La TF-1, en Tenerife, tiene más de 100 kilómetros de recorrido. Esta vía se ha convertido en la carretera más larga de Canarias y en uno de los grandes ejes de movilidad de la isla.
La autopista del Sur conecta Santa Cruz de Tenerife con el sur y el oeste insular, atravesando 13 municipios y acompañando buena parte del trayecto con vistas al Atlántico. Hoy es una infraestructura imprescindible para miles de desplazamientos diarios, pero su origen se remonta a una época en la que comunicar la capital con el sur de Tenerife era mucho más lento, incómodo y difícil.
Una vía que cambió el sur de Tenerife
La historia moderna de la TF-1 comenzó el 16 de marzo de 1970, según explica el blog Carreteras en el tiempo, cuando fueron inauguradas las obras de la Autopista del Sur por el entonces ministro de Obras Públicas, Federico Silva Muñoz. En aquel momento, la nueva vía se planteaba como una conexión entre Santa Cruz de Tenerife y Los Cristianos, con una longitud inicial de 72,7 kilómetros.
Antes de su construcción, moverse por el sur de la isla era una experiencia muy distinta. La antigua carretera general se adaptaba al relieve, acumulaba curvas y tenía tramos estrechos que complicaban la circulación. La velocidad media apenas superaba los 30 kilómetros por hora, especialmente por el peso del tráfico pesado.
La nueva autopista nació para cambiar ese escenario. Permitió reducir tiempos, mejorar la seguridad y conectar de forma más directa la capital con una zona que empezaría a transformarse profundamente en las décadas siguientes.
De Santa Cruz a Los Cristianos
Los trabajos de la Autopista del Sur se dividieron en varios tramos. Algunos se abrieron al tráfico de forma parcial antes de que la vía quedara completada tal y como fue concebida en sus inicios. En agosto de 1970 se pusieron en servicio los subtramos entre Porís de Abona y Los Roques, y entre Los Roques y Güímar. El último tramo pendiente, entre Güímar y Candelaria, entró en funcionamiento el 14 de agosto de 1971, según se puede leer en el blog.
Aunque desde el principio se la conocía como autopista, no todo el recorrido tenía las características actuales. En sus primeros años, solo contaba con doble calzada en algunos puntos, como el tramo entre Santa Cruz y Santa María del Mar y la zona de los túneles de Güímar. El resto era una calzada bidireccional con control de accesos.
Raíces en el siglo XIX
La necesidad de comunicar el sur de Tenerife venía de mucho antes. Se cuenta en el blog Carreteras en el tiempo que a mediados del siglo XIX ya se empezó a plantear la construcción de una carretera que conectara Santa Cruz con Adeje y otros puntos del sur de la isla. En 1858 se ordenó la formación de un anteproyecto para la carretera de Santa Cruz de Tenerife a Adeje. Dos años después, el Plan General de Carreteras incluyó la vía de Santa Cruz a Buenavista por Güímar y Adeje.
El avance fue lento. Durante décadas, la carretera del sur se fue construyendo por tramos. En 1940 solo estaba terminado el recorrido entre Santa Cruz y Granadilla, y no fue hasta 1959 cuando quedó concluida la conexión entre Santa Cruz y Adeje por la franja meridional de la isla. La TF-1, por tanto, no apareció de la nada. Es el resultado de más de un siglo de intentos por resolver una de las grandes dificultades históricas de Tenerife: comunicar de forma eficaz el norte, el área metropolitana, el sur y el oeste.
El desdoblamiento y el aeropuerto del sur
El crecimiento del tráfico y la entrada en funcionamiento del Aeropuerto Tenerife Sur impulsaron nuevos cambios. En 1974 comenzaron los estudios para desdoblar los tramos que todavía no contaban con doble calzada. Primero se abordó el tramo entre Santa María del Mar y los túneles de Güímar, ejecutado entre 1977 y 1980. Después llegó el desdoblamiento entre Güímar y el Aeropuerto del Sur, realizado entre 1982 y 1985.
A finales de los años ochenta y principios de los noventa se prolongó la segunda calzada entre el aeropuerto y Torviscas. También se construyó la actual TF-2, la vía que conecta la Autopista del Norte con la Autopista del Sur, una pieza clave para enlazar los grandes corredores viarios de Tenerife.
La prolongación hacia el oeste
La TF-1 siguió creciendo con el paso de los años. Una de las actuaciones relevantes fue la prolongación de la autopista hasta Armeñime, en Adeje. Las obras fueron adjudicadas en 1998 y se inauguraron en abril de 2003. Ese mismo año comenzaron también los trabajos para incorporar un tercer carril por sentido entre Santa Cruz y Güímar, una intervención que se prolongó hasta finales de 2009 y que respondió al aumento constante del tráfico en el área metropolitana y el corredor sur.
Más recientemente, el cierre del Anillo Insular añadió nuevos tramos de conexión entre Santiago del Teide y Adeje. Esta actuación, de 27,5 kilómetros, permitió mejorar la comunicación del suroeste de Tenerife y reforzó el papel de la TF-1 como eje vertebrador de la movilidad insular.
Trece municipios conectados por una misma vía
La TF-1 no es solo una carretera larga. Es una infraestructura que atraviesa buena parte de la vida económica, turística y cotidiana de Tenerife. Su recorrido conecta 13 municipios y enlaza áreas residenciales, zonas industriales, espacios turísticos, núcleos costeros, el aeropuerto del sur y puntos clave del litoral. Por ella circulan trabajadores, residentes, turistas, transporte de mercancías y vehículos de servicio. Su importancia se entiende especialmente en una isla donde la movilidad depende en gran medida de la carretera y donde no existe una red ferroviaria que actúe como alternativa.
La vía también ofrece una de las imágenes más reconocibles de Tenerife: largos tramos junto al océano, laderas áridas, barrancos, túneles, enlaces y el contraste entre el área metropolitana, el valle de Güímar, el sur turístico y el paisaje del oeste. Hoy en día, la TF-1 es una carretera asociada al tráfico diario, a los atascos en determinadas horas y a los desplazamientos largos dentro de la isla. Pero también es una infraestructura que explica cómo Tenerife cambió durante el último medio siglo.
