Senderistas en el acceso al pico del Teide. IMAGEN DE LA RED
Senderistas en el acceso al pico del Teide. IMAGEN DE LA RED

Dos jornadas seguidas de actividad sísmica inusual el Teide: "No es algo extraño"

Involcan detecta un nuevo episodio de baja frecuencia y descarta riesgo de erupción a corto o medio plazo

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El martes por la tarde, se reunió lel comité asesor del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por riesgo volcánico de la Comunidad Autónoma de Canarias (PEVOLCA), debido a la detección de unos 90 terremotos leves en el entorno de las Cañadas del Teide en los últimos días, una señal sísmica inusual que se ha vuelto a registrar en la madrugada de este miércoles, según ha informado el Involcan.

Itahiza Domínguez, director del Instituto Geográfico Nacional de Canarias, ha explicado a Atlántico Hoy que, si bien no se puede hablar de algo “esperable” en el sentido estricto, "porque no son procesos periódicos ni predecibles", que se produzca un nuevo pulso después de otro reciente "no es algo extraño dentro de este tipo de actividad".

Señal de que el Teide está activo

Se trata de señales de que el Teide se encuentra activo y ha emitido una señal de movimiento en sus profundidades por encima del usual. Los expertos consideran que no tiene por qué significar riesgo de erupción, aunque "hay que estar pendientes por si este tipo de señales se repiten mucho en el tiempo o empezamos a ver otro tipo de cosas". 

"El problema que tenemos en Tenerife con la actividad volcánica es que nunca hemos tenido eh monitoreo en la isla antes de una erupción", dice Domínguez, que explica que tienen que extrapolar datos de El Hierro, de La Palma, o de otros volcanes del mundo. "No hay una regla sobre cuántos días o cuántos movimientos" implican riesgo de erupción: "Por eso nos reunimos"

Sin riesgo inminente

Involcan, dependiente del Cabildo de Tenerife, explica que ambos episodios se enmarcan en un proceso de presurización y movimiento de fluidos en profundidad. La primera señal continua de baja frecuencia (2–10 Hz) se registró el 10 de febrero entre las 08.40 y las 10.15 horas, lo que motivó la convocatoria de una reunión extraordinaria del comité científico del Plan de Protección Civil ante Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca).

No se puede descartar que estos movimientos signifiquen algo, pero "lo que se esperaría es una actividad sísmica distinta, terremotos sentidos por la población o formaciones más rápidas", dice Domínguez. 

Nuevo episodio

En la madrugada de este miércoles, entre las 04.30 y las 05.00 horas, los instrumentos detectaron una nueva señal de características similares, aunque de menor amplitud y duración que la registrada el día anterior.

Involcan destaca que la principal diferencia respecto a señales anteriores radica en su continuidad, ya que nunca antes, desde que existe instrumentación moderna en la isla, se había observado en Tenerife una señal de estas características durante un periodo tan prolongado.

La localización preliminar de ambas señales coincide aproximadamente con la zona donde, desde el pasado 7 de febrero, se viene registrando un enjambre de terremotos de baja magnitud en el sector suroeste de la caldera de Las Cañadas del Teide.

Más de 260 terremotos

Desde esa fecha se han localizado más de 260 pequeños seísmos, con focos situados generalmente entre 8 y 12 kilómetros de profundidad y con una magnitud máxima de 1,7 (Ml), todos ellos de baja intensidad.

Aunque los mecanismos exactos continúan en estudio, la hipótesis más probable apunta a procesos de presurización y circulación de fluidos hidrotermales en profundidad, un fenómeno que ya ha estado detrás de buena parte de la sismicidad detectada en Tenerife en los últimos años.

Este mismo mecanismo también se ha reflejado en otros parámetros de vigilancia volcánica, como el incremento del flujo difuso de dióxido de carbono en el cráter del Teide, observado desde 2016.

Sistema activo

Involcan recuerda que Tenerife es un sistema volcánico activo, como lo demuestran las seis erupciones históricas registradas en los últimos 600 años y las numerosas erupciones ocurridas durante los últimos 11.700 años.

No obstante, insiste en que la actual actividad sísmica no implica un aumento del riesgo eruptivo a corto ni a medio plazo, aunque sí refuerza la evidencia de que la actividad volcánica en profundidad bajo la isla permanece activa y sin señales claras de remisión.