Imagen del cráter del Teide / CABILDO DE TENERIFE
Imagen del cráter del Teide / CABILDO DE TENERIFE

El mapa del riesgo volcánico en Tenerife: estos son los municipios más expuestos, según los expertos

Tenerife cuenta con un plan específico ante el riesgo volcánico. ¿Puede el Teide entrar en erupción? Estas son las zonas de mayor amenaza y cómo se prepara la isla

Canarias convive con el fuego desde hace siglos. Bajo su paisaje, admirado por millones de visitantes cada año, late una realidad geológica que forma parte de su identidad. En ese contexto, Tenerife ocupa un lugar central: es el territorio con mayor actividad volcánica histórica de España.

Todas las islas del Archipiélago, salvo La Gomera, están consideradas geológicamente activas. En el caso tinerfeño, esta condición ha llevado a reforzar la planificación preventiva ante posibles escenarios eruptivos.

Plan específico en Tenerife

La isla cuenta con el Plan de Actuación Insular frente al Riesgo Volcánico de Tenerife (PAIV), un documento técnico que analiza las amenazas volcánicas y establece protocolos de actuación ante una eventual emergencia.

El plan no responde a ninguna alarma actual, sino a una estrategia basada en la evidencia científica acumulada durante décadas en Canarias. Su objetivo es anticipar escenarios, organizar recursos y reforzar la cultura de autoprotección ciudadana.

¿Puede erupcionar el Teide?

La pregunta surge con frecuencia: ¿podría el Teide entrar en erupción algún día? Desde el punto de vista científico, la respuesta es afirmativa. Tenerife es un territorio volcánico activo y, por tanto, es razonable pensar que en el futuro se produzcan nuevas erupciones.

La última registrada dentro del actual parque nacional fue la de Chahorra o Narices del Teide en 1798. En términos volcánicos, algo más de dos siglos no constituye un intervalo excepcional. Eso sí, en la actualidad no existe ningún indicador que apunte a una erupción inminente.

Zonas de mayor amenaza

El PAIV identifica el flanco noroeste del Teide como el sector con mayor recurrencia eruptiva histórica. Esta franja abarca municipios como Icod de los Vinos, Garachico, El Tanque, Santiago del Teide y Guía de Isora.

Según el plan, unas 60.000 personas residen en áreas catalogadas como de amenaza alta o muy alta en caso de erupción, de las cuales alrededor de 38.000 viven en esos municipios del noroeste insular. En esta zona se concentran antiguas coladas y estructuras volcánicas que evidencian un patrón eruptivo repetido a lo largo del tiempo.

Imagen de El Teide / HOLA ISLAS CANARIAS
Imagen de El Teide / HOLA ISLAS CANARIAS

Lecciones de La Palma

La planificación en Tenerife tiene en cuenta la experiencia de la erupción de La Palma en 2021. Aquel episodio demostró la importancia de la coordinación entre administraciones, servicios de emergencia y ciudadanía, lo que permitió evitar víctimas mortales pese a los importantes daños materiales.

El enfoque actual prioriza la información clara, la preparación logística y la definición de rutas de evacuación y puntos de encuentro en caso de activación de protocolos.

Vigilancia constante

La actividad volcánica en Canarias se monitoriza de forma permanente a través del Instituto Geográfico Nacional (IGN), el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) y el comité científico del PEVOLCA.

Se analizan parámetros como la sismicidad, la deformación del terreno y las emisiones de gases para detectar cualquier anomalía relevante.

Preparación sin alarma

Los expertos subrayan que una eventual erupción en Tenerife no tendría necesariamente las mismas características que la vivida en La Palma. El sistema volcánico del Teide combina distintos tipos de vulcanismo, lo que implica escenarios potencialmente diversos.

El mensaje institucional es claro: la existencia del PAIV no significa que el Teide vaya a entrar en erupción mañana. Significa, sencillamente, que Tenerife está mejor preparada ante una posibilidad inherente a su naturaleza geológica. En Canarias, el riesgo volcánico no es una excepción, sino parte de la historia. La clave está en la anticipación, la información y la coordinación.