La Casona de Santa Catalina de Tacoronte se reconvertirá en un espacio de oficinas. El Cabildo de Tenerife está promoviendo la adaptación del inmueble mediante una intervención que combina mejoras de accesibilidad, nuevas instalaciones y medidas de protección contra incendios con la conservación de sus elementos históricos. El proyecto básico y de ejecución, que se encuentra en exposición pública, establece un presupuesto de 98.678,43 euros, impuestos incluidos, y un plazo previsto de cinco meses de obras.
Situada en el número 2 de la calle Teobaldo Power, la casona figura entre las viviendas más antiguas que se conservan en el municipio. Fue mandada construir en el siglo XVIII por Juan Pérez, clérigo de Santa Catalina, con el propósito de fundar en ella la capellanía de la parroquia.
Historia del inmueble
Su vinculación inicial con la vida religiosa dio paso, con el tiempo, a una función civil: una vez dejó de ser capellanía, la planta baja acogió el juzgado del pueblo. Posteriormente pasó por distintos propietarios privados hasta que fue adquirida por el Cabildo de Tenerife. Su fachada blanca, la presencia de la madera y la balconada que abarca los tres ventanales superiores son algunos de sus rasgos más reconocibles.
La nueva actuación plantea el cambio de uso residencial a administrativo sobre una superficie recogida en el proyecto de 219,98 metros cuadrados, distribuida en dos plantas. Cada nivel contará con una sala de trabajo de unos 59 metros cuadrados. En la planta baja se sitúan, además, un espacio de apoyo u office, un almacén y dos aseos, uno de ellos adaptado. La planta alta dispone de baño y una zona de espera junto a la escalera. La comunicación entre ambas plantas cuenta ya con un ascensor.
Para hacer posible el funcionamiento de las oficinas, el proyecto incorpora instalaciones eléctricas, iluminación y una red de telecomunicaciones para los puestos de trabajo. También contempla trabajos de carpintería, recuperación y barnizado de ventanas, pintura interior y actuaciones complementarias de jardinería y retirada de residuos.
Adaptaciones
Uno de los cambios más visibles será la incorporación de una rampa de acceso de madera, con una pendiente del 8%, acabado antideslizante y barandilla metálica. Su finalidad es facilitar la entrada desde la vía pública y completar el itinerario accesible hacia el interior.
La adaptación del aseo recoge varias correcciones derivadas de las observaciones de Sinpromi. La puerta abrirá hacia fuera para liberar espacio de maniobra y facilitar la asistencia; se instalará un inodoro de mayor fondo y el borde inferior del espejo quedará a 90 centímetros del suelo.
La protección contra incendios constituye otro de los ejes de la intervención. La memoria describe el inmueble como protegido y señala que la escalera histórica de madera debe conservarse, sin modificar su geometría, sustituirla o compartimentarla. Este condicionante lleva al proyectista a combinar la conservación de la estructura con sistemas de detección y alarma, señalización, alumbrado de emergencia y medios de extinción.
Tratamientos
El documento también prescribe tratamientos protectores para vigas, elementos de la escalera y pavimentos de madera. En los componentes estructurales plantea una resistencia al fuego de 60 minutos, mediante las justificaciones técnicas y los sistemas de protección definidos en la memoria. La ejecución deberá acompañarse de controles de aplicación y documentación de los productos utilizados.
La partida de protección contra incendios asciende a 23.023,46 euros, cerca del 30 % del presupuesto de ejecución material, y es la de mayor peso económico.
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