Vecinos y visitantes se acercan cada día a la playa de San Marcos, en el municipio tinerfeño de Icod de los Vinos, y se encuentran con una situación preocupante: un enclave costero en mal estado, con pasarelas descuidadas y numerosos callaos que pueden hacer tarea imposible el baño.
Junto a las vistas al mar, los carteles siguen colgados, tanto en Icod como en la propia playa de San Marcos: SOS Playa San Marcos. Han pasado tres meses desde que la plataforma vecinal se manifestó ante la sede del Gobierno de Canarias y Atlántico Hoy ha querido comprobar qué ha cambiado desde entonces.
Pero para su representante, Elsa Martín, la pregunta hay que hacerla a otra escala: doce años después de la primera protesta, ¿ha habido algún cambio real? Su respuesta es tan breve como contundente: "Nunca".
A la espera del informe medioambiental
Al ser preguntada por Atlántico Hoy por si ha percibido algún avance real desde la protesta del pasado mayo, Martín matiza que hay al menos un movimiento burocrático en marcha. "En principio parece que ya está en marcha el informe de impacto medioambiental, que era un poco lo que pedíamos: que se desbloqueara el proyecto ya aprobado en 2023, y parece que ya se está haciendo", explica.
De momento, Martín señala que es la única señal de vida de un proyecto de recuperación que arrastra años de parálisis. La propia representante recuerda que ese informe es la pieza que lleva bloqueada desde 2023, tras la aprobación por parte del Estado del proyecto constructivo de recuperación —dado luz verde por la Dirección General de Costas y el Mar el 9 de enero de ese año—, y cuya ausencia fue precisamente el motivo de la protesta frente al Ejecutivo autonómico.

Un consejo de debate
Frente a la parálisis, la reivindicación central de la plataforma, además de reclamar la ejecución del proyecto estatal, ya no es una obra concreta, sino un mecanismo.
"Lo que pedimos es que se forme el Consejo de la Playa de San Marcos: creo que es un tema que se debería llevar allí", reclama Martín, tras ser preguntada por la propuesta del viceconsejero de Infraestructuras de trasladar arena volcánica de La Palma para paliar el problema de los callaos.
Por otro lado, este consejo no se trataría de un órgano cualquiera. "Fue un consejo de recuperación que se formó con todos los grupos del Gobierno a nivel autonómico, del Ayuntamiento, oposición y demás, y la plataforma. Era un consejo en el que se debatían todos los asuntos de la playa", explica, una vía "bastante oficial" para reconocer avances o su ausencia.
Mientras no se reconstituya, la plataforma se mantiene a la espera: "Dependiendo de cómo vayan transcurriendo las cosas, de los avances que vayamos viendo, tomaremos medidas, por supuesto, pero en este momento no puedo decirte vamos a hacer esto o lo otro. Estamos a la expectativa de los acontecimientos".
Un territorio repartido entre cuatro administraciones
Más allá del papeleo, Martín señala que el abandono se nota, sobre todo, en la fragmentación de responsabilidades sobre un espacio minúsculo. "En un territorio tan pequeño como esta playa hay tantas administraciones que controlan diferentes espacios: por un lado el muelle, que es de Puertos y que delega en la cofradía, ahora cerrado y sin acceso; la carretera, que pertenece al Cabildo; el Ayuntamiento, que hace el mantenimiento y la limpieza, o también la presencia de Costas", enumera.
"Esos pequeños mantenimientos se hacen, pero luego, por ejemplo, el principal acceso se destruyó por la mar, el de las escaleras: se cayó la acera y está totalmente cerrado, y no se hace nada. El abandono es importante, es palpable, visible", añade.

"Ni arena ni vergüenza"
En este acceso cerrado, la plataforma ha mostrado su descontento y ha dejado colgada una pancarta con una premisa clara. "Justo donde ponemos el cartel de 'Ni arena ni vergüenza' está el acceso de las escaleras hacia la playa. Ese acceso es de vital importancia que se arregle, porque los bares de esa zona se están viendo afectados", denuncia Martín.
"La economía ahí se está viendo afectada, y lo dicen los propios dueños: ahora el único acceso que queda es el del final de la playa, así que la gente sube y baja por allí y apenas pisa esta zona. El muelle también está cerrado, y antes ahí la gente iba a comprar pescado o a bañarse. Todo eso hace que la zona esté poco transitada y que la economía de esos bares se vea afectada", añade la representante vecinal.
Por otro lado, Martín no se olvida de puntualizar que este abandono institucional y físico es bien señalado por parte de los vecinos. "Los vecinos están hartos de que la playa esté como está, llena de callaos", resume.
Callaos y planchas de madera
Martín reconoce que la administración autonómica y el Ayuntamiento han colocado planchas de madera para facilitar el paso, pero el gesto se queda corto: "sobre todo la gente que no puede acceder con facilidad, la gente mayor, la gente con movilidad reducida, se queja, porque el acceso es prácticamente imposible".
"Una vez estás en la acera, para bajar hacia el mar tienes que ir pasando por callaos, hay tan poco espacio que la gente está casi unida. La playa se ha reducido muchísimo en metros, y en este momento lo que llama al baño es la buena calidad de la mar", lamenta.

"Estar en el norte es estar más olvidados"
La conversación deriva hacia una comparación inevitable: qué pasaría si San Marcos estuviera en un municipio turístico del sur de Tenerife. Para Martín, es muy probable que en una zona turística del sur también existiera una inversión privada que la respaldara. "La playa de San Marcos es la playa de un municipio que tiene su importancia, por supuesto. Pero estamos en el norte, y estar en el norte siempre nos deja un poco más olvidados."
La comparación no es nueva: la reivindicación vecinal lleva años señalando que el trato institucional hacia esta franja costera sería distinto si San Marcos formara parte del circuito turístico del sur, donde la inversión privada y pública tiende a concentrarse. Para la plataforma, esa desigualdad territorial explica en buena parte por qué un proyecto aprobado hace años sigue sin ejecutarse.
"Parece la playa de los experimentos"
La plataforma nació en 2014, con la primera manifestación vecinal. Doce años después, la pregunta obligada es si algo ha cambiado de verdad, tanto para los vecinos como para quienes sostienen el movimiento. La respuesta de Elsa Martín no deja lugar a la duda: "Nunca. Nunca."
Posteriormente, matiza que existe el proyecto aprobado en 2023, hoy encallado por la falta del informe medioambiental que, según dice, ahora sí se estaría redactando. Pero cuando se le pide que señale actuaciones reales sobre el terreno, el balance se reduce a intentos fallidos.
"Parece la playa de los experimentos", describe. "En un momento, hace años atrás, se estaba descalzando la muralla, así que le pusieron un muro gigantesco debajo para mantenerla, un muro que afectó aún más la dinámica y que hizo perder más arena. Son actuaciones sin sentido. Experimento tras experimento".
Por eso, advierte, la plataforma no está dispuesta a tolerar más parches. "Todo lo que tenga que venir a la playa será a través de un proyecto estudiado y nada de acciones experimentales. Con esas actuaciones experimentales la plataforma está totalmente en contra. Tiene que haber proyectos estudiados y consensuados."
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