La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha acogido este miércoles el juicio al dueño de una agencia de viajes de Tejina, en La Laguna, que ha recibido 26 denuncias de clientes por presunta estafa, y por lo que la Fiscalía pide hasta 6 años de prisión y el pago de 38.000 euros.
Testimonios de las víctimas
Una de las clientas declaró que cuando llegó el día en el que debía hacer el viaje “ni nos dio los billetes ni el dinero”, al igual que una mujer que dijo haber perdido 6.300 euros de un viaje a Japón, otro a Noruega y uno más tampoco pudo disfrutar de su regalo de jubilación.
A lo largo de la mañana han declarado una veintena de denunciantes, este jueves lo hará el resto, el propio encausado sí desea hacerlo y el Ministerio Público y las demás partes plantearán sus conclusiones finales.
Quiebra de la confianza previa
Varios testigos coincidían en que el procesado era una persona de confianza con la que ya habían contratado otros servicios sin tener nunca problemas, pero a partir de marzo de 2023 se encontraron con que no cumplió sus compromisos, la puerta de la oficina aparecía siempre cerrada y no contestaba a las llamadas.
Uno de los denunciantes dijo que pensaba hacer un viaje a Noruega en junio de 2023 y por ello a partir de marzo fue abonando de forma sucesiva 3.000 euros en un caso, 2.000 luego y 600 más que jamás recuperó al igual que tampoco pudo irse de vacaciones.
Años de ahorro para Japón
La clienta más afectada fue la que desembolsó 6.400 euros para ir a Japón en el verano de 2023 y que también fue pagando varias cantidades desde 2019, para encontrarse al final con que el acusado le dijo que era imposible el desplazamiento y que lo cambiara por ir Disneyworld París y a Asturias.
Pero lo cierto es que también acabó con las manos vacías y sin hacer el viaje familiar que había programado desde hacía años.
Casos en El Hierro y visitas a domicilio
Varios de los clientes coincidieron en que cerraron contratos para ir a El Hierro con casa rural incluida, incluso uno de ellos se desplazó desde la Península, pero el acusado “iba aplazando” la entrega de los billetes y a una de las testigos le extrañó que nunca le dijera el nombre de la vivienda que iban a ocupar.
En otra ocasión, dada la confianza que existía entre ellos, el procesado se acercó un domingo a la casa de uno de los estafados y le aseguró que al día siguiente, cuando iban a partir, tendrían los billetes preparados, pero al final perdieron 2.600 euros.
Maletas y reservas no válidas
Algunos se acercaban con las maletas a la oficina al ser cuando habían programado el viaje y se encontraban con la puerta cerrada y algunos tuvieron que volver a pagar el hotel al no ser válidas las reservas hechas con antelación.
En varias ocasiones la excusa era que había cometido errores a la hora de la tramitación de los encargos, especialmente al escribir los correos electrónicos y en otras directamente reconocía que atravesaba una mala situación económica y que por ello no había podido cumplir con el encargo.
La estrategia de la defensa
La defensa, por su parte, intenta diferenciar entre lo ocurrido cuando el procesado trabajaba bajo el nombre de una franquicia de lo que pasó luego cuando lo hizo con otro nombre distinto, aunque siempre apareció él como principal responsable y la oficina fue también la misma.
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