Las olas de calor ya no son un fenómeno exclusivo del verano. Aunque el calendario meteorológico permanece inalterable, las altas temperaturas se prolongan cada vez más allá de septiembre, un cambio que la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) lleva años detectando en Canarias.
Por otro lado, los datos históricos reflejan que la provincia de Santa Cruz de Tenerife ha registrado más olas de calor que Las Palmas, una tendencia que lleva a los expertos a plantear una pregunta: ¿están preparados los planes de prevención para un riesgo que cada vez ocupa más meses del año?
Un riesgo que no termina en septiembre
El cambio climático y su evolución en la provincia occidental no se concentra unicamente en implicaciones meteorológicas. Las olas de calor o las temperaturas extremas se extienden durante más meses y esto implica una reevaluación para reducir sus efectos en la población y el territorio.
Así lo ha planteado Jaime Salvador Díaz Pacheco, geógrafo y profesor de la Universidad de La Laguna (ULL), en una entrevista a Atlántico Hoy, donde evalúa la consideración de los planes de riesgo que tienen en cuenta unicámente los meses que comprenden el verano.
"Los servicios que tenemos para reducir el riesgo de olas de calor o de incendio forestal se deberían ampliar más allá de los tres meses que comprende el verano", sostiene Díaz Pacheco aunque, a su juicio, Tenerife ha mejorado notablemente su capacidad de respuesta frente a las emergencias durante las dos últimas décadas.

Veranos largos u otoños cálidos
Mientras, Víctor Jesús Quintero García, director del Centro Meteorológico de Santa Cruz de Tenerife, explica a Atlántico Hoy que no puede afirmarse que el verano sea objetivamente más largo, pero sí que los otoños cálidos y muy cálidos son cada vez más frecuentes.
Este cambio en la evolución climática puede explicar la sensación de que el calor se prolonga durante más tiempo. De hecho, la propia AEMET amplió hace unos años el periodo de análisis de las olas de calor en Canarias, después de detectar episodios que cumplían los criterios técnicos para ser considerados como tales fuera del verano.
"Encontramos que en octubre había habido una ola de calor e incluso encontramos uno en noviembre", ha recordado Quintero.
Más olas de calor en la provincia occidental
Los datos históricos recopilados por la AEMET muestran también que la provincia de Santa Cruz de Tenerife ha registrado un mayor número de olas de calor que la de Las Palmas. En las últimas cinco décadas, la provincia occidental ha contabilizado 52 episodios, frente a los 40 registrados en la oriental. Una diferencia que evidencia la mayor incidencia de este fenómeno en Tenerife.
Aunque las altas temperaturas afectan a todo el archipiélago, la evolución de la serie histórica confirma que Tenerife convive desde hace años con un riesgo especialmente relevante, ahora agravado por la creciente frecuencia de los otoños cálidos y la aparición de episodios de calor extremo más allá del verano.

Planificar antes que reaccionar
Para Díaz Pacheco, la adaptación pasa por anticiparse. El geógrafo considera imprescindible conocer mejor el territorio, identificar a la población más vulnerable y reforzar medidas como los refugios climáticos o las zonas verdes para reducir el impacto de las altas temperaturas.
La adaptación al cambio climático no pasa solo por identificar dónde hará más calor, sino también quiénes sufrirán más sus efectos. El geógrafo afirma que esta es una de las grandes carencias de Tenerife. "El siguiente escalón es la cartografía de la vulnerabilidad", explica, una herramienta que permitiría localizar a la población con mayor riesgo frente a las olas de calor.
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