El Cabildo de Tenerife ha iniciado una nueva etapa en la gestión del Parque Nacional del Teide tras recibir la transferencia plena de competencias por parte del Gobierno de Canarias. La primera medida de impacto anunciada por el área de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias es un refuerzo sustancial de la vigilancia en el espacio protegido. La administración insular multiplicará la presencia de agentes de Medio Ambiente, pasando de los dos efectivos actuales a siete en una primera fase, con la meta fijada en trece profesionales en los próximos meses.
Este incremento de personal responde a un cambio de estrategia que busca garantizar la protección del entorno ante los retos que plantea la gestión directa. La consejera de Medio Natural, Blanca Pérez, ha destacado que este traspaso de poderes inaugura una "nueva época" en la conservación de la isla, apostando por una "mejor gestión de los recursos" y una protección integral del territorio.
Nuevo modelo de vigilancia
El plan diseñado por la corporación insular no se limita únicamente al aumento numérico de la plantilla, sino que reestructura el esquema operativo. El nuevo modelo integra el Parque Nacional del Teide y la Corona Forestal como un único ámbito de actuación unificado. Bajo este sistema, los agentes tendrán asignadas funciones transversales y contarán con el apoyo de personal auxiliar, como Guardas Rurales, informadores y educadores.
La seguridad del entorno se reforzará mediante la coordinación policial. Los efectivos de Medio Ambiente trabajarán en colaboración constante con la Policía Canaria, las Policías Locales y la Guardia Civil. Además, se creará la figura del inspector de agentes de Medio Ambiente, un perfil técnico encargado de protocolizar las acciones de guarda, gestionar al personal auxiliar y servir de enlace con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Objetivo: trece efectivos
La hoja de ruta establecida por el Cabildo es clara y urgente. El director insular de Medio Natural, Pedro Millán, ha confirmado que el refuerzo será progresivo pero rápido. La plantilla pasará de dos a siete agentes a corto plazo, alcanzando la cifra final de 13 profesionales durante los próximos meses. Esta medida busca solventar una carencia histórica en la vigilancia del parque, un punto donde, según admitió la consejera, "hacía mucha falta" intervenir.
Esta planificación es fruto del diálogo con los representantes del sector, incluyendo a la Asociación de Agentes Forestales y de Medio Ambiente de Canarias (Afmacan) y los trabajadores del propio parque. Durante una reunión reciente, las partes acercaron posturas sobre cómo proceder en el control del territorio y la conservación de los recursos naturales, culturales y patrimoniales de la isla.
La acogida de la medida por parte de los profesionales ha sido positiva. Víctor León, representante de Afmacan, calificó el encuentro de "productivo y diáfano", mostrándose optimista sobre la defensa de la figura del agente de Medio Ambiente en esta nueva etapa. Se abordaron cuestiones clave como la integración de roles y las incorporaciones laborales derivadas de la transferencia de competencias.
Por su parte, Antonio Barro, representante de las jefaturas de agentes, subrayó la relevancia de este movimiento. Según Barro, el salto a 13 agentes supondrá un "aumento significativo y una mejora cualitativa de la vigilancia", un paso necesario para la correcta gestión del espacio natural más visitado de España bajo la tutela del Cabildo.