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Voluntarios de La Rebusca|LAURAARTILES

La Rebusca: voluntarios salvan excedentes del campo en Tenerife para personas vulnerables

Un grupo de voluntarios rebusca legalmente en huertas de Tenerife y recupera frutas y hortalizas para donarlas a comedores sociales y familias vulnerables, evitando el desperdicio de miles de kilos de alimentos

En Canarias, el verbo “rebuscar” se usa para nombrar la acción de quienes entraban -y siguen entrando- a las fincas después de la cosecha de papas, empujados por el hambre, con la esperanza de llenar al menos medio saco para llevar a casa. 

Esa práctica, asociada durante décadas a la necesidad y al estigma, es hoy el espejo en el que se mira La Rebusca para rescatar la palabra, como así lo explica a Atlántico Hoy uno de los miembros de este colectivo, Toni Perdomo.

Un tercio de alimentos no se consume

Un tercio de los alimentos que se producen nunca llega a ser consumido. Es como si un fabricante de vasos de cristal, cada 10 vasos rompiera tres o no les pusiera nunca agua dentro”, explica Perdomo, señalando que el colectivo La Rebusca se puso en marcha desde el pasado año.

Detrás de la iniciativa existe una treintena de voluntarios, personas que se han movido siempre alrededor del mundo de la agricultura. “Lo que nos une es eso, el ver que un tercio de lo que se produce no se consume; cuando te paras a pensarlo, se te viene el mundo encima”, admite 

La Rebusca, voluntariado

Dignificar un oficio

El modelo no nace de cero. El colectivo canario se cruzó en unas jornadas con la Fundació Espigoladors, una entidad catalana que lleva once años trabajando en la recuperación de excedentes agrícolas y alimentos que, aun siendo aptos para el consumo, no llegan al mercado

Ellos nos han apadrinado”, explica Perdomo, agradecido, señalando que la fundación buscaba precisamente extender su experiencia a otros territorios. Bajo ese paraguas han empezado a caminar en Tenerife.​

Más de 2.000 kilos rescatados

En apenas cuatro rebuscas se ha evitado que más de 2.000 kilos de alimentos se quedaran en el terreno. Las primeras experiencias se han desarrollado en fincas de Güímar y de La Esperanza, en el municipio de El Rosario

Estamos dejando un montón de comida válida en el terreno y hay otra gente que no puede comérsela; es una puñeta”, lamenta Perdomo, sin rodeos.​

Comedores sociales

Explica el portavoz de La Rebusca que lo que se recoge no va a los hogares de quienes participan, sino a comedores sociales, que son quienes reciben el producto fresco recolectado. Por ahora han recuperado manzanas, coles, lechuga, naranjas, tomates y calabacines, mientras sueñan con poder organizar pronto una rebusca de papas, casi como homenaje a esa historia que les precede. 

Me da curiosidad saber si ahora, con las máquinas, siguen quedando tantas papas en el terreno”, confiesa, a la espera de que el sector papero se sume a la iniciativa.​

Agricultores, comedores y voluntariado

Si algo insiste en subrayar Perdomo es la seriedad con la que se organiza cada salida al campo. “No somos un grupo de amigos que vamos a coger las manzanas que dejó este hombre y nos las repartimos”, aclara. 

El proyecto se sostiene sobre un triángulo que debe estar “bien hecho”, destacando por un lado a los agricultores, por otro a las personas vulnerables y en tercer lugar el voluntariado.

Seguro y permisos

Cada rebusca se realiza con permiso del propietario y bajo un marco de convenios y seguros. Las personas voluntarias acuden identificadas con peto y cuentan con una póliza que, por ahora, llega gracias al paraguas de Espigoladors, aunque el colectivo espera que pronto sean las autoridades canarias quienes asuman ese coste. 

“No queremos que ni los agricultores ni los voluntarios piensen que esto es un choteo; todo lo contrario, es algo muy serio”, recalca.

Piden colaboración a los agricultores

A diferencia de lo que ocurre en otras iniciativas sociales, La Rebusca no tiene, de momento, problemas para reunir manos. Cuentan con un voluntariado formado por unas 35 personas y, en cada una de las cuatro rebuscas realizadas, han logrado congregar entre 15 y 20 voluntarios sin apenas haber movido la convocatoria. 

Lo que sí necesitan es la colaboración de agricultores y han encontrado una aliada clave en una explotación de Güímar, pero el objetivo es ampliar el abanico de productos y territorios. Para ello han empezado a tejer complicidades con organizaciones agrarias como Asaga y COAG, que ya les han mostrado su disposición a difundir el proyecto entre sus asociados.​

Cero desperdicio 

De una rebusca al año han pasado a plantearse una al mes, y ahora incluso dos, con la mirada puesta en llegar a más rincones de la isla y diversificar los cultivos rescatados. 

Entre la memoria de las rebuscas de papas de antaño y la urgencia social de hoy, La Rebusca se abre paso en Tenerife como un puente entre el campo y los comedores sociales, entre el excedente y la necesidad.