La cafetería principal del hospital tinerfeño de Nuestra Señora de La Candelaria está al límite. Las mesas llenas de platos, los carritos para llevar las bandejas sucias a la cocina se acumulan llenas en horas punta sin que nadie las recoja. Los camareros, que no dan abasto con su trabajo, se ven obligados a hacer labores de limpieza que no les corresponden para que el servicio salga adelante.
Los trabajadores no pueden más, y están a punto de convocar una huelga si las cosas no cambian. La semana pasada, lo decidieron en una asamblea. La próxima, plantearán a la empresa que gestiona la cafetería (Eurest, de Compass Group) sus necesidades y, si esta no pone remedio, habrá paros.

Siete trabajadores de baja
Según narran a Atlántico Hoy fuentes de los trabajadores, la plantilla de camareros se compone de algo menos de una veintena personas de las que siete están de baja de larga duración. Los que quedan tienen que arrimar el hombro para recoger platos y ponerlos en el tren de lavado, a pesar de que dicen que no es su cometido.
Según sus cálculos, la cafetería atiende entre todas las comidas a unas mil personas al día, entre médicos de guardia, personal del hospital y familiares de pacientes. Como no les da tiempo a recoger todo, las bandejas se acumulan por todas partes, incluso en la barra donde se hacen los pedidos.

Camareros en el tren de lavado
El problema es que, trabajando en el tren de lavado, sólo hay tres personas fijas para todos los turnos, y una de ellas sólo está a media jornada. Puntualmente, narran los trabajadores, se ponen a otros trabajadores de Empresas de Trabajo Temporal a echar una mano, pero lo consideran insuficiente.
Pero esto no siempre fue así. Hace años, la plantilla de la cafetería era bastante superior. Pero desde la COVID-19, el número de trabajadores se redujo y los platos de loza se sustituyeron por una vajilla de cartón de un solo uso para prevenir infecciones.
Como esos platos, cubiertos y vasos no reutilizables sólo había que tirarlos a la basura, el ritmo de trabajo era rápido. Pero ahora, cuentan los trabajadores, se ha vuelto a poner loza, por lo que la misma plantilla tiene que atender el tren de lavado.

Piden más contratos
Mientras lo hacen, desatienden sus funciones, y muchas veces por las noches no tienen tiempo de terminar de lavar todos los platos y los trabajadores de limpieza que llegan por la mañana tienen que hacerlo.
Los trabajadores quieren reclamar a Eurest que contrate de forma fija a más personal de limpieza, por lo menos para que haya dos personas fijas en cada turno, aunque lo idóneo según su criterio serían tres.