas. Algunas pueden tener actividad antibacteriana, antifúngica, antiinflamatoria o resultar útiles para la agricultura, la alimentación y otros sectores industriales.

El objetivo del proyecto es localizar esas sustancias, identificarlas y conservarlas dentro de una colección ordenada que pueda utilizarse en futuras investigaciones. Aunque se llame "librería", LiPNaT es en realidad una quimioteca, un archivo físico y científico formado por muestras vegetales, extractos y compuestos químicos, acompañados de información sobre su origen y sus características biológicas. El proyecto nació en 2024 con una subvención y ahora se consolida con un convenio entre Cabildo y CSIC.

De una planta a una posible molécula útil

El proceso comienza sobre el terreno. Los investigadores seleccionan y recolectan material vegetal, determinan a qué especie pertenece y estudian su identidad genética. Esta caracterización es especialmente importante en Canarias, donde el aislamiento geográfico y la variedad de ecosistemas han favorecido la aparición de numerosos endemismos.

Una vez en el laboratorio, las muestras se procesan para obtener extractos que concentran los compuestos producidos por cada planta. Esos extractos se someten después a distintas pruebas para comprobar si presentan alguna actividad biológica interesante.

Si uno de ellos da resultado, comienza la parte más compleja de separar sus componentes, localizar cuál produce el efecto observado, aislarlo y determinar su estructura química. Los científicos también deben averiguar cómo actúa y qué posibles aplicaciones podría tener.

Nuevas especies

LiPNaT se propone incorporar cada año nuevas especies a la colección, analizar cientos de extractos y estudiar decenas de compuestos aislados. Además de buscar moléculas con potencial farmacológico, el proyecto contempla aplicaciones agroalimentarias e industriales y la posible transferencia de los descubrimientos a empresas.

La mayor parte de los 1,2 millones aportados por el Cabildo se utilizará para contratar personal especializado en biología, química, genética y gestión de resultados. El CSIC pondrá a disposición del proyecto sus laboratorios, investigadores, equipos científicos y espacios de conservación.

El drago de La Laguna, una muestra singular

La incorporación de los restos del drago caído en agosto la plaza de la Catedral de La Laguna ilustra cómo puede nutrirse esta colección. Parte de su material vegetal ha sido entregado al proyecto para estudiar los compuestos naturales presentes en sus tejidos.

El drago es una especie emblemática de Canarias y su material no resulta fácil de obtener para fines científicos. La caída del ejemplar ofreció la posibilidad de recoger muestras que ahora podrán identificarse, analizarse y conservarse dentro de LiPNaT.

Un potencial que aún debe demostrarse

Canarias posee una biodiversidad excepcional, pero esa riqueza natural no se traduce automáticamente en nuevos fármacos. Encontrar una molécula activa en el laboratorio es solo el primer paso. Después habría que comprobar su seguridad, su eficacia, la posibilidad de producirla y su comportamiento en estudios cada vez más exigentes. Ese recorrido puede durar años y la mayoría de los candidatos no llega al mercado.

El valor inmediato de LiPNaT está en construir la base que permite iniciar esa búsqueda. Ordenar las muestras, conocer las especies, identificar sus componentes y poner la información a disposición de investigadores crea un patrimonio científico que hasta ahora no existía de forma sistemática.

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