La prevención sigue siendo la principal herramienta para evitar un nuevo gran incendio forestal en Tenerife. Aunque el Cabildo ha reforzado el operativo de extinción tras el fuego que arrasó cerca de 15.000 hectáreas en 2023, una parte importante de la estrategia se centra en impedir que los incendios lleguen a producirse.
En ese objetivo se enmarca la Operación Prometeo, un dispositivo de vigilancia que cumple su tercer año de funcionamiento este verano gracias a un convenio entre la corporación insular y el Ejército de Tierra.
José María Sánchez, jefe de la Unidad Operativa de Incendios Forestales y Medios Asociados del Cabildo de Tenerife, ha explicado a Atlántico Hoy que este operativo nació tras el incendio de 2023, cuando los militares ofrecieron su colaboración mediante patrullas de vigilancia disuasoria. Desde entonces, el convenio se renueva cada año para reforzar la prevención durante la campaña de mayor riesgo.
Patrullas que vigilan los montes
Según explica Sánchez, este operativo moviliza cinco patrullas en horario diurno y otras cinco entre la tarde y la madrugada, cubriendo la franja considerada de mayor peligro de incendios, desde las 12.00 hasta las 03.00 horas.
Estos equipos se redistribuyen en función de las necesidades del momento y de la aparición de incidencias o zonas que requieren una mayor vigilancia, con capacidad para actuar en cualquier punto de la isla.
"Para nosotros es una extensión del operativo Brifor (Brigada Forestal), un brazo más con el que cubrimos más zonas de patrullaje y vigilancia", ha señalado Sánchez, quien añade que no trabaja de manera independiente y se coordina con el Cabildo de Tenerife para solventar cualquier incidencia relacionada.

Un equipo de drones
Una de las particularidades de las diez patrullas que se movilizan en la Operación Prometeo son la compañía de unos drones de pequeño tamaño, unos vehículos que permiten ampliar el campo de visión sobre zonas de difícil acceso. Estos equipos facilitan comprobar cualquier situación sospechosa sobre el terreno desde el aire.
"Son vigilancia disuasoria, no son agentes de la autoridad", afirma Sánchez, quién recalca la labor exclusivamente preventiva de este equipo. Cuando los agentes detectan, a través de estos drones, cualquier actividad sospechosa o ilícita, se notifica directamente esta información al Cecopín (Centro de Coordinación Operativa Insular) de Tenerife.
Desde este centro, el Cabildo tinerfeño moviliza a un agente de la autoridad y a un agente de Medio Ambiente para comprobar los hechos y, en estos casos, iniciar las diligencias correspondientes.
La prevención, la principal arma
Por otro lado, Sánchez ha insistido en que las medidas preventivas que aplica el Cabildo no comenzaron tras el incendio de 2023. Según explica, Tenerife lleva más de dos décadas activando protocolos específicos durante los episodios de mayor riesgo, especialmente cuando coinciden altas temperaturas, baja humedad y viento.
En esas circunstancias, sostiene, la mayoría de los incendios continúan teniendo un origen humano, fruto de negligencias o imprudencias. La diferencia es que, cuando las condiciones meteorológicas son extremas, un pequeño fuego puede escapar rápidamente al control de quien lo provoca y convertirse en un gran incendio.
"Si somos capaces de tener un tiempo de respuesta bueno y rápido, y con el músculo necesario para contener ese conato, pues bien. Si no, esta situación se puede complicar", asegura el responsable de la Unidad Operativa de Incendios Forestales del Cabildo de Tenerife. "Ahora mismo Tenerife está más preparada para un incendio forestal de esta magnitud", concluye Sánchez.
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