Santa Cruz se acostumbra a los clubes cannábicos

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Interior de uno de los clubes cannábicos del Archipiélago./ Tenerifegurú.com
Interior de uno de los clubes cannábicos del Archipiélago./ Tenerifegurú.com

Los clubes sociales de consumo de cannabis se han convertido en una realidad en Tenerife. Según el Registro de Sociedades de la isla hay 137 registrados, aunque sólo unos 90 se encuentran activos.

Para el abogado Antonio Inurria, responsable de Consulting Cannabis Canarias, está es "una realidad de la calle” que ayudado a crear una armonía en el sector “muy necesaria” porque garantiza el consumo en un espacio cerrado con sus medidas de seguridad, “lo que ha logrado hacer desaparecer, en gran medida, a toda esa gente que fumaba” en la vía pública.

Considera además que desde estas asociaciones se raliza una importante labor de información, asesorando a los asociados y dispensando productos que tengan "cierta trazabilidad y seguridad".

Relata Inurria que su madre padeció cáncer "y tuvimos que aprender de esta planta por necesidad. Creo que es algo muy bueno para los pacientes no estar al amparo de la calle. Una señora mayor con diabetes no debe ir a la calle sin saber lo que está comprando y en un club le atiende una persona experta que conoce sus necesidades”.

En las asociaciones

Los regentes de una de las asociaciones cannábicas de la capital piden el "máximo respeto" por su actividad, ya que "la gente piensa que esto es venir a fumar porros y no es así; nosotros sabemos lo que hacemos, qué es lo que cultivamos y le damos a nuestros asociados".

Insisten en desterrar la idea de que en estos locales se vende la marihuana, "que es sólo una de los productos derivados del cannabis que tenemos, también  cremas, aceites o infusiones", porque "no funciona así", aseguran. "Nosotros tenemos un número de asociados, que pagan una cuota anual que nosotros invertimos en cultivar las plantas, y después cada miembro retira la cantidad que le correspone. Si sobre se reinvierte en la sociedad, y los que trabajamos aquí tenemos un sueldo y nada más".

Respecto al perfil de los asociados, afirman que "hay de todo", aunque por lo general gente "mayor de 30 años, trabajadores. La mayoría consume de manera recreativa, aunque hay bastantes casos de personas con enfermedades a las que les ayuda con sus dolores". Según la asociación a la que se acuda hay restricciones de edad, por lo general para mayores de 25 años, y el número de asociaciados suele rondar las 200 membresías, según la zona de la ciudad.

La comunidad, acostumbrada

Atlántico Hoy ha visitado algunos puntos de la ciudad para conocer la opinión de los vecinos de Santa Cruz. Duggi es uno de los barrios de la zona centro donde más se concentraban los consumidores de cannabis debido a la antigua presencia del bar Cañaveral, donde se podía fumar hachís o marihuana de manera habitual. Una vecina "de toda la vida" asegura que "hace años que no hay tantos chiquillos fumando en la calle. No sabía que era porque ahora hay clubes para eso". Su acompañante, una mujer de mediana edad, dice que "sí es verdad que en la plaza todavía se ven de vez en cuando, pero muchísimo menos que antes".

En otro punto de la ciudad, por la Rambla de Santa Cruz, una residente que vive cerca de uno de estos clubes asegura que "no suelen molestar aunque hay veces que se concentran muchos para entrar y salir, y se juntan coches en doble fila que son una molestia". También en esa zona un señor dice no saber que había un club cannábico cerca de su domicilio. "Mientras no molesten ni se esté oliendo, que hagan lo que quieran", siguiendo con el argumento de "que hoy en día se fuma en todos los sitios, mejor que lo hagan en sitios adecuados".

Otro vecino, esta vez de la zona de San Francisco, dice que desde que se enteró se ha "estado fijando" para ver si "se monta jaleo", pero acepta que llevan ya un par de años y que "nunca ha habido nada", además añade que le sorprende la edad de quien entran. "Son mucho mayores de lo que podía pensar", finaliza.

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