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Tenerife

La imagen que vale más que mil palabras: así era la Milla de oro de Los Cristianos en 1974

Casi 50 años después de esa fotografía, Los Cristianos ha cambiado la cara que guardaba hace medio siglo y ya tiene todo el terreno ocupado

4 minutos

La milla de oro de Los Cristianos en la década de los 70 / TENERIFE ANTAÑO

Que las Islas Canarias en general, y Tenerife particular, son regiones totalmente distintas respecto a hace medio siglo nadie lo duda, pero más impacta cuando se puede comprobar con los propios ojos.

El boom del turismo, motor económico del Archipiélago en la actualidad, modificó por completo la idiosincrasia de las islas. Aunque ya se ubicaban en un paraíso climático, los avances en las conexiones aéreas y la propia evolución de la sociedad propiciaron que el cemento y el hormigón impusieran su ley y cambiaran el ADN de una tierra agrícola basada en el cultivo y la pesca.

Debate

Ahora, la cara de las zonas costeras no tiene nada que ver con la de generaciones anteriores. El maquillaje de grandes hoteles dibuja ciudades cargadas de construcciones y de un turismo planificado desde hace décadas que, por qué no reconocerlo, ayudó a hacer evolucionar a las islas. Hoy, el turismo de masas es motivo de debate en cada esquina.

Un viaje fotográfico a 1974, hace 49 años, demuestra lo rápido y poco piadoso que ha sido el crecimiento del sector de la construcción en la zona sur de Tenerife. Así, en una fotografía compartida por el grupo social Tenerife antaño, se puede observar cómo era la hoy llamada Milla de oro de Los Cristianos, en Arona.

La imagen del cambio

En la imagen se reconocen las Torres del Sol, todavía en pie a día de hoy con sus modificaciones y adaptaciones a la nueva realidad social y estructural, y un terreno virgen de materiales de construcción hasta el Hotel Europe (en la actualidad, Europe Villa Cortés).

Además, se vislumbra el antiguo campo de fútbol del Marino, con su particular pendiente en dirección hacia el mar. Un campo desaparecido ya en un terreno donde actualmente reposan varios complejos hoteleros paralelos a la costa, rodeando a la playa del Camisón.

Apenas se ve nada más que una gran extensión de tierra. Todo lo contrario que hoy en día, donde apenas se observa nada más que hoteles.

La Milla de oro

En el año 2023 es otra cosa. Mejor o peor, según con la lente con la que se mire, Los Cristianos es como es. Una localidad que poco o nada tiene que ver su propia historia transformándose completamente en un punto turístico protagonista para los visitantes de la isla.

A esos dos hoteles separados por tierra en el año 1974 hoy les une la Milla de oro, la zona más lujosa de Los Cristianos, con tiendas de diseño, restaurantes de primera calidad o el Palacio de Congresos.

Además, la Milla de oro se compone de un par de centros comerciales donde varias tiendas de marca de prestigio ofrecen las últimas tendencias en moda y otros tipos de artículos de lujo.

Todo ello, por supuesto, flanqueado por hoteles, zonas de aparcamientos, calles y, por lo menos, zonas arboladas.

Imagen de cómo ha cambiado Los Cristianos hasta convertir esta zona en la Milla de oro /

El debate del modelo de turismo

Esta imagen tomada desde el mismo punto en el año 2012 es un ejemplo del cambio en el sur de Tenerife. Porque el hormigón y el cemento se siguen reproduciendo sin parar por toda la comarca y el límite soportable está cerca.

Muchas son las personas y los grupos activistas que han dicho basta y que abogan por un cambio de modelo de turismo inminente. Un debate que han conseguido trasladar a la esfera política y social y que ya se toma en consideración. De palabra, por lo menos, porque por hechos se está muy lejos todavía, con nuevas construcciones hoteleras y proyectos que esperan su turno para activar las palas.

Salvar Tenerife

Así lo compartió el documentalista tinerfeño Felipe Ravina, con su trabajo Salvar Tenerife, con el que ganó la Barandilla de Oro (primer premio) en el Ciclo Internacional de Cine Submarino de Donostia - San Sebastián, el festival de documentales marinos más importantes de España y equivalente a los Goya en el sector.

En él, Ravina trata de atacar la conciencia de los canarios para hacer comprender el mensaje de socorro. “El objetivo del documental es que después de que la gente lo vea no puedan negar que Tenerife está en una mala situación”, reconoció el documentalista en una entrevista a Atlántico Hoy en 2022.

Felipe Ravina confesó entonces su molestia cuando veía cómo el Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias seguían "celebrando que cada año hubiera un millón de turistas más, que salieran orgullosos diciendo que había un nuevo hotel, orgullosos de ese crecimiento infinito que, ya lejos de ser positivo, ya era algo negativo”. Seguir creciendo "lo único que hace es presionar a la isla hasta que diga basta ya”, añadió.

Uno de los aspectos en los que más incide Ravina en el documental es sobre la supuesta sostenibilidad de la que presumen los políticos a la hora de justificar los nuevos proyectos. “Es todo lo contrario. Como está la isla la definición es de insostenibilidad”.

Términos modernos

Expresiones como la ecotasa o la moratoria turística son dos términos que ya han entrado en el debate social canario, que mira con recelo el constante avance de la construcción de nuevos hoteles.

Mientras, la paralización del macroproyecto Cuna del Alma se ha convertido en un símbolo de la lucha activista, después de meses batallando contra el complejo por su construcción en zona con especies protegidas.

Punto de inflexión

Esa batalla ganada por los activistas -que no la guerra contra la proliferación de nuevos hoteles- ha significado un antes y un después en la defensa de los valores naturales de Tenerife, que ha sido recogido en otras islas y que ha marcado un nuevo rumbo a seguir por parte de estos grupos ecologistas. Un obstáculo férreo al que deberán enfrentarse los empresarios que quieran instalar un nuevo negocio turístico de este perfil en Canarias.

Un perfil que hace 50 años se caracterizaba por la ausencia de elementos construidos. Un perfil en el que dos complejos hoteleros marcaban el inicio y el final, sin que ellos lo supieran, de lo que ha acabado siendo la Milla de oro. Una foto que vale más que estas mil palabras escritas.