El Ayuntamiento villero confirma el acuerdo de hermanamiento entre La Orotava y Vilaflor de Chasna

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El Ayuntamiento de La Orotava ha confirmado en la mañana de hoy, en una sesión plenaria extraordinaria, el acuerdo de hermanamiento entre el municipio villero y el de Vilaflor de Chasna. De esta manera se da un paso más en una propuesta realizada por el Grupo Municipal Socialista al pleno del consistorio el 25 de julio de año 2017.

El PSOE decidió impulsar este proceso de hermanamiento  respondiendo a los vínculos históricos de ambos territorios. A raíz de este acuerdo, se han realizado una serie de contactos y visitas entre los representantes de ambos municipios con la finalidad de hacer efectivo el acuerdo, fundamentado en el Camino Real de Chasna como vínculo sociocultural e histórico. Hoy, ambos municipios han realizado una sesión plenaria de manera paralela para rubricar este acercamiento.

Como  consecuencia de este  acuerdo se llevarán a cabo sendos actos de oficiales en ambas localidades en el próximo mes de julio, además de otras múltiples actividades lúdico-culturales.

El municipio de La Orotava mantiene un vínculo histórico con el municipio de Vilaflor de Chasna, que encuentra su origen en el popular y singular viario del Camino Real de Chasna, ruta histórica de la Isla de Tenerife que ha supuesto un nexo social y territorial consolidado durante más de quinientos años de historia.

El Camino Real de Chasna tiene sus orígenes ya en la prehistoria isleña, siendo utilizado por los aborígenes de las dos vertientes geográficas de la isla de Tenerife para la trashumancia del ganado, el pastoreo o la recolección de frutos. Posteriormente y a lo largo de la historia ha jugado un papel determinante en las relaciones comerciales, sociales y culturales entre el norte y sur de Isla, fundamentalmente a través del intercambio de los productos agrarios.

Asimismo, también debe destacarse el importante papel que ha tenido este camino como laboratorio de experimentación científica, fundamentalmente de orden botánico que desde el siglo XVIII permitió a los naturalistas foráneos analizar, in situ, la influencia de la altitud en la estratificación climática y las variaciones que los efectos de tan acusado desnivel generan en la configuración del paisaje vegetal.