Benijo es una de esas playas que explican por qué Anaga tiene algo distinto. No es una playa cómoda, urbana ni pensada para pasar el día entre hamacas y servicios. Es todo lo contrario: arena negra, acantilados, roques volcánicos frente al mar y un Atlántico que aquí se muestra con toda su fuerza.
La playa, situada junto a Taganana, en el extremo nororiental de Tenerife, aparece en una selección de playas españolas recomendadas por National Geographic para quienes buscan paisajes que se acerquen a la idea de paraíso. Y Benijo encaja bien en esa descripción: es salvaje, fotogénica y muy reconocible dentro del litoral canario.
Una playa salvaje
Benijo se encuentra en pleno entorno de Anaga, una de las zonas más espectaculares de Tenerife. Su paisaje no tiene nada que ver con las playas más turísticas del sur de la isla. Aquí no manda la comodidad, sino la naturaleza en estado casi bruto.
La playa tiene unos 300 metros de longitud y alrededor de 30 metros de ancho. Su tamaño no es lo que la hace especial. Lo que la convierte en una de las imágenes más potentes de Tenerife es la combinación de arena volcánica, montañas escarpadas, roques frente a la costa y una luz que cambia por completo al caer la tarde.
Para llegar hasta ella, cuando el acceso está permitido, hay que descender por escaleras. Ese acceso más exigente ha contribuido a mantener su carácter apartado y a evitar que se parezca a otros arenales más masificados.
Benijo está cerrada desde julio de 2024
Aunque Benijo aparece en recomendaciones turísticas y sigue siendo una de las playas más conocidas de Tenerife, hay un dato clave que conviene tener presente: actualmente está cerrada al público. El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife decretó el cierre cautelar del acceso el 8 de julio de 2024 por riesgo de desprendimientos en la ladera. Según informó el Consistorio, se detectaron desprendimientos de rocas en la zona próxima a las escaleras de entrada y salida de la playa.
La playa continúa cerrada desde entonces. En mayo de 2026, el Ayuntamiento aprobó iniciar el procedimiento para declarar una actuación de emergencia vinculada al proyecto de reducción del riesgo por desprendimientos en Benijo.

El atractivo de lo salvaje
Parte del encanto de Benijo está precisamente en que no intenta ser una playa fácil. No es un lugar de servicios, tumbonas o chiringuitos. Es un paisaje para mirar, fotografiar y entender la fuerza del litoral de Anaga.
El mar suele romper con intensidad y el oleaje puede ser fuerte. Por eso, incluso cuando la playa vuelva a estar abierta, será importante extremar la precaución. Esta parte de la costa de Santa Cruz de Tenerife puede presentar corrientes peligrosas y condiciones cambiantes.
Benijo atrae especialmente a senderistas, fotógrafos y viajeros que buscan una imagen menos domesticada de Tenerife. La playa es uno de los puntos donde mejor se aprecia el contraste entre el negro de la arena, el verde oscuro del macizo y el azul profundo del Atlántico.
Atardeceres entre roques y acantilados
Uno de los momentos más buscados en Benijo es el atardecer. Al caer el sol, la luz transforma la playa y los roques volcánicos que emergen frente a la costa. Es una de las escenas más fotografiadas de Anaga y una de las razones por las que este rincón aparece una y otra vez en guías y recomendaciones de viaje.
La estampa tiene algo muy reconocible: el mar golpeando la orilla, las siluetas de los roques, la arena negra y los acantilados cerrando el paisaje. Es una postal de Tenerife que no se parece a la imagen más habitual de la isla turística. Esa belleza, sin embargo, no debe hacer olvidar las restricciones actuales. Benijo puede contemplarse como parte del paisaje de Anaga, pero el acceso a la playa permanece cerrado por seguridad.
Una joya de Tenerife que espera volver
La recomendación de National Geographic vuelve a colocar a Benijo en el mapa de las playas más llamativas de España. Y no es difícil entender por qué. Pocas playas reúnen en tan poco espacio una imagen tan poderosa. Pero la realidad actual obliga a contar la historia completa. Benijo es una de las playas más espectaculares de Tenerife, sí, pero también una playa cerrada al público desde julio de 2024 por seguridad.
Cuando vuelva a estar abierta, seguirá siendo uno de los grandes rincones naturales de Anaga. Hasta entonces, su belleza se puede admirar con prudencia y desde los puntos permitidos, recordando que en lugares así el paisaje manda y la seguridad debe ir siempre por delante.