El Cabildo de Tenerife prevé ampliar durante la próxima década las medidas de control y protección en algunos de los espacios naturales más visitados de la isla, con actuaciones que incluyen ecotasas para no residentes, limitaciones de acceso, control de aforos, sistemas de reserva previa y el uso obligatorio del transporte público en determinadas zonas.
La presidenta insular, Rosa Dávila, situó la gestión del territorio y la conservación ambiental entre las prioridades de la institución durante el Debate sobre el Estado de la Isla, donde defendió la necesidad de compatibilizar la actividad económica, la presión turística y la preservación de los recursos naturales.
El Teide, Masca, Teno y Anaga
Las medidas ya han comenzado a implantarse o están en desarrollo en algunos de los principales enclaves naturales de Tenerife, entre ellos el Parque Nacional del Teide, el Barranco de Masca, Punta de Teno y el Macizo de Anaga.
El objetivo es regular la afluencia de visitantes en espacios que durante los últimos años han experimentado una elevada presión turística y ambiental. Entre las herramientas planteadas figuran sistemas de reserva previa, limitaciones de acceso en determinados momentos, controles de capacidad de carga y fórmulas que otorgan prioridad a los residentes de la isla.
La corporación insular también mantiene sobre la mesa la implantación de ecotasas dirigidas a visitantes no residentes en algunos de estos espacios, una medida que ha generado debate público en los últimos años y que se suma a otras iniciativas para intentar reducir el impacto sobre los entornos más sensibles.
Prevención de incendios y restauración ambiental
Junto a la gestión de los espacios naturales, el Cabildo anunció que mantendrá las inversiones vinculadas a la prevención de incendios forestales, la restauración de áreas degradadas y la conservación de montes y ecosistemas insulares.
Entre las actuaciones previstas también se encuentra el refuerzo de los equipos de vigilancia ambiental, la incorporación de nuevos agentes de medio ambiente y el apoyo a actividades como el pastoreo controlado, considerado una herramienta complementaria para la gestión forestal y la reducción de combustible vegetal en zonas de riesgo.